"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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12 ago. 2014

Nora Cortiñas denunció en el Cervantes que "los petroleros son nuestros Sacco y Vanzetti"

"...yo los he nombrado a esos pobres trabajadores petroleros condenados a prisión perpetua por la justicia argentina, he dicho que son nuestros Sacco y Vanzetti, que fueron ejecutados por la justicia norteamericana, y sesenta años después la justicia reconoció que era absolutamente inocentes, lo mismo va a ocurrir en la Argentina con estos trabajadores sacrificados. Yo voy a seguir la lucha por la libertad de ellos”.
Osvaldo Bayer

El 7 de febrero de 2006, trabajadores petroleros de Las Heras, provincia de Santa Cruz, realizaban una medida de fuerza para pedir aumento de salarios y la baja del mínimo imponible del impuesto a las ganancias. En ese contexto, el vocero de los trabajadores, Mario Navarro, fue detenido mientras hacía una entrevista en una radio. Ese hecho desató una pueblada pidiendo por su liberación. Allí, murió el policía Jorge Sayago. Tras una caza de brujas, fue detenido un grupo de trabajadores. Se denunciaron torturas y durante un juicio irregular fueron condenados a prisión perpetua cuatro personas: Ramón Cortez, José Rosales y Hugo González; el cuarto es un menor.

Para Bayer son nuestros Sacco y Vanzetti. No podemos cambiar aquella historia, pero sí podemos modificar la que nos pasa cerca.

No dejemos que Cortez, Rosales y González, se conviertan en mártires. Dejemos que sigan siendo trabajadores. Por eso estamos hoy acá para ver, juntos, esta pieza teatral que deseamos no se convierta en nuestra realidad.


Osvaldo Bayer
La Retaguardia, Periodismo Social (www.laretaguardia.com.ar)
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Maya Línea Fundadora
Vicente Zito Lema: Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Alfredo Grande: Programa Radial Sueños Posibles


Cortiñas habla desde después de la obra
Esta definición acuñada por el gran Osvaldo Bayer fue el disparador de la intervención que se realizó este domingo 10 de agosto, en el marco de la función de la obra teatral “Sacco y Vanzetti” que, con dirección de Mariano Dossena y los protagónicos de Fabián Vena y Walter Quiroz, se presenta en el Teatro Nacional Cervantes. La Retaguardia reunió a Nora Cortiñas, Vicente Zito Lema, Alfredo Grande, José Schulman, los programas radiales Sueños Posibles, Oíd Mortales, Patria Soñada, Otras Voces… Otras Propuestas, y Oral y Público, más la presencia de militantes de Opinión Socialista, con el objetivo de visibilizar la injusticia cometida con los trabajadores petroleros de Las Heras condenados por la justicia de Santa Cruz a cadena perpetua. Fue durante la presentación de la obra en la Sala María Guerrero.

Hace unos meses, Osvaldo Bayer nos dijo: “esos pobres trabajadores petroleros condenados a prisión perpetua por la justicia argentina son nuestros Sacco y Vanzetti, que fueron ejecutados por la justicia norteamericana, y 60 años después la justicia reconoció que eran absolutamente inocentes; lo mismo va a ocurrir en la Argentina con estos trabajadores sacrificados. Yo voy a seguir la lucha por la libertad de ellos”. La actividad de este domingo 10 de agosto fue, sin dudas, un capítulo más de esta lucha por la absolución de los trabajadores petroleros que fueron condenados a prisión perpetua en diciembre del año pasado, acusados por el crimen del policía Jorge Sayago. Se trata de Ramón Inocencio Cortez, José Rosales y Hugo González, y un cuarto condenado que es menor de edad. El resto de los enjuiciados recibieron penas de cinco años por coacción agravada y participación necesaria; y solo dos fueron absueltos.


El caso de los petroleros

En febrero de 2006, los trabajadores petroleros de Santa Cruz llevaron adelante una protesta contra el cobro del impuesto a las ganancias sobre los salarios. En este marco, fue detenido Mario Navarro, uno de sus referentes, por el que se realizó una concentración frente a la comisaría de Las Heras para exigir su liberación. La policía respondió violentamente a este reclamo y se produjo una verdadera cacería. En este contexto muere el cabo Jorge Sayago. Inmediatamente, los trabajadores fueron señalados y detenidos como culpables del crimen. En prisión fueron torturados con el objetivo de arrancarles una autoincriminación.

A pesar de que la causa fue declarada nula en dos oportunidades, el caso llegó a juicio el año pasado. Durante las audiencias quedaron en evidencia las torturas recibidas no solo por los imputados sino también por testigos; tampoco se registraron pruebas contundentes que dieran cuenta de la participación de los acusados en la muerte del policía. Sin embargo, el Tribunal Penal de Caleta Olivia, integrado por Cristina Lembeye, Humberto Monelos y Juan Pablo Olivera, tomó por válidos los testimonios obtenidos bajo tortura y los condenó.


