"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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1 jul. 2014

De Buitres y de deudas

 

Los buitres y la deuda esconden negociados, estafas, ilicitudes, carroña aprestada a saciar la voracidad del capital financiero. La deuda carga muerte en sus pagos, ajuste y hambre popular. La deuda es también política de clase. Como dijera Carlos Marx, citado en un artículo de reciente aparición de Rolando Astarita:

“Si de verdad creyéramos en nuestro propio ser, no lo esconderíamos bajo la apariencia de un ser ajeno ni buscaríamos su salvación en la hipocresía y el sofismo”

“Soberanía vs Buitres”“Buitres o Argentina. La Patria no se negocia”. “Basta Buitres, la Argentina Unida en una causa nacional”, dispara la retórica nacional y popular en defensa del sofismo y la hipocresía.

Pero como sostuvo José Martí, “el amor a la patria no es el amor ridículo a la tierra,ni la hierbas que pisan nuestras pies:es el odio invencible a quien la oprime,es el rencor eterno a quien la ataca".

No se ama a la “Patria” ni se defiende la soberanía, pactando prórrogas de jurisdicción en estados extranjeros, bajo leyes extranjeras. Ni aceptando las leyes foráneas de inmunidad soberana.

No se defiende la soberanía, aceptando a nivel global que la emisión de cada título de deuda pública comprende un “acto de derecho privado y comercial”. Por el contrario, la emisión de deuda pública es un acto de soberanía, esa es su naturaleza jurídica y la que debemos sostener al capital mundial.

Defender la soberanía no es pagar deuda que no se debe. Mucho menos pagar deuda producto de estafas y negociados que jamás llegaron al pueblo. Al contrario, sirvieron para explotarlo.

Defender la soberanía implica indagar sobre los orígenes de los conflictos. Desentrañar la historia de traición que conlleva cada título exigido. Develar las deudas de la dictadura, las del Club de París, y los organismos internacionales de crédito. Comprender el despojo del “Plan Brady”, el “blindaje”, el “megacanje” y las reestructuraciones constantes. Todo esto y más. Y actuar en consecuencia. NO PAGAR LO QUE NO SE DEBE. 

No se defiende la soberanía colocando en cada título de deuda las cláusulas que impone el neoliberalismo. “Pari passu”, “Cross default”, “Rufo (acreedor más favorecido)”. Ni siquiera renunciando a oponer las defensas de “inmunidad soberana”.

No se defiende la soberanía distinguiendo la acción de fondos buitres buenos (holdin) y fondo malos (holdouts). Tampoco se ama a la Patria pagándole a Buitres (como Gramercy) títulos valorizados que fueron adquiridos por dos centavos. Y mucho menos, aceptar el CIADI y pagar laudos arbitrales desfavorables para beneficiar a los buitres “buenos”.

No se ama a la patria contratando para nuestra defensa jurídica en Nueva York, a los mismos abogados que asesoraron en la estafa continental del Plan Brady, y que defienden también a nuestros acreedores. No se defiende la soberanía con abogados neoliberales contratados desde la década del noventa por la “rata de anillaco”.

No se respeta al pueblo pagando 173.733 millones de dólares en los últimos diez años. 17.373 millones de dólares por año, equivalente a entregar 600 mil subsidios anuales de 2000 dólares mensuales por familia, o 537.000 viviendas por año, o 327 hospitales públicos de alta complejidad.

No se enfrenta a los enemigos de la Patria con la tenacidad de los “pagos seriales” y “el compromiso de honrar deudas ajenas”, y mucho menos reestructurando deudas con Bancos, consultoras y bonistas en fraude a la ley, y desfalco al Estado.

No se ama a la patria realizando acuerdos de pago con Repsol, el CIADI, o el Club de París. No se defiende la soberanía con acuerdo secretos con Chevron, Monsanto o la Barrick.

Será que el tema o el “conflicto” no se agota negociando, pagando, o simplemente arengando “Soberanía y amor a la patria Vs buitres”. La cosa es mucho más peluda. Como nos alerta Rolando Astarita: “Es necesario, en primer lugar, abordar la cuestión desde un enfoque materialista, esto es, dando prioridad explicativa a los condicionamientos de clase por sobre los relatos y las ensoñaciones ideológicas.

Es que si bien las relaciones sociales no determinan mecánicamente el comportamiento de los personajes históricos, y por eso nadie puede descartar alguna “pirueta” nacionalista circunstancial, lo cierto es que las piruetas no determinan el curso de los acontecimientos.
Apenas alteran algo de las formas. Y en todo este asunto, el curso profundo está determinado por el hecho de que entre el capital “en general” y el capital financiero existe una relación orgánica. Esto es, el capital financiero no es un capital “aparte”, sino una de las formas que adopta el capital, y que como tal, es indisociable del modo de producción capitalista.

Esto no se interrumpe fronteras adentro, y por una razón muy sencilla: no hay acumulación del capital sin crédito; no hay crédito sin tasas de interés y mercados financieros; y no hay mercados sin especuladores. Y cuando el capitalismo se internacionaliza, no hay manera de desligar el capital local del capital internacional ni, por supuesto, del capital financiero internacional.

No hay forma de disimular el carácter objetivo de la vinculación entre modo de producción capitalista – crédito – intereses – deudas – especulación – carácter internacional del capital.Y esto significa, entre otras cosas, que existe un nexo orgánico, interno, entre la Patria – construcción burguesa- y el capital financiero, incluido el más especulativo.

El capital acumulado por el especulador conecta por todos los poros con el capital mundial. Es parte de este, es sangre de su sangre y carne de su carne.”

Y la deuda sigue allí. El problema no son los Buitres, Dart, Elliot, Paul Singer. El problema es la deuda. La deuda sirve para que el proceso de acumulación continúe, y la miseria humana se perpetúe. La deuda es un mecanismoconsciente y libre de los explotadores foráneos y criollos, obedeciendo a sus propios intereses.

FUERA BUITRES, NO MÁS DEUDAS.