"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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Últimas Notas

17 jul. 2014

Sal en las heridas

Recordar el terror, eso es el terrorismo. Estúpidos


NO. NO SOMOS MEMORIA
Acerca de la gestión del síndrome de Estocolmo colectivo promovido oficialmente

SAL EN LAS HERIDAS
Ríos de sangre y trincheras con nuestros amorosos huesos

MIS MAESTRAS Y LA EDUCACIÓN COMUNISTA
Mi padre guerrillero, los extraterrestres, dios y la señora virgen

ANEXO: Ernesto Guevara: A Cara o Cruz / Lenin: La educación de la Juventud Comunista / Guevara: “para educar al pueblo… la revolución“ / Santucho, Guevara y la respuesta al particularismo nacional-populista / “Libertadores o muertos será nuestra divisa” Proclama de Simón Bolívar.

Milani UnidBasic
MILANI. Un asesino con delirios electorales

 NO. NO SOMOS MEMORIA
Acerca de la gestión del síndrome de Estocolmo colectivo promovido oficialmente


La memoria del crimen y el terror burgués en el pasado político inmediato, es una enorme trampa para la consciencia histórica de las mayorías populares, y una invitación a la claudicación y a la hipocresía en el presente. El terror, en cualquiera de sus formas, analógico o digital, no produce compromiso, sino aprensión. El estado de shock emotivo, y el espectáculo del sufrimiento ajeno, paralizan. No promueven la participación, ni el compromiso, en lo más mínimo. Mas aún, lo desalientan directamente. 

Una vez más en la historia argentina, la propaganda ideológica esconde y manipula según sus necesidades inmediatas, los hechos históricos que no puede negar. Los rehenes ideológicos de la democraCIA burguesa, intentan explicarnos (otra vez) de que se trata el posibilismo, y en que consiste la injusticia capitalista. Se trataría, según nos adelantan, de gestionar de acuerdo a quien sabe cuantas ridículas urgentes razones nazionales, el Síndrome de Estocolmo Colectivo que ellos mismos inducen y promueven. Realmente, como proyecto de reconstrucción de la hegemonía burguesa, es algo perversamente inédito en la historia mundial.

La memoria oficial sobre nuestra lucha, es una maquinación diseñada en los laboratorios de guerra psicológica del pentágono. “Si haces eso, te sucede aquello…”; y “no se puede mentir a todos, todo el tiempo, es necesario hacer uso de la verdad según la circunstancias, según ‘las razones de Estado`…” (etcéteras). 

 Participar en la narración del renunciamiento a los principios revolucionarios, es un abierta traición a la lucha del pueblo, y un desprecio frontal al ejemplo de nuestros hermanos caídos en la lucha por el socialismo. Ningún capitalismo defiende los derechos de los seres humanos. Ningún burgués es inocente.

 No. No Somos Memoria cómplice y domesticada diseñada a la medida de Milani, de Menen, de Duhalde, de Kirchner o del mago Boudou de Hoz. Y según el capricho de las urgencias políticas, de la interna populista justicialera. Somos sujetos históricos. Somos nuestros principios puestos en acción. Somos socialistas revolucionarios y odiamos a esos señores. No hay reconciliación posible con los asesinos del pueblo trabajador. 

No. Nosotros NO SOMOS MEMORIA de lo que hicieron los enemigos del pueblo con nosotros y, con nuestros ausentes. No, no somos TRAIDORES a sueldo del Estado burgués asesino

 No. Nuestros compañeros combatientes y nosotros, los humildes, orgullosos y anónimos hijos revolucionarios del pueblo argentino, hemos peleado toda nuestra humana vida, las batallas mas inverosímiles en soledad. No vamos a poner en manos de los gerentes burgueses de la partidocracia de turno, esa tradición, esa cultura de lucha popular y, esa legitimidad histórica. Hemos luchado siempre, y lo seguiremos haciendo todo el tiempo que sea necesario, hasta conquistar el socialismo y enterrar para siempre en el pasado latinoamericano, al peor enemigo político del pueblo argentino; el populismo reformista burgués, divisionista del campo popular y traidor a la causa del pueblo, que ha saqueado hasta la miseria inimaginable este país, sembrado de derrotas y de crímenes cómplices, los últimos setenta años de luchas políticas populares.


SAL EN LAS HERIDAS
Ríos de sangre y trincheras con nuestros amorosos huesos


Les pones nerviosos porque eres diferente
la gente tiene miedo de lo que no comprende…”

“Santa Agueda” de The Kagas en Nuevos héroes del rock


…La clase oprimida y luchadora es, en sí misma, el sujeto del conocimiento histórico. En Marx aparece como la última clase esclavizada, como el vengador que completa la tarea de liberación en nombre de todas las generaciones previas de oprimidos. Esta convicción, que tuvo un breve resurgir en el grupo de los Espartaquistas, ha resultado desagradable siempre a los socialdemócratas. En tres décadas, ellos lograron borrar el nombre de Blanqui casi totalmente, aunque fuera la voz que habría que haber rescatado y cuyo sonido reverberó durante el siglo precedente. La socialdemocracia se las arregló para adjudicar a la clase obrera el papel de Redentor de futuras generaciones, cortando de esta manera los tendones de su mayor fuerza. Con esta táctica, la clase obrera tendió a olvidar su odio y su espíritu del sacrificio: ambos se nutren de la imagen de antepasados esclavizados y no de la de nietos redimidos.“
Walter Benjamin. Tesis sobre el concepto de Historia



“Es así, yo siempre lo digo, a Ernesto hay que odiarlo o admirarlo, pero es imposible ignorarlo.(…) hemos conocido y corroborado que todo lo mejor y más generoso está en el pueblo humilde, y que no nos hemos equivocado al elegir, entre el pobre y el rico, al primero, y lo revolucionario antes que lo reaccionario o el conformismo. Cuando comentamos esto, Fúser, [“Furibundo Serna” antes de ser el Che] como siempre, me sorprendió recitando unos versos que hablan de los pobres de la tierra y de los ríos de la sierra. Le pregunté: “¿Neruda?”. “No – me dijo-. Martí”.

Alberto Granado. Con el Che por Sudamérica (1952)


P.D. SOBRE LOS MILLONES CONTRA LOS MILES, O CIENTOS, O DECENAS, O UNOS CUANTOS.- El argumento de las mayorías contra la minorías nos da pereza, y a mí me hace recordar un viejo grafiti (o como se diga) sobre un viejo muro que vi cuando era viejo. Con una fiesta de colores, sentenciaba: “Come mierda. Millones de moscas no pueden estar equivocadas“.
 

Sup Marcos. EZLN. “Apagando el fuego con gasolina”. (posdatas a la carta gráfica)
11 de enero de 2013


Mis maestras y la educación comunista
 

Cuando era niño, todos los días, yo salía de la escuela a las doce del mediodía. Sarmiento permanecía custodiando la puerta con el mismo gesto ridículo de los retratos militaristas en la revista Billiken. Esperaba la hora de salida como el pájaro espera escapar de la jaula. La secretaria, la directora y la portera; todos trabajaban para el mismo señor que siempre esperaba a la salida.

Con la democracia se espuma, se pule y se lustra“
 

El auto era un Ford verde dorado que decía. “ Los Argentinos somos derechos y humanos”.
El sujeto olía mal. Siempre lo veía, pero esta vez caminaba hacia mí. 

- “Vos te salvaste por ser bebe y por ser rubio. No podíamos reventarte por los vecinos… ni esconderte mucho tiempo.” 

Supe perfectamente de que hablaba. (Ahora, aquello era “la democracia” para mí.) No tenia dudas. El enemigo, mis enemigos, los enemigos; ya no solo convivían conmigo dentro del aula, sino que me esperaba cada día, también a la salida del colegio. Las caras de lagarto de V Invasión extraterrestre, que apretaba en forma de figuritas, en el bolsillo del guardapolvos, dejaron de interesarme en aquel preciso momento. La verdad de los hechos era para todos irrelevante, la única verdad posible, aceptable, era la de los asesinos y los colaboracionistas. Era un día tibio de primavera, el individuo siguió hablando en vos baja, en tono perverso y sin embargo muy natural: 

- “yo lo mate a tu padre… cuando corría se envolvió en su campera como Güemes cuando lo rodearon… porque a Güemes lo traicionaron, entonces se envolvió en su poncho rojo, lo mataron porque le mintieron sobre la salud de su familia…”

Recuerdo la cara de aquella alimaña. Recuerdo aquellos minutos vividos de niño, en el año de mil novecientos ochenta y tres, en la puerta de la escuela. Lo recuerdo por ejemplo, siempre que reconozco al asesino, dirigente de la UOCRA, Gerardo Martinez, entre las caras del palco oficial, en las noticias. Recuerdo también la cobardía y la complicidad de las maestras pueblerinas. Casi todas las maestras que he conocido en mi vida, cortadas con el mismo molde cómplice y arbitrario, a la medida del crimen burgués que encubre la academia capitalista, me recuerdan a aquellas superficiales y chismosas repetidoras de idioteces, muchas de las cuales, también habían sido maestras de mi padre dos dictaduras antes. 