Volanteando con Nora

Cualquiera podría imaginar que una actividad así, pautada inicialmente pautada para explicar el caso de los petroleros vinculándolo con la historia de Sacco y Vanzetti, tendría a unos pocos volanteando y otros aportando con su presencia o su nombre. Sin embargo, con Nora Cortiñas no es así. Ella se calza el pañuelo en la cabeza "y se convierte en SúperNorita", como dice Catriel Fernández. Pide volantes, los reparte y se detiene a explicarle a cada uno por qué estamos allí.

En la planificación de la actividad su mensaje fue claro: "no seamos irrespetuosos. No importunemos a la gente".


Durante la obra (la alegría de ser parte de la locura)

Diseminados en cinco palcos a ambos lados de la imponente sala, los militantes de derechos humanos observaron la obra. Se enojaron con las intervenciones de Luis Ziembrowski en el papel del fiscal acusador ("Vos sos el malo; te perdono pero solo por hoy", le dirá Cortiñas en el encuentro posterior con los actores), aplaudieron las intervenciones del abogado idealista, el impecable Horacio Roca. Como el resto del público que colmó la sala con capacidad para 850 personas, se emocionaron con el triste final, que no por conocido, deja de impactar.

En algún momento temimos que la extensión de la obra (cerca de dos horas), resultara demasiado para Nora, que porta sus 84 años con una elegancia envidiable. Luego admitirá en voz baja que en algún momento de la presentación pensó que no lograría encontrar la ocasión para hablarle al público: "dije, ¿qué hago acá?, pero estoy muy contenta de haber aceptado ser parte de esta locura".


Cae el telón pero Ella levanta la noche

Llegó el final. Sacco y Vanzetti terminan como en la vida real, ejecutados por su pertenencia al anarquismo. Los actores recibieron los aplausos. Sin embargo, algo rompió la rutina del saludo y la despedida. Ricardo Díaz Mourelle, que compone con precisión al policía que detiene a los anarquistas, dio unos pasos adelante. "Es una gran alegría que les haya gustado lo que hacemos. También es una gran alegría la aparición del nieto 114", dijo. Ese gesto generó que inmediatamente todos aplaudieran mientras giraban la cabeza hacia el palco donde Norita, notoriamente emocionada, abrazó los aplausos: "temblaba como un papel porque estaba emocionada por la obra y tenía taquicardia", nos contó. Los actores anunciaron el cumpleaños de Fabian Vena. Parecía que se nos escapaba el momento. Que no podríamos cumplir el objetivo. Sin embargo, mientras aún sonaba la música de cierre, Nora comenzó a pedir silencio para hablarle al público. Quienes lograron advertirla, acompañaron sus gestos hasta que la sala quedó completamente en silencio. Solo se escuchó su voz. Y ella dijo lo que tenía para decir. Con mucho respeto, con toda dulzura; también por eso la escucharon con tanta atención, porque su discurso y su manera son tan sensatos que atrae inmediatamente toda la atención.

Nos abrazamos fuerte. Nos distendimos juntos. Mostró sus ganas de ver a los actores. Recorrimos sin ella el trayecto hacia la salida, casi como si fuéramos perseguidores de actores, fotos y autógrafos. Pero esta vez la cosa se inviertió. El As de espadas nos cayó en el reparto. "Nora Cortiñas tiene ganas de verlos antes de irse", le dijimos a Ziembrowski. "Uhhh... chicos está Nora Cortiñas y nos quiere ver a todos". Roca se emocionó mientras le quitaban el último maquillaje; Quiroz se entusiasmó como ya lo había hecho en el escenario. Caminaron los casi 100 metros que nos separaban del hall de entrada, donde Norita y el resto de los militantes esperaban. La saludaron. La admiraron. Se rindieron ante ella que volvió a explicarles por qué estábamos allí. Aun al final de la noche, sosteniendo la consigna acordada.

Salimos al frío. Sonrió picara y vital, con la alegría del objetivo cumplido.

Para Nora Cortiñas y todos los que estuvimos presentes en el Teatro, los petroleros son nuestros Sacco y Vanzetti. No podemos cambiar la historia de aquellos italianos que viajaron a Estados Unidos a principios de Siglo XX, pero sí estamos a tiempo de modificar lo que nos pasa hoy, cerca, al lado, adelante. No queremos que los petroleros se conviertan en mártires, queremos que sigan siendo trabajadores. Por eso la presencia en la sala, para recordar lo que sucedió y sucede hoy en nuestro país. Para evitar que los petroleros sigan siendo nuestros Sacco y Vanzetti. Y, de paso, para deleitarnos una vez más porque Norita, Nora Cortiñas, está en nuestro equipo, aunque estemos perdiendo y nos quieran sacar injustamente jugadores de la cancha.


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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.