"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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12 ago. 2014

La primera Revolución es en el Espíritu: El legado de Chávez por Adán Chávez

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Escrito por  
agosto 11, 2014

Continuando con los textos que durante estos últimos meses hemos desarrollado a partir del legado de Chávez, hoy propongo referirnos al tema de la necesaria transformación de la conciencia, justamente porque estamos convencidos que la victoria de nuestra Revolución Bolivariana quedará únicamente asegurada cuando el pueblo logre el grado suficiente de conciencia, firmeza ideológica, abnegación, tenacidad y, en correspondencia, demuestre una iniciativa creadora histórica independiente. Si lo dijéramos con palabras del Comandante Eterno, “tenemos que darle lo que llaman el cuerpo, la base material al socialismo, y la base espiritual. Esos dos componentes son esenciales como el hidrógeno y el oxígeno para formar el agua. La conciencia del deber social, la conciencia socialista; pudiéramos decir el espíritu socialista, los valores socialistas”. “La primera Revolución es aquí dentro, en el espíritu” (Aló Presidente teórico 2).

¿Qué nos falta entonces? Cultura, conocimiento, capacidad técnica y organizativa y, por consiguiente, conciencia socialista. La resistencia mayor a los cambios revolucionarios se verifica en el ámbito de los valores, las aspiraciones, la visión de la utilidad del saber, las percepciones sociales de lo justo y lo injusto, del fracaso y el éxito personal y colectivo. Este continúa siendo el principal escollo con el que tropieza el proceso de puesta en marcha de las empresas de propiedad social nacionalizadas o creadas por la Revolución; y del no menos importante proceso de empoderamiento del pueblo a través de la construcción de los consejos comunales y, en perspectiva, de las comunas, concebidas como formas políticas alternativas al estado burgués. “Tenemos que demoler el viejo régimen a nivel ideológico”_ decía Chávez en el 2004_ “golpear las viejas ideas, las viejas costumbres”, “ir conformando sólidamente su (del pueblo) estructura mental, ideológica; su estructura espiritual, moral”.
La Revolución ha desarrollado exitosamente un colosal esfuerzo educativo que involucró a millones de compatriotas hasta entonces excluidos, no solo de las aulas universitarias sino, incluso, de los salones de la escuela primaria cristalizada en un conjunto de misiones sociales: Programa Simoncito de Educación Inicial, Misión Robinson I y II, Misión Ribas, Misión Che Guevara, Misión Sucre, Programa Nacional de Formación de Médicos Integrales Comunitarios, Misión Alma Mater, Misión Ciencia, entre otras. En estrecho vínculo con esto, se desplegó un sin número de acciones encaminadas a elevar el nivel cultural general de nuestro pueblo y desatar un proceso de descolonización mental, mediante la profundización en el conocimiento de la historia patria, el reimpulso de valores tales como la solidaridad, la cooperación, la generosidad, la fraternidad y la participación; el desarrollo del pensamiento crítico, el estímulo a la creación artística cine y medios audiovisuales; artes escénicas y musicales, artes de la imagen y el espacio, entre otras modalidades; el fortalecimiento de una red cultural comunitaria; la salvaguarda de nuestras tradiciones culturales; el disfrute de los espacios públicos; la promoción de formas sanas de recreación; la reivindicación constitucional de la multietnicidad y pluriculturalidad. No obstante, la enorme tarea de transformar el universo espiritual de las masas populares en general, y de cada uno de los venezolanos y venezolanas, en particular, se vislumbra mucho más compleja de lo que pudiera parecer al entendimiento más concienzudo y previsor. Ese es el reto…
 
En algún espacio de sus obras escribió el poeta uruguayo Mario Benedetti que cultura viene a ser sinónimo de revolución, ya que sólo esta puede hacer posible una dimensión universal de la cultura, que abarque al pueblo como base esencial, insustituible, y no exclusivamente a un clan de privilegio. Y entonces, así como la verdadera cultura es la revolución, a partir del triunfo de ésta, la verdadera revolución es la cultura.

Los logros alcanzados por nuestra Revolución Bolivariana al multiplicar el acceso a la vivienda, a la salud, a la educación, al fortalecimiento de los avances tecnológicos e industriales, entre tantos aciertos, son ampliamente visibles pero, siempre serán insuficientes si no se genera una grandiosa acción cultural que acompañe este proceso y sea parte fundamental de ese matiz que nos proyecte ante el mundo, teniendo como objetivo esencial la defensa de nuestros legítimos valores espirituales que no es otra cosa que la defensa de la soberanía de la Patria.

En ese camino, ¿cuál es el primer frente? “El frente moral, la ética. (…) Y eso pudiéramos resumirlo en una frase: la conciencia del deber social. Y si queremos decirlo con Cristo: amaos los unos a los otros. Eso es el amor social, no el egoísmo, sino los códigos morales y principios de la vida: los principios del socialismo”. “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” (Aló Presidente teórico 1). Desde este punto de vista, nada resulta más imperioso que involucrar a la sociedad venezolana en los valores de honestidad y ética. La Misión Cultura, en todas sus dimensiones, debe y puede, realizar una importante y mayor contribución a este propósito.

Chávez definió que, con la victoria popular en las elecciones del 7 de octubre del 2012, se dio inicio a un nuevo ciclo en el desarrollo de la etapa de transición socialista de la Revolución Bolivariana, resulta evidente que lo que está planteado en el día de hoy ante las fuerzas revolucionarias es definir la forma en que nos proponemos realizar esa transición, indicar sus metas de corto, mediano y largo plazo, precisar los objetivos a alcanzar en este nuevo ciclo, tanto en los planos económico y político, como, y es el objetivo de estas líneas de hoy, en lo social, lo cultural y espiritual.

En el discurso pronunciado en la sesión inaugural de nuestro III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), llamé a todas y todos los revolucionarios y revolucionarias, a todas las mujeres y hombres bolivarianos y chavistas, a que, más que reproducir la letra de los textos y discursos del jefe histórico de la Revolución Bolivariana, nos propongamos aprehendernos de su espíritu y contribuir, cada uno desde nuestros espacios y responsabilidades, a su proyección futura. Se trata, compatriotas, de apropiarnos de su aliento lógico, ético y político, de forma tal que el legado conceptual del Comandante Chávez se constituya, efectivamente, en una herramienta y en una guía para la reflexión y la práctica transformadora.

Nutrámonos en esa sabia heredada y sigamos, ahora convocados por nuestro Presidente Nicolás Maduro, trabajando con consagración y sin descanso “…para que revisemos, rectifiquemos lo que haya que rectificar, renovemos lo que haya que renovar y seguir el camino de la Revolución Socialista” que Chávez dejó en nuestras manos, confiado de que sabremos ser dignos continuadores dell camino que conduce a la felicidad suprema de nuestra amada Venezuela.

¡Hoy tenemos Patria!!
¡Defenderla es nuestro deber sagrado!!
¡Venceremos!!

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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.