La vicedirectora de la escuela, también fue mi maestra de cristianismo católico oficial obligatorio en la escuela pública post dictadura. Tenia un gran órgano con tres teclados, que solo usaba para tocar el himno nacional, la canción de las Malvinas, la marcha del deporte y el himno de la alegría. El mundo parecía cerrarse sobre mi cabeza. 

Descubrí que vivía en un país ocupado. No había escapatoria. El colaboracionismo, la traición, la mentira y el silencio eran la ley. Así fue, a los ocho años, como descubrí que el tal dios era un señor de barba, que siempre aparecía en los dibujos de las estampitas siendo torturado. Y que el demonio habitualmente me esperaba en la puerta de la escuela, porque vivía a la vuelta de mi casa.

Recuerdo, en un clásico comentario mio a los ocho años; explicar a la señora, que me parecía mucho mas creíble suponer que el tal sujeto Jesús, fuese en realidad un extraterrestre, o un humano del futuro… y que esas cuestiones de ascender al cielo y resucitar a los muertos, y el asunto de los panes y los peces… etc., en fin… Resultado: ayuno y “penitencia” frente a la cara rechoncha de yeso, mal pintado con pátina dorada, del primer embajador de los Estados Unidos en Sudamérica. Único prócer burgués autodidacta, que nunca faltó a clases. Padre del aula, y de la educación pública represora. Orgullo nazional. 

Consecuencia: me escapé de la escuela cada vez. Me fui a la selva, y construí una fortaleza en la luna y salvé a la princesa y dormí entre los Mohicanos. Y como, para entonces sabia claramente, que nunca me iban a permitir llevar el trapo con los colores de la monarquía en los actos oficiales, el mundo enemigo y las personas triviales, en general, dejaron para siempre de importarme.

A partir de aquella clase, la catequista y también el cura párroco, me consideraron una mala influencia para el grupo de infantes rehenes a los que adoctrinaban los martes de 11 a 12 en horario escolar, y los sábados a la tarde en su domicilio, bien decorado con cruces de plata repujada y replicas de cuadros de caballos y, gentiles damas que tomaban el té en jardines victorianos y, que ya desde hace bastante más de un siglo, pierden el tiempo y la salud en detrimento de los trabajadores del mundo entero.

En realidad todo estaba bastante claro para mi mente infantil. Pensaba que la ignorancia y la cobardía no les permitían comprender que actuaban como perversos. Sabia que por alguna razón que no terminaba de entender completamente, todos, me consideraban peligroso. También para esa época fue que mis circunstanciales compañeros de escuela, a los que conscientemente, en todas las instancias siempre hice el esfuerzo por olvidar y, de los que no recuerdo nada importante, luego de esforzarse mucho, decidieron, siguiendo las sugerencias del cura y la vice de la mañana, llamarme “el Anticristo”. A mi, sin que ellos lo supieran, todo lo “Anti” me resultaba un logro personal. Al fin y al cabo, pequeñas conquistas en territorio enemigo.

Para ese tiempo después de leer tres veces aquel “diario”, yo estaba seguro de haber descubierto lo que hace algunos meses se ha dado a conocimiento público; que Ana Frank y su canto de inocencia y esperanza; es decir el personaje y toda la publicidad; eran una invención de la derecha sionista hebrea. Concluí entonces, que el propio dios había sido un invento judío. Acto seguido, una tarde, en bicicleta, conseguí revolviendo entre muchas cajas de la biblioteca pública, un extraño libro sin tapas, que no logré descifrar completamente por entonces. El libro llevaba un titulo muy sugerente, “La cuestión Judía”.

Varios días después, a punto de ser excomulgado, no por el robo de libro, (que yo consideré una urgente necesidad salvar del abandono y la humedad, y que conserve hasta la última de mis mudanzas), sino por haberlo rescatado del humillante desprecio en que se encontraba, y haberlo llevado a la escuela sin que mi familia supiera de ello, fue que las autoridades escolares me advirtieron,“los libros que no están en los estantes están prohibidos, nadie los puede leer, ni se los puede llevar porqué ofenden a dios y la virgen…”

Para mi, acorralado en aquel pueblo de inmigrantes italianos admiradores de Musollini, dios era un misterio, como los judíos y los extraterrestres. Virgen, no conocí ninguna. Las señoras en la televisión, con los pañuelos blancos en la cabeza… se parecían un poco a la imagen del cuadro en la oficina de la directora, aunque todas las maestras les decían terroristas, porque no iban a misa salvo a molestar; eso me decían, cuando me hablaban “aparte” en los recreos. Mai abuela también tenia un pañuelo como esos. Pero me había explicado, que así como las maestras me castigaban a mi, sin razón, por eso mismo, ella no podía usarlo.

Vírgenes y terroristas. El mundo de las maestras me resultaba completamente estúpido y ridículo.
Realmente nadie sabia de donde había sacado yo aquel libro ”judío marxista”. Nunca lo dije antes, pero a partir de entonces, siempre jugaba apuestas con mis ocasionales compañeros de travesuras, para robarle algo insignificante a algún kiosquero odioso, o a algún heladero fascista. Así fue, como a los ocho años descubrí el poder del marxismo y de la Adrenalina. Para mi fueron, desde entonces, la misma cosa. Cuando el curso de la historia de mi propia vida y la de las personas que amo, me provoca adrenalina, entonces eso es para mi el marxismo. 

Me sentía vivo al menos por un instante, en aquel cementerio de inconscientes bestias superficiales. Un cassete, un cuadrito de Chaplin de un comercial de alguna cosa. Mi falta de sentido de respeto por la propiedad, atentaba directamente contra los mandatos familiares. Dejé aquel juego, cuando descubrí que no era un juego. 

Como resultado de esto sin embargo, luego de interrogarme, y de que yo solo dijera: “no sé, no sé, ni idea, me lo encontré en la vereda…” se produjo un sugerente cambio de personal en la biblioteca escolar. Siempre eran como cinco, todas se daban ánimos y corajes antes de enfrentarse con mi silencio, pero las que hablaban eran la de primero y la de tercer grado. Las demás siempre consentían con la cabeza, mientras aquellas hablaban y gesticulaban. A mi se me ocurría que se eran enormes insectos que parloteaban en idiomas inentendibles.

Por supuesto que la situación de la clase obrera en Inglaterra, que describiera Federico Engels mil ochocientos cuarenta y tres años después de que le pusieran nombre al niño palestino de la novela, no era tema de estudio, ni de interés para las autoridades educativas y religiosas. (para el caso todas “las autoridades” provenían de la misma institución diseñada para mentir, matar y robar. EL ESTADO. El Estado y sus empleados, ha sido desde entonces, conscientemente para mi, la forma mas evidente en que mis enemigos se presentan en mi vida. Todas las autoridades eran y representaban lo mismo. Lo mismo, nunca han dejado de serlo, cualquiera fuese el tono y el lugar. La misma mentira, la misma hipocresía, la misma crueldad con los más débiles e indefensos, el mismo cinismo. 

Cuando alguien en la televisión decía “El estado de la situación “, “en un estado deplorable..” yo pensaba: entonces resulta que siempre es el mismo estado…. Desde aquellos días tengo perfectamente claro, que no hay nada en las instituciones burguesas que pueda o deba ser rescatado. Todo ese enorme edificio de privilegios, prejuicios, manipulación y adoctrinamiento debe ser destruido desde sus cimientos. 

Mientras tanto, asuntos tales como la carta a los tesalonicenses, y los cuentos con implicaciones moralistas llamados para bolas, que algún señorito disfrazado de bufón medieval había incluido en el compendio-novela histórica denominado Testamento, eran tema de interminables análisis y controversias; que claro; no explicaban nada, sembraban la confusión y promovían la impunidad y el perdón de los criminales de la dictadura. Toda esa mierda religiosa, pomposa y acomodaticia no me interesaba en lo más mínimo. Para mi el tal cristo, de no ser extraterrestre, era un charlatán, bastante cobarde ademas, que en vez de ponerse al frente de la revuelta popular, se había hecho matar inútilmente. Un siglo y medio después de la curxi ficción, aquel mito/ritual de inmolación, ya le había servido de argumento a los opresores esclavistas romanos. El cristo judío, no era más que otra victima de Roma. Apenas eso.

Recuerdo. Siempre que salgo y vuelvo, como hoy, y encuentro de reojo la cara del custodio, que me observa desde el Fiat sin patentes ni señas especiales, y que apuntando el horario, toma la foto de rutina con el teléfono “inteligente”, mientras hace como que me saluda con la otra mano.
Recuerdo el color y el sabor del mundo justo antes de detenerse, justo antes de perder la inocencia. Antes de descubrir la locura perversa de mis maestras infantiles, que temían las ocurrencias de un niño de ocho años, y sin embargo se veían complacidas de saludar a diario, al torturador asesino que sin motivo aparente y hasta el año de mil novecientos ochenta y nueve, siempre esperaba vigilando, mi salida de la escuela. 

Como existe el amor, que es creación, disfrute y libertad. El odio, que es acechanza y temor. Pienso en la fragilidad de la vida mientras espero mi turno en la fila del supermercado. Pienso en mi padre. Hijo, hermano y compañero. Ahora que, siguiendo el ritual de todos los hombres nacidos de otros hombres, cumplo en recordar sus veintitrés años guerrilleros, a esta hora, en que se cumple otro aniversario de su asesinato. 

Barreiro, Yanicelli, Etchecolatz, Bussi, Patti, Camps, Massera, el turco Julian, Astiz, Menéndez ¿cual es la diferencia con Fortabat, Bulgueroni, Perez Compang, Soldati, Monetta y la gerencia de la reserva federal? Los propios asesinos, semianalfabetos lo dicen en sus testimonios judiciales. Mis maestras de primaria lo explicaban perfectamente, ellos fueron instrumentos en una maquinaria diseñada para matar; para poder saquear el país y humillar a la clase obrera y el pueblo argentino. Era lo que había que hacer, eso mandaba el que mandaba. Ellos obedecían… El asesino de mi padre no era suficiente hombre como para suicidarse. Entonces ¿quien recuerda a los asesinos del gaucho Güemes?) 

A los burócratas de la partidocracia burguesa no les importan las implicaciones de sus actos. Según declaran; querían saber si el jefe del ejercito podía proceder a enterrar los huesos de una vaca, o de una mula muerta, (no se entiende bien el mensaje) como quien entierra toda la culpa. Mientras deja un donativo de caridad para los más necesitados.

Hay sin embargo algunos, que como aquellas maestras cortadas a medida por la dictadura fascista, requieren del tiempo, los silencios cómplices y la casualidad, cierta autoridad para conjurar la memoria de nuestros amorosos muertos. Sin embargo la verdad histórica no se encuentra entre los privilegios, que la tarjeta oficial de socio del club de traidores al pueblo, puede comprar.

Cualquier sujeto, masculina o femenino, de entre doce y ciento noventa años, en cualquier lugar de este país represor y domesticado, puede resultar ser un fascista torturador y asesino, escondido, trabajando de matón a sueldo o esperando la ocasión. Hay una guerra afuera y es permanente. Que la mayoría de las personas permanezca ciega ante las consecuencias, es también un resultado histórico. 

Sin embargo, sur y después; también podría suceder que el próximo patriótico tedeum, tuviese lugar en la capilla de nuestra señora María Julia Isabel Zulema Cristina de la Santísima Comisión de la Exma. Y que Bergoglio, el primer y ultimo Papa peronista de la historia, se convirtiera por esas artes que promueven la publicidad jesuítica y el dinero de los gobiernos burgueses, de secuestrador de hijos de opositores políticos desaparecidos, en heroico custodio de niños perdidos durante la dictadura. 

En fin, que el curso de la historia requiere siempre un compromiso de nuestra parte, y mas vale andar precavido de que no hay fortuna inocente. Y que Justicia es lo que los pobres le hacen a los ricos y no a la inversa. Y que no hay nadie que con otra autoridad, la verdad ejerza.

(Anexo)
Ernesto Guevara a Cara o Cruz

“Allí, en estos últimos momentos de gente cuyo horizonte más lejano fue siempre el día de mañana, es donde se capta la profunda tragedia que encierra la vida del proletariado de todo el mundo; hay en esos ojos moribundos un sumiso pedido de disculpas y también, muchas veces, un desesperado pedido de consuelo que se pierde en el vacío, como se perderá pronto su cuerpo en la magnitud del misterio que nos rodea (…)




ACOTACIÓN AL MARGEN
 
Las estrellas veteaban de luz el cielo de aquel pueblo serrano y el silencio y el frío inmaterializaban la oscuridad. Era —no sé bien cómo explicarlo— como si toda sustancia sólida se volatilizara en el espacio etéreo que nos rodeaba, que nos quitaba la individualidad y nos sumía, yertos, en la negrura inmensa. No había una nube que, bloqueando una porción de cielo estrellado, diera perspectiva al espacio. Apenas a unos metros, la mortecina luz de un farol desteñía las tinieblas circundantes.


La cara del hombre se perdía en la sombra, sólo emergían unos como destellos de sus ojos y la blancura de los cuatro dientes delanteros. Todavía no sé si fue el ambiente o la personalidad del individuo el que me preparó para recibir la revelación, pero sé que los argumentos empleados los había oído muchas veces esgrimidos por personas diferentes y nunca me habían impresionado. En realidad, era un tipo interesante nuestro interlocutor; desde joven huido de un país de Europa para escapar al cuchillo dogmatizante, conocía el sabor del miedo (una de las pocas experiencias que hacen valorar la vida), después, rodando de país en país y compilando miles de aventuras había dado con sus huesos en esa apartada región y allí esperaba pacientemente el momento del gran acontecimiento.

Luego de las frases triviales y los lugares comunes con que cada uno planteó su posición, cuando ya languidecía la discusión y estábamos por separarnos, dejó caer, con la misma risa de chico pícaro que siempre lo acompañaba, acentuando la disparidad de sus cuatro incisivos delanteros:

“El porvenir es del pueblo y poco a poco o de golpe va a conquistar el poder aquí y en toda la tierra.”

“Lo malo es que él tiene que civilizarse y eso no se puede hacer antes sino después de tomarlo. Se civilizará sólo aprendiendo a costa de sus propios errores, que serán muy graves, que costarán muchas vidas inocentes. O tal vez no, tal vez no sean inocentes porque cometerán el enorme pecado contra natura que significa carecer de capacidad de adaptación. Todos ellos, todos los inadaptados, usted y yo, por ejemplo, morirán maldiciendo el poder que contribuyeron a crear con sacrificio, a veces enorme. Es que la revolución con su forma impersonal, les tomará la vida y hasta utilizará la memoria que de ellos quede como ejemplo e instrumento domesticatorio de las juventudes que surjan. Mi pecado es mayor, porque yo, más sutil o con mayor experiencia, llámelo como quiera, moriré sabiendo que mi sacrificio obedece sólo a una obstinación que simboliza la civilización podrida que se derrumba y que lo mismo, sin que se modificara en nada el curso de la historia, o la personal impresión que de mí mismo tenga, usted morirá con el puño cerrado y la mandíbula tensa, en perfecta demostración de odio y combate, porque no es un símbolo (algo inanimado que se toma de ejemplo), usted es un auténtico integrante de la sociedad que se derrumba: el espíritu de la colmena habla por su boca y se mueve en sus actos; es tan útil como yo, pero desconoce la utilidad del aporte que hace a la sociedad que lo sacrifica”.

Vi sus dientes y la mueca picaresca con que se adelantaba a la historia, sentí el apretón de sus manos y, como murmullo lejano, el protocolar saludo de despedida. La noche, replegada al contacto de sus palabras, me tomaba nuevamente, confundiéndome en su ser; pero pese a sus palabras ahora sabía… sabía que en el momento en que el gran espíritu rector, dé el tajo enorme que divida toda la humanidad en sólo dos fracciones antagónicas, estaré con el pueblo, y sé porque lo veo impreso en la noche que yo, el ecléctico disector de doctrinas y psicoanalista de dogmas, aullando como poseído, asaltaré las barricadas o trincheras, (…) ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea y preparo mi ser como a un sagrado recinto para que en él resuene con vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del proletariado triunfante.”

Ernesto Guevara (veintitrés años)
Diario de motocicleta. (1952)


“…en general toda la juventud que quiera pasar al comunismo tiene que aprender el comunismo. Pero esta respuesta, “aprender el comunismo”, es demasiado general. ¿Qué necesitamos para aprender el comunismo? ¿Qué necesitamos escoger, entre la suma de conocimientos generales, para adquirir la ciencia del comunismo? En este terreno nos amenaza una serie de peligros, que surgen a cada paso en cuanto se plantea mal la tarea de aprender el comunismo o se entiende de una manera demasiado unilateral.

A primera vista, naturalmente, parece que aprender el comunismo es asimilar el conjunto de conocimientos que se exponen en los manuales, folletos y obras comunistas. Pero eso sería definir de un modo demasiado burdo e insuficiente el estudio del comunismo. Si el estudio del comunismo consistiera únicamente en asimilar lo que dicen los trabajos, libros y folletos comunistas, esto nos daría con excesiva facilidad escolásticos o fanfarrones comunistas, lo que muchas veces nos causaría daño y perjuicio, porque estas gentes, después de haber leído mucho y aprendido lo que se expone en los libros y folletos comunistas, serían incapaces de coordinar las tareas de la Juventud Comunista con todos estos conocimientos y obrar como exige realmente el comunismo.

Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista es el completo divorcio entre el libro y la vida práctica, pues teníamos libros en los que todo estaba expuesto en forma perfecta, y la mayor parte de las veces esos libros no eran sino una repugnante e hipócrita mentira, que nos pintaba un cuadro falso de la sociedad capitalista.

Por eso, sería una gran equivocación limitarse a asimilar simplemente lo que dicen los libros del comunismo. Nuestros discursos y artículos de ahora no son una simple repetición de lo que se ha dicho antes sobre el comunismo, pues están ligados a nuestro trabajo cotidiano en todos los terrenos. Sin trabajo, sin lucha, el conocimiento libresco del comunismo, adquirido en folletos y obras comunistas, no tiene absolutamente ningún valor, ya que no haría más que continuar el antiguo divorcio entre la teoría y la práctica, ese mismo divorcio que constituía el más repugnante rasgo de la antigua sociedad burguesa.

Sería más peligroso todavía que pretendiéramos aprender solamente las consignas comunistas. Si no comprendiéramos a tiempo ese peligro, si no hiciéramos toda clase de esfuerzos por evitarlo, la existencia de medio millón o de un millón de jóvenes de ambos sexos, que después de semejante estudio del comunismo se llamasen comunistas, no causaría sino un gran perjuicio a la causa del comunismo.

Se nos plantea, entonces, la cuestión de cómo hemos de coordinar todo esto para aprender el comunismo. ¿Qué debemos tomar de la vieja escuela, de la vieja ciencia? La vieja escuela declaraba que quería crear hombres instruidos en todos los dominios y que enseñaba las ciencias en general. Sabemos que eso era pura mentira, puesto que toda la sociedad se basaba y sostenía en la división de los hombres en clases, en explotadores y oprimidos. Como es natural, toda la vieja escuela, saturada de espíritu de clase, no daba conocimientos más que a los hijos de la burguesía. Cada una de sus palabras estaba amañada para favorecer los intereses de la burguesía. En estas escuelas, más que educar a los jóvenes obreros y campesinos, los preparaban para mayor provecho de esa misma burguesía. Trataban de preparar servidores útiles, capaces de proporcionar beneficios a la burguesía, sin turbar, al mismo tiempo, su ociosidad y sosiego. Por eso, al condenar la antigua escuela, nos hemos propuesto tomar de ella únicamente lo que nos es necesario para lograr una verdadera educación comunista.(…)

La educación de la juventud comunista no debe consistir en ofrecerle discursos placenteros de todo género y reglas de moralidad. No, la educación no consiste en eso. Cuando un hombre ha visto a su padre y a su madre vivir bajo el yugo de los terratenientes y capitalistas, cuando ha participado él mismo en los sufrimientos de quienes emprendieron los primeros la lucha contra los explotadores, cuando ha visto los sacrificios que cuesta la continuación de esta lucha y la defensa de lo conquistado y cuán furiosos enemigos son los terratenientes y los capitalistas, ese hombre, en ese ambiente, se forja como comunista. La base de la moralidad comunista está en la lucha por afianzar y culminar el comunismo. Esa es la base de la educación, la instrucción y la enseñanza comunista. Tal es la respuesta a la pregunta de cómo hay que aprender el comunismo.

No creeríamos en la enseñanza, la educación y la instrucción si éstas fuesen encerradas en la escuela y separadas de la agitada vida. Mientras los obreros y los campesinos estén oprimidos por los terratenientes y capitalistas, mientras las escuelas sigan en manos de los terratenientes y capitalistas, la generación joven permanecerá ciega e ignorante. Pero nuestra escuela debe dar a los jóvenes los fundamentos de la ciencia, el arte de forjarse por si mismos una mentalidad comunista, debe hacer de ellos hombres cultos. En el tiempo que los jóvenes pasan en la escuela, ésta tiene que hacer de ellos participantes en la lucha por liberarse de los explotadores.”

Todo el mundo habla de liquidar el analfabetismo. Como sabéis, en un país de analfabetos es imposible edificar la sociedad comunista. No basta con que el poder de los Soviets dé una orden, o que el partido lance una consigna, o que determinado contingente de los mejores militantes se consagre a esta tarea. Es preciso que la joven generación ponga ella misma manos a la obra. El comunismo consiste en que la juventud, los muchachos y muchachas pertenecientes a la Unión de Juventudes se digan: eso es misión nuestra, nos uniremos y marcharemos a todos los pueblos para liquidar el analfabetismo, para que nuestra joven generación no tenga analfabetos. Nosotros aspiramos a que la juventud en formación consagre a esta obra su iniciativa. Vosotros sabéis que es imposible transformar rápidamente la Rusia ignorante y analfabeta en una Rusia instruida; pero si la Unión de Juventudes pone en ello su empeño, si toda la juventud trabaja para el bienestar de todos, esta Unión, que agrupa a 400.000 jóvenes, tendrá derecho a llamarse Unión de Juventudes Comunistas. Otra de sus misiones es, al asimilar uno u otro conocimiento, ayudar a los jóvenes que no pueden desembarazarse por sí mismos de las tinieblas de la ignorancia. Ser miembro de la Unión de Juventudes Comunistas significa poner su trabajo y sus fuerzas al servicio de la causa común. En esto consiste la educación comunista. Sólo efectuando esa labor se convierte en verdadero comunista un muchacho o una muchacha. Sólo serán comunistas si logran resultados prácticos en esta labor…”.

V. I. Lenin. Tareas de las Juventudes Comunistas
Discurso en el 3º Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas – 2 de octubre de 1920




…A los que pretenden, desde arriba, “educar el pueblo” —falsa doctrina ya criticada por Marx en las “Tesis sobre Feuerbach” (“¿quién va educar al educador?” )— el Che contestaba, en un discurso del 1960: “La primera receta para educar al pueblo… es hacerlo entrar en revolución. Nunca pretendan educar un pueblo, para que, por medio de la educación solamente, y con un gobierno despótico encima, aprenda a conquistar sus derechos. Enséñele, primero que nada, a conquistar sus derechos, y ese pueblo, cuando esté representado en el gobierno, aprenderá todo lo que se enseñe, y mucho más: será el maestro de todos sin ningún esfuerzo”. En otras palabras: la pedagogía emancipadora es la autoeducación de los pueblos por su propia practica revolucionaria o, como lo planteaba Marx en la Ideología Alemana, “en la actividad revolucionaria, el cambio de si mismo coincide con la modificación de las condiciones”. En el mismo sentido van unas notas criticas de 1966 a un manual de economía política soviético, que contienen esta formulación política precisa y tajante: “El tremendo crimen histórico de Stalin fue el haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad.”

Michael Löwy. Ni calco ni copia: Che Guevara en búsqueda de un nuevo Socialismo



“…Todo su análisis se inserta en un contexto regional y global, señalando la crisis del capitalismo argentino enmarcada en un sistema mundial. Aquí Santucho hace suyo el método dialéctico de los Grundrisse de Karl Marx según el cual se debe partir de la totalidad concreta del mercado mundial para comprender el desarrollo específico de una formación económico social capitalista dependiente, en este caso la Argentina, tesis metodológica a la que el PRT-ERP ya había apelado en su polémica con Carlos Olmedo de las FAR en 1970-1971. La posición del PRT, que prolongaba el análisis del Che en su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, proponía una mirada global sobre el conflicto con el imperialismo. La lucha nacional, país por país, era insoslayable, pero al mismo tiempo parte de una batalla mayor, de carácter antimperialista e internacional. De este modo, el PRT le respondía a Olmedo [...] que el marxismo no es sólo un instrumento metodológico, sino también una ideología política y una concepción del mundo. En tanto método, ideología política y concepción del mundo, tiene como meta la revolución mundial y, por ello, debe analizar el capitalismo como un sistema a una escala que supere la estrechez reduccionista del discurso nacional-populista.”


Néstor Kohan: El marxismo revolucionario y el debate sobre el poder


“Soldados: 

La suerte ejerce su inconstante imperio sobre el poder y la fortuna; pero no sobre el mérito y la gloria de los hombres heroicos, que arrostrando los peligros y la muerte, se cubren de honor aun cuando sucumban, sin marchitar los laureles que le ha concedido la victoria.

Soldados: el brillo de vuestras armas no se ha eclipsado aún, y aunque se ha desplomado la república, vosotros sois vencedores y está sin mancha el esplendor de vuestros triunfos. Vuestros compañeros no fueron vencidos; ellos murieron en los desgraciados campos de La Puerta y de Aragua, y allí os dejaron eternos monumentos que os dicen: es más fácil destruir que vencer a soldados de Venezuela; y vosotros que vivís ¿no los vindicaréis? Sí, vengaremos la sangre americana, volveremos la libertad a la república, y el infortunio, que es la escuela de los héroes, os dará nuevas lecciones de gloria. La constancia, soldados, ha triunfado siempre: que la constancia sea vuestra guía, como lo ha sido hasta el presente la victoria. Yo vuelo a dividir con vosotros los peligros, las privaciones que padecéis por la libertad y la salvación de vuestros conciudadanos, que todos están errantes, o gimen esclavos.


Acordaos de vuestros padres, hijos, esposas; de vuestros templos, cunas y sepulcros; de vuestros hogares, del cielo que os vio nacer, del aire que os dio el aliento de la patria, en fin, que os lo ha dado todo, y todo yace anonadado por vuestros tiranos. Acordaos que sois venezolanos, caraqueños, republicanos, y con tan sublimes títulos, ¿cómo podréis vivir sin ser libres?… No, no, Libertadores o muertos será nuestra divisa.”

Simón Bolívar
Ocaña, 27 de octubre de 1814

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1 jul. 2014

Los intelectuales “progresistas” y la deuda externa: Comentarios sobre un artículo de Emir Sader

por Ariel Mayo
 
jueves, 26 de junio de 2014

Tras varios años de permanecer oculta debajo de la alfombra, la cuestión de la deuda externa volvió al centro de la escena política nacional. El reciente fallo del juez Griesa, favorable a los fondos buitre, mostró en toda su dimensión el fracaso de la política kirchnerista en esta área.

En criollo: el kirchnerismo pagó deuda externa como ningún otro gobierno argentino. Realizó dos reestructuraciones de la deuda, con supuestas “quitas” sobre el capital adeudado (amortiguadas por los beneficios que otorgó a los ahorristas el cupón atado al crecimiento del PBI). Concedió a Repsol una jugosa indemnización por la expropiación de YPF. Acordó pagar al Club de París la totalidad de la deuda, en un monto mayor al reconocido por el Ministerio de Economía de nuestro país y en un plazo menor al que dicho Club concede a los deudores. No en balde la presidenta Cristina Fernández definió a su gobierno como “pagadores seriales”. Ahora bien, todo este esfuerzo resultó inútil, por lo menos desde el punto de vista de los trabajadores argentinos. En el período que va desde el 2004 hasta el 2014 el monto de la deuda externa argentina siguió incrementándose. Así, a finales de 2013 alcanzó la cifra de 202 mil millones de dólares. Pongamos esta cifra en perspectiva: en 1976, la deuda externa era de 8500 millones de dólares; al terminar la dictadura, en 1983, ascendía a 44 mil millones; en 1989, era de 65 mil millones; en el gobierno de Duhalde (2003-2004), llego a los 176 mil millones.

Entre el gobierno de Duhalde y finales de 2013, la deuda externa argentina se incrementó en 26 mil millones de dólares. En el mismo período y según cifras proporcionadas por Cristina Fernández, Argentina pagó 173 mil millones de dólares a los acreedores externos.

O sea, en 10 años pagamos un monto casi equivalente a la totalidad de la deuda externa durante el gobierno de Duhalde. Pero hoy debemos 26 mil millones de dólares más. Sin comentarios…

Hoy, después de 10 años de pago desenfrenado a los acreedores externos, algunos  datos muestran la otra cara de la deuda: el 35 % de los trabajadores se encuentran precarizados; un 25 % de la población está en la pobreza; la mayor parte de los jubilados cobran haberes miserables. Y siguen las firmas. Todo eso en el marco de altas tasas de crecimiento económico durante la mayor parte de esa década.

A pesar de lo anterior, numerosos intelectuales afirman que la Argentina vivió una etapa de “revolución cultural” y/o de transformaciones que favorecieron a los sectores populares. En este sentido, el proceso kirchnerista es puesto en pie de igualdad con otros procesos latinoamericanos, en el marco de una especie de epopeya antiimperialista y antimonopolista.
Emir Sader, sociólogo brasileño, expresa cabalmente la posición expuesta en el párrafo anterior. Basta leer su artículo “"Contraofensiva de la derecha internacional"”, publicado en la edición del lunes 24 de junio del periódico Página/12.

Sader sostiene que el fallo del juez Griesa se inscribe en el contexto de una contraofensiva general de la “derecha internacional” contra los gobiernos “progresistas” latinoamericanos que desafiaron el Consenso de Washington. Las cifras sobre la situación social en Argentina permiten poder en duda la caracterización de “progresista” para el kirchnerismo. Las ganancias obtenidas por las corporaciones transnacionales en América Latina también permiten poner en duda el carácter “progresista” del conjunto de esos gobiernos. Salvo que, por supuesto, se entienda por “progresista” una política tendiente a asegurar las ganancias del capital.

Sader define así la política de los países “progresistas” de América Latina:

“…los países latinoamericanos que siguieron creciendo y distribuyendo renta, disminuyendo la desigualdad que aumenta exponencialmente en el centro del sistema, son un factor de perturbación, son la prueba concreta de que otra forma de enfrentar la crisis es posible. Que se puede distribuir renta, recuperar el rol activo del Estado, apoyarse en los países del Sur del mundo y resistir a la crisis.”

Como ya señalé, los datos de la situación argentina permiten afirmar que Sader está equivocado, por lo menos en lo que hace a nuestro país. Sigamos adelante. Sader sostiene que la contraofensiva de la derecha va dirigida contra la estrategia adoptada por Argentina en el tema de la deuda. Según él, dicha estrategia fue exitosa y constituye un ejemplo para otros países:

La formidable arquitectura de renegociación de la deuda argentina nunca fue asimilada por ellos. Quieren que sea un mal ejemplo para Grecia, Portugal, España, Egipto, Ucrania y tantos otros países aprisionados en las trampas del FMI. Tienen que demostrar que los dictados de la dictadura del capital especulativo son ineludibles.”

Resulta difícil de entender cómo una estrategia que se tradujo en un aumento del monto de la deuda, luego de una década de pago desenfrenado, pueda concebirse como un éxito y un ejemplo.

Sader identifica al “capital especulativo” como el enemigo de Argentina y de los países “progresistas” latinoamericanos en general. En sus palabras:

La nueva ofensiva en contra de Argentina tiene que ser contestada por todos los gobiernos latinoamericanos que son, en distintos niveles, igualmente víctimas del capital especulativo, que se resiste a reciclar las inversiones productivas que necesitamos. Es hora de que los gobiernos de los otros países de la región no sólo acompañen a las misiones argentinas, sino que también asuman la disposición de imponer impuestos a la libre circulación del capital financiero. Una medida indispensable, urgente, que sólo puede ser asumida por un conjunto de países en forma de unidad.”

Siempre limitándome al análisis del caso argentino, cabe decir dos cosas para poner en entredicho el argumento de Sader: a) el año pasado, el sector que obtuvo mayores ganancias en el 2013 fue el de los bancos; b) entre 2007-2012 se produjo una fuga de capitales estimada en 80 mil millones hasta el cepo cambiario. En otras palabras, durante la década kirchnerista el llamado capital financiero (o especulativo, si se prefiere) recibió un trato preferencial, permitiendo que acumulara importantes ganancias y tuviera los dólares necesarios para fugar al exterior.

Pero la cuestión del capital especulativo es mucho más compleja del planteo que hace Sader. En una economía capitalista el trabajo es el creador de valor. Esto ya es sabido desde los tiempos de Adam Smith. Por tanto, el capital aplicado a la producción es quien genera el plusvalor que se reparte el conjunto de los capitalistas. En otras palabras, sólo la producción genera el valor que puede repartirse entre las distintas fracciones del capital. El dinero no crea dinero. En otros términos, el capital financiero no crea valor; por tanto, depende para su existencia del capital productivo. Además, y esto ya era sabido en los tiempos de Lenin, capital industrial, capital comercial y capital bancario se hayan estrechamente entrelazados. Por último, capitalismo y afán de ganancias van de la mano. Acusar de “especulativo” a un capital por buscar mayores ganancias carece de sentido en una economía capitalista.

¿Por qué Sader insiste entonces con la cantinela del “capital especulativo?

En 2002, bajo la presidencia de Eduardo Duhalde, se inició una recomposición del capitalismo argentino luego de la liquidación de la Convertibilidad en diciembre de 2001. Esa recomposición, basada en la devaluación, los bajos salarios, la utilización de la capacidad ociosa luego de largos años de recesión y la exportación de productos primarios, fue continuada por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Esta última reconoció en un discurso que los empresarios “la levantaron con pala”, aludiendo a las enormes ganancias de los capitalistas durante el período iniciado en 2003. No hay dudas, pues, sobre el carácter capitalista del kirchnerismo.

Aquí corresponde hablar de Sader y su caracterización de la situación argentina. No hace falta mucho esfuerzo para comprobar que esta caracterización es totalmente equivocada. Pero Sader representa un tipo de intelectual aferrado a los gobiernos de América Latina. Se trata de ex izquierdistas, muchos de ellos ex marxistas, que aceptan al capitalismo como un fenómeno natural. Para ellos la revolución socialista es una utopía inalcanzable, la clase obrera dejó de existir subsumida en un mar de identidades y la explotación es un concepto perimido que no da cuenta de las nuevas realidades del capitalismo. Cuando se los apura, muestran serias dificultades para demostrar la verdad de los asertos mencionados. Pero eso carece de importancia, pues aceptar el capitalismo les permite medrar al calor de la expansión del Estado (léase, para ellos, aumento de las posibilidades de obtener un empleo rentable en el Estado). A cambio de su aceptación del capitalismo, ellos obtienen cargos públicos, proporcionando un matiz “progresista” y/o “rebelde” a los Estados que llevan adelante la recomposición capitalista.

El mercado de intelectuales es muy competitivo en sociedades donde hay un importante desarrollo del sistema universitario. Entonces, los intelectuales “progresistas” enfrentan el problema de cómo distinguirse del resto (por ejemplo, de los intelectuales liberales) y poder venderse así en condiciones más ventajosas. La respuesta está contenida en el artículo de Sader que estoy comentando. Frente a los liberales, que defienden al capitalismo en bloque, los intelectuales “progresistas” se presentan como rebeldes al combatir de palabra al capitalismo “especulativo”. Para ellos, el capitalismo es bueno, lo malo son sus contradicciones (Marx dijo esto hace muchísimo tiempo, refiriéndose a Proudhon); esas contradicciones encarnan en el capital “especulativo”, que impide el crecimiento de los pueblos. De este modo, y en el marco de una recomposición del capitalismo latinoamericano, que pretende alejarse discursivamente del neoliberalismo, el intelectual “progresista” suma puntos y entra a medrar en el aparato estatal.

No cabe la menor duda de la sinceridad de Sader. Sólo que se trata de una sinceridad respecto a los intereses del grupo de intelectuales con que se identifica. Por eso hay tan poco de realidad argentina en su artículo, si se me permite la expresión.


Villa del Parque, jueves 26 de junio de 2014


NOTA:

Como en todos mis escritos, no se encuentra nada original en el presente artículo. Por eso quiero mencionar mi deuda con el profesor Rolando Astarita, de cuyo artículo “"Después del Club de París, fondos buitres"” tomé los datos cuantitativos referentes a la deuda externa argentina.
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¿Cuántos buitres acosan a la Argentina?

Claudio Katz

30 de Junio 2014

Argentina afronta nuevamente un chantaje financiero, pero esta vez la extorsión no tiene precedentes. Los especuladores que compraron bonos por 48 millones de dólares lograron en Nueva York una sentencia de cobro por 1500 millones.
 
Este fraude retrata cómo funciona el capitalismo actual. Al pueblo argentino le quieren imponer la misma confiscación que padecen los pequeños deudores norteamericanos, los desalojados de viviendas de España y los empobrecidos de Grecia.
 
Cuando se convoca a reforzar la integración internacional a este sistema se empuja al país a nuevos padecimientos. Los buitres se disponen a repetir el mismo despojo que ya realizaron en otros lugares como Perú.




CÓMPLICES Y AUSENCIAS
En esta crisis ha salido a flote como opera la justicia estadounidense que muchos elogian como un ejemplo de independencia. No sólo Griessa, sino todos los magistrados que confirmaron el fallo demostraron su dependencia de Wall Street. Con este tipo de sentencias protegen a los especialistas en estafas de alto riesgo y a los evasores de los paraísos fiscales.

Como estos especuladores colocan periódicamente al sistema financiero al borde del abismo, también chocan con los gobiernos y organismos que pretenden regular su actividad. Por esta razón el propio FMI está descontento con un dictamen que afecta los ajustes que monitorea, para refinanciar las deudas de los países europeos colapsados por el socorro concedido a los bancos. La sentencia socava su proyecto de ordenar la quiebra de los estados mediante normas de negociación mayoritaria con los acreedores.

Pero estos conflictos en los pasillos del poder no atenúan la expropiación de Argentina. Desde el inicio de la crisis global (2008) se discutieron incontables propuestas para limitar las aventuras financieras y no se aplicó ninguna. En este escenario de impunidad para la usura ningún poderoso va a impedir la ejecución de un fallo contra un país latinoamericano.

No hay que ilusionarse con los formalismos diplomáticos. El maltrato contra un deudor incomodo como Argentina es plenamente compartido por Obama. El presidente del imperio exige sometimiento a Griessa y a su cobro de tributos.

Es cierto que el país ha recibido muchas declaraciones de solidaridad, desde el G 77 más China hasta la UNCTAD. Pero son mensajes cordiales sin efectos prácticos. Ningún escrito altisonante neutralizará el pago forzoso que se le impone a la Argentina. Esta falta de acompañamiento es más grave en Sudamérica. ¿Dónde están las Cumbres de Presidentes para afrontar situaciones de emergencia? ¿Qué medidas preparan UNASUR o CELAC para responder a esta bofetada contra toda la región?

Hasta el momento tampoco aparecieron propuestas de intermediación de Brasil o iniciativas conjuntas para cambiar las jurisdicciones de litigio con los bonistas. Tampoco se habla de reactivar el fondo latinoamericano de estabilización de reservas, frente a un peligro de default. Esta ausencia de la región probablemente obedece al propio mareo que exhibe el gobierno ante lo que está ocurriendo.

DESCONCIERTO FRENTE A LA HIPOTECA
El oficialismo confiaba en un gesto de la Corte estadounidense para posponer el conflicto. Esperaba un reconocimiento por el giro ortodoxo que inició a principio año con la devaluación. Se aceptó la demanda de cinco empresas litigantes en el CIADI, se desembolsó la indemnización pedida por REPSOL y se pagaron en tiempo récord las viejas deudas con el Club de Paris. Pero ninguna de estas medidas disuadió a los protectores de los buitres. Al contrario, al observar disposición de pago reforzaron sus presiones de cobro.

Cristina no tenía previsto el fallo adverso. Apostó con la miopía a un escenario opuesto, sin ningún plan para afrontar el dilema actual. Por esta razón improvisa respuestas. Un día denuncia la extorsión de los buitres y al otro sugiere el desembolso integro del dinero.

El gobierno ha quedado atrapado en el peor de los mundos. Si resuelve abonar en las condiciones que estableció Griessa se arriesga a ingresar en un pozo de demandas judiciales y erogaciones infinitas. Y si amenaza sin ninguna convicción con maniobras para eludir el pago, afronta un retorno al escenario de diciembre pasado con el dólar paralelo fuera de control.

Al momento de escribir este artículo el gobierno no se atrevió a cambiar el domicilio de pago, pero intentó cumplir con los viejos bonistas soslayando la negociación que reclama Griessa. Los buitres exigieron el embargo de esos fondos y el juez bloqueó la operación, confirmando que empujará al país al default si no se aceptan las exigencias de los especuladores.

Hay un mes de plazo para cerrar las tratativas, pero lo más probable (y coherente con viraje ortodoxo del gobierno) es un acuerdo oneroso. Se ha creado un gran consenso entre el oficialismo y la oposición derechista para aceptar esa salida. Sólo divergen en los detalles del convenio.
Algunos proponen abonar todo en efectivo y otros promueven cancelar el grueso de la factura en bonos. Algunos alertan contra la inconveniencia de hacer depósitos voluntarios y otros promueven esa vía. Algunos miran bien las bravuconadas en la negociación y otros piden no irritar al sultán Griessa. Pero todos ocultan los costos inmediatos del pago.

La deuda pública aumentará de inmediato si se repite la emisión de bonos consumada para acordar con REPSOL. Lo mismo ocurrirá si se abonan las comisiones y punitorios que obtuvo el Club de Paris. Pero lo más grave viene después, ya que los 1300-1500 millones de dólares que se llevaran los primeros buitres constituirán el anticipo de los 12.000-15000 millones, que exigirá la segunda oleada de bonistas en litigio.

Se estima que la mitad de ese 7% de “hold outs” reúne a fondos muy agresivos (“buitres de los buitres”), que harán demandas para obtener rápidos fallos favorables en Nueva York. El otro grupo tendría localizadas sus peticiones en Inglaterra, Alemania e Italia y una porción litigaría en el CIADI. En ese tribunal del Banco Mundial, Argentina tiene acumuladas demandas por unos 20.000 millones de dólares.

Pero lo más problemático fue explicitado por Cristina antes de avenirse a ingresar en el abismo. Si en los próximos años algún juez de alguna jurisdicción obliga a extender la mejora concedida a los buitres a los viejos bonistas, la hipoteca podría llegar a cifras incuantificables. Ese contexto situaría al país en un limbo jurídico, frente a las decisiones de cualquier émulo de Griessa.

Esta perspectiva quedará particularmente abierta si los nuevos bonos en discusión mantienen los tribunales extranjeros como sede de controversias. En este caso se eternizaría el sometimiento financiero que Argentina conoce muy bien desde la época de la Baring Brothers.

FANTASÍAS TRANQUILIZADORAS
El gobierno y la oposición derechista vislumbran igualmente un futuro promisorio, luego de superar las turbulencias de la negociación actual. Estiman que el país accederá a los beneficios de un gran reingreso al mercado internacional. Afirman que “conseguiremos refinanciación barata”, para acceder a muchos dólares con bajas tasas de interés.

Pero ese dorado escenario no sería tan inmediato, puesto que todas las emisiones próximas están previstas con costos que duplican el promedio mundial. Se tomarán créditos para cancelar préstamos, con el pálido consuelo de un abaratamiento ulterior de esa intermediación.

Por ahora existen fuertes vencimientos con bajas reservas. Las obligaciones suman 30.000 millones de dólares hasta fines del 2015, con divisas actuales de resguardo por 27.000 millones. Esta fotografía ilustra un escenario de tratativas al filo de la navaja.

Además, los créditos del futuro no vendrán gratis. Exigirán al estado solvencia de repago, con la consiguiente contraparte de ajustes fiscales. La famosa pregunta mediática (“¿cómo afectará esa situación a la vida cotidiana de la gente?”) tiene una respuesta contundente: habrá recortes del gasto para los trabajadores, los jubilados y los desempleados.

Es muy posible que ese reingreso al circuito de la refinanciación incluya un retorno del FMI, que es el gran encargado internacional de gestionar nuevos créditos para pagar deudas anteriores. Un economista predilecto de Scioli (Blejer) ya declaró que la reconciliación con el Fondo será el punto de partida de su plan económico.

El gobierno construye un puente hacia ese escenario, argumentando que el país necesita crédito externo para obras de infraestructura. Pero omite señalar que el grueso de la financiación en curso apunta a solventar gastos corrientes. Especialmente las provincias (Buenos Aires en primer lugar) utilizarán ese dinero para pagar sueldos.

Por otra parte, los préstamos de inversión priorizan la minería y el petróleo. Solventarán a las empresas que dinamitan la Cordillera o a las compañías que se aprestan a seguir el formato de los acuerdos secretos que YPF firmó con Chevron. Tendrán un nuevo precio en boca de pozo, autorización para girar dividendos y libertad para exportar a partir de cierto nivel de extracción.

Muchos economistas neoliberales igualmente declaran que “la deuda es baja y podemos endeudarnos”, olvidando que con ese mismo diagnóstico gobernaron y crearon la montaña de pasivos que arruinó al país. Los oficialistas describen el mismo contexto de desahogo financiero, afirmando que constituye un mérito de la “política de des-endeudamiento”.

Pero la disminución del pasivo total de 130 % o 90% del PBI (según el momento de comparación con el colapso del 2001) al 46% actual, mantiene porcentajes históricos significativos de endeudamiento público. Es un promedio semejante a los años 90, inferior a los momentos críticos de los 80 y superior a la media de los 70.

El carácter problemático de la deuda argentina radica en la capacidad de pago, más allá de la reducida proporción frente al PBI que presenta en comparación a muchos países. El gobierno afirma que la solvencia ha crecido con el cambio de composición de compromisos externos hacia obligaciones internas.

El total de la deuda en moneda extranjera disminuyó de 94% (2000) a 59% (2012). Y el grueso de ese pasivo local es intraestatal, puesto que las obligaciones con organismos públicos pasaron en el mismo período del 6% al 58%. Se destaca que esta estructura de pagos es manejable, ya que los vencimientos se refinancian mediante simples decretos gubernamentales.

¿Pero qué quiere decir que la mitad de la deuda actual constituye un compromiso del estado con sí mismo? Qué se ha construido una ficción estadística para descargar los costos del pasivo sobre las mayorías populares. Gran parte del endeudamiento inter-estatal es con Banco Central, que ha sido convertido en una máquina de emisión con impacto inflacionario. El otro soporte es el ANSES que aumenta su tenencia de bonos públicos, mientras pospone el pago de sentencias por mala liquidación de haberes. Algunas estimaciones elevan ese pasivo a 28.200 millones de dólares.

La deuda inter-estatal es actualmente solventada por los jubilados que no cobran los atrasos de sus remuneraciones. En este terreno rige una doble vara de respuestas gubernamentales a las sentencias judiciales. Lo que ordena Griessa se negocia y las intimaciones de la Corte Suprema argentina para normalizar la situación de los jubilados son ignoradas.

El trasfondo del problema es la total ineficacia de la política oficial de des-endeudamiento. En la última década se pagaron unos 50.000 millones de dólares a los organismos internacionales y 80.000 millones a los acreedores privados (otros cálculos elevan ese total a 173.000 millones). Mientras el gobierno exhibía con orgullo su comportamiento de “pagador serial”, las reservas se desplomaban y las salidas de capitales sumaron otros 80.000 millones.

Este proceso pasará a la historia como un ejemplo mayúsculo de ceguera económica. Sólo competirá en ese terreno con la opción neoliberal de retomar alegremente el endeudamiento, para “repetir lo que hacen nuestros vecinos”. Una larga experiencia de la región indica que abrir las fronteras al libre ingreso y salida de capitales otorga un pasaporte directo al temblor financiero.

Sólo con el tiempo se podrá establecer, además, un real balance del canje del 2005 que tanto enorgullece al gobierno. Si ese intercambio inicial de títulos hubiera sido tan exitoso, no enfrentaríamos actualmente el escenario de terror que han detonado un juez y sus buitres. El monto real de la famosa quita deberá ser recalculado a la luz de todos los pagos adicionales que se realizaron a través del cupón de crecimiento.

Los defensores del canje también olvidan que gran parte de los bonos emitidos en esa operación incluyeron la aceptación de dirimir litigios en Nueva York. Esta concesión fue justificada por la excepcionalidad del momento. “No se podía hacer otra cosa a salida del colapso del 2001”. Pero se omite mencionar que los títulos colocados en los últimos meses (por ejemplo con REPSOL), también incorporan la misma aceptación de tribunales internacionales. ¿Tampoco ahora se pudo hacer otra cosa?

SIEMPRE HAY ALTERNATIVAS
Con el episodio de los buitres el gobierno refuerza el giro hacia el ajuste que inicio con la devaluación, pero mantiene un discurso contestatario. Disfraza con retórica progresista el puente que construye hacia la sucesión conservadora del 2015.

La derecha se burla de este divorcio entre “el relato y la realidad”. Pero esas ironías no logran ocultar sus propios mitos y veneraciones de los capitalistas. Se ríen de Boudou pero hablan con solemne respeto de Griessa, hacen chistes sobre la Cámpora pero no sobre Rocca o Grobocopatel. Especialmente eluden que actualmente acompañan las decisiones del gobierno. Todos marchan por el mismo rumbo. La derecha se congratula con el viraje pos-devaluación del oficialismo y el gobierno irrita verbalmente a los poderosos mientras implementa sus mandatos.

Las incongruencias del kirchnerismo son patéticas. Empapelan la ciudad contra los buitres mientras negocian sus exigencias. Convocan a un “frente nacional” contra los especuladores que ya incluye a todos los subordinados a Griessa.

En este mundo invertido el sometimiento a demandas foráneas es presentado como una gran victoria nacional. Los ministros declaran que “vencimos a REPSOL” con un cheque de pago y que “le torcimos el brazo al Club de Paris” desembolsando una fortuna. Este doble discurso oficial exige minimizar todas las capitulaciones o contrastarlas con eventualidades más catastróficas. Hubo devaluación (pero “frenamos un dólar a 13 pesos”), se pagó a REPSOL (pero “menos de lo que querían”), se arregló con el CIADI (“pero no fue muy caro”) y se acordó con el Club de Paris (“pero era un pasivo que heredamos”).

Lo llamativo es la ausencia de reacciones críticas en vasto campo del oficialismo. El conformismo kirchnerista contrasta con la tradición de rechazos, que en el pasado generaban los virajes conservadores del justicialismo. Los ahijados de la gloriosa JP se mantienen por ahora en silencio.

Afortunadamente ya despuntan fuertes cuestionamientos de la izquierda y los sectores progresistas y antiimperialistas, que no aceptan el chantaje descalificatorio de los planteos alternativos. Al igual que en los 90 vuelven a circular las advertencias del purgatorio que le espera al país “si nos aislamos del mundo”. Con esos augurios se justificó el endeudamiento que condujo al colapso.

Las opciones actuales no se reducen al default o al pago a los buitres. Esa disyuntiva es un episodio coyuntural derivado del enredo que auto-generó el oficialismo. La solución a esta encerrona exige reconocer que Argentina no necesita endeudarse significativamente. Tiene suficientes recursos propios para administrar sus gastos, si ordena su ahorro e impide el drenaje de excedentes.

Los 80.000 millones de dólares expatriados durante la “década ganada” surgieron de ganancias y rentas creadas en el país. La estimación oficial de 205.000 millones de dólares de capitales argentinos localizados fuera de las fronteras se ha quedado corta frente dos estudios recientes, que elevan esa cifra a 379.000 millones (Gaggero) y 440.000 millones (Henry).

Este vaciamiento fue tradicionalmente financiado con endeudamiento público. Un peligroso anticipo de repetición de esa pesadilla es el blanqueo en curso para todos los evasores de gran porte. Desde hace meses se renueva un perdón fiscal para quienes sustrajeron fondos. La complicidad oficial con la salida de capitales se extiende ahora a su reingreso.

No tiene sentido volver a endeudarse frente a este escenario de dinero sustraído del circuito nacional. Pero más hipócrita es afirmar que semejante despojo se corrige “restaurando la confianza” para que “vuelvan los capitales”. El arreglo con los buitres, el recorte del gasto social, los techos a las paritarias y una escalada de tarifazos son las primeras medidas que exigen los poderosos para considerar ese retorno.

La recomposición del ahorro nacional exige el control estatal de las rentas generadas por las exportaciones (nacionalización del comercio exterior) y la estricta regulación de las divisas (mediante un control de cambio en serio y un sistema bancario estatizado).

En este marco se puede replantear la deuda, investigando su contenido y discriminando los montos que corresponde abonar. Un principio de esa auditoría fue cajoneada por el alfonsinismo, el menemismo, la Alianza y el Kirchnerismo. Ninguno quiso destapar la olla de ese pasivo. Pero los incontables canjes no han borrado las huellas de estos delitos, ni impiden separar lo fraudes de los compromisos legítimos.

Esa investigación permitiría conocer cuáles son los grupos económicos que deben ser gravados con impuestos especiales. No son intocables. Un gobierno con autoridad puede cerrar las canillas de sus transferencias al exterior y poner la lupa sobre sus recursos dentro del país. La investigación es también indispensable para reemplazar definitivamente los bonos en circulación por títulos sujetos a la legislación argentina.

La suspensión del pago es una medida insoslayable, pero sujeta al momento y conveniencia de la nueva estrategia. La existencia de este plan diferencia tajantemente un replanteo de la deuda del simple default, que es una cesación de pagos indeseada e inmanejable para el deudor. Con otra política se podría reorientar los créditos concertados en el futuro hacia proyectos productivos.

La batalla contra la deuda vuelve a reaparecer en un contexto muy distinto al pasado. La propia marcha de esta resistencia delineará las demandas y las medidas requeridas para cada momento. El punto de partida es recuperar la mirada crítica y la disposición a luchar.
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De Buitres y de deudas

 

Los buitres y la deuda esconden negociados, estafas, ilicitudes, carroña aprestada a saciar la voracidad del capital financiero. La deuda carga muerte en sus pagos, ajuste y hambre popular. La deuda es también política de clase. Como dijera Carlos Marx, citado en un artículo de reciente aparición de Rolando Astarita:

“Si de verdad creyéramos en nuestro propio ser, no lo esconderíamos bajo la apariencia de un ser ajeno ni buscaríamos su salvación en la hipocresía y el sofismo”

“Soberanía vs Buitres”“Buitres o Argentina. La Patria no se negocia”. “Basta Buitres, la Argentina Unida en una causa nacional”, dispara la retórica nacional y popular en defensa del sofismo y la hipocresía.

Pero como sostuvo José Martí, “el amor a la patria no es el amor ridículo a la tierra,ni la hierbas que pisan nuestras pies:es el odio invencible a quien la oprime,es el rencor eterno a quien la ataca".

No se ama a la “Patria” ni se defiende la soberanía, pactando prórrogas de jurisdicción en estados extranjeros, bajo leyes extranjeras. Ni aceptando las leyes foráneas de inmunidad soberana.

No se defiende la soberanía, aceptando a nivel global que la emisión de cada título de deuda pública comprende un “acto de derecho privado y comercial”. Por el contrario, la emisión de deuda pública es un acto de soberanía, esa es su naturaleza jurídica y la que debemos sostener al capital mundial.

Defender la soberanía no es pagar deuda que no se debe. Mucho menos pagar deuda producto de estafas y negociados que jamás llegaron al pueblo. Al contrario, sirvieron para explotarlo.

Defender la soberanía implica indagar sobre los orígenes de los conflictos. Desentrañar la historia de traición que conlleva cada título exigido. Develar las deudas de la dictadura, las del Club de París, y los organismos internacionales de crédito. Comprender el despojo del “Plan Brady”, el “blindaje”, el “megacanje” y las reestructuraciones constantes. Todo esto y más. Y actuar en consecuencia. NO PAGAR LO QUE NO SE DEBE. 

No se defiende la soberanía colocando en cada título de deuda las cláusulas que impone el neoliberalismo. “Pari passu”, “Cross default”, “Rufo (acreedor más favorecido)”. Ni siquiera renunciando a oponer las defensas de “inmunidad soberana”.

No se defiende la soberanía distinguiendo la acción de fondos buitres buenos (holdin) y fondo malos (holdouts). Tampoco se ama a la Patria pagándole a Buitres (como Gramercy) títulos valorizados que fueron adquiridos por dos centavos. Y mucho menos, aceptar el CIADI y pagar laudos arbitrales desfavorables para beneficiar a los buitres “buenos”.

No se ama a la patria contratando para nuestra defensa jurídica en Nueva York, a los mismos abogados que asesoraron en la estafa continental del Plan Brady, y que defienden también a nuestros acreedores. No se defiende la soberanía con abogados neoliberales contratados desde la década del noventa por la “rata de anillaco”.

No se respeta al pueblo pagando 173.733 millones de dólares en los últimos diez años. 17.373 millones de dólares por año, equivalente a entregar 600 mil subsidios anuales de 2000 dólares mensuales por familia, o 537.000 viviendas por año, o 327 hospitales públicos de alta complejidad.

No se enfrenta a los enemigos de la Patria con la tenacidad de los “pagos seriales” y “el compromiso de honrar deudas ajenas”, y mucho menos reestructurando deudas con Bancos, consultoras y bonistas en fraude a la ley, y desfalco al Estado.

No se ama a la patria realizando acuerdos de pago con Repsol, el CIADI, o el Club de París. No se defiende la soberanía con acuerdo secretos con Chevron, Monsanto o la Barrick.

Será que el tema o el “conflicto” no se agota negociando, pagando, o simplemente arengando “Soberanía y amor a la patria Vs buitres”. La cosa es mucho más peluda. Como nos alerta Rolando Astarita: “Es necesario, en primer lugar, abordar la cuestión desde un enfoque materialista, esto es, dando prioridad explicativa a los condicionamientos de clase por sobre los relatos y las ensoñaciones ideológicas.

Es que si bien las relaciones sociales no determinan mecánicamente el comportamiento de los personajes históricos, y por eso nadie puede descartar alguna “pirueta” nacionalista circunstancial, lo cierto es que las piruetas no determinan el curso de los acontecimientos.
Apenas alteran algo de las formas. Y en todo este asunto, el curso profundo está determinado por el hecho de que entre el capital “en general” y el capital financiero existe una relación orgánica. Esto es, el capital financiero no es un capital “aparte”, sino una de las formas que adopta el capital, y que como tal, es indisociable del modo de producción capitalista.

Esto no se interrumpe fronteras adentro, y por una razón muy sencilla: no hay acumulación del capital sin crédito; no hay crédito sin tasas de interés y mercados financieros; y no hay mercados sin especuladores. Y cuando el capitalismo se internacionaliza, no hay manera de desligar el capital local del capital internacional ni, por supuesto, del capital financiero internacional.

No hay forma de disimular el carácter objetivo de la vinculación entre modo de producción capitalista – crédito – intereses – deudas – especulación – carácter internacional del capital.Y esto significa, entre otras cosas, que existe un nexo orgánico, interno, entre la Patria – construcción burguesa- y el capital financiero, incluido el más especulativo.

El capital acumulado por el especulador conecta por todos los poros con el capital mundial. Es parte de este, es sangre de su sangre y carne de su carne.”

Y la deuda sigue allí. El problema no son los Buitres, Dart, Elliot, Paul Singer. El problema es la deuda. La deuda sirve para que el proceso de acumulación continúe, y la miseria humana se perpetúe. La deuda es un mecanismoconsciente y libre de los explotadores foráneos y criollos, obedeciendo a sus propios intereses.

FUERA BUITRES, NO MÁS DEUDAS.
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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.