"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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26 ago. 2013

Los conceptos de Táctica y Estrategia, explicados por la inteligencia militar española de la OTAN


(Apuntes de una tesis militar Española)

FUNDAMENTOS DE LA ESTRATEGIA
PARA EL SIGLO XXI

Por Miguel Ángel Ballesteros Martín

CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA NACIONAL
Ministerio de Defensa de España

Diciembre de 2003
Capítulo I
Concepto de estrategia
En busca de una definición actualizada

Para hablar de estrategia es preciso delimitar con exactitud el termino. Son numerosas las definiciones de estrategia publicadas. El general Alonso Baquer cita 29 definiciones (4) de diferentes pensadores y él mismo aporta la suya propia:

«La Estrategia es tanto el arte de concebir planes de operaciones, coherentes con los fines legítimos de una comunidad política, como el arte de conducir los ejércitos hacia objetivos decisivos» (5).

Esta definición, como la mayoría de las anteriores, se circunscribe al ámbito militar y no es válida para ser aplicada en el campo de la Seguridad Nacional. El general Alonso Baquer dice:

«La Estrategia media entre el plan de guerra, cuya base es esencialmente política y el plan de campaña, de base esencialmente técnica.»

No es fácil definir que entendemos por estrategia en el campo de la Seguridad Nacional. Clausewitz en la segunda nota que cierra el capítulo primero de su libro: De la guerra (6) dice:

«La teoría de la gran guerra o la llamada estrategia tiene extraordinarias dificultades y se puede afirmar que muy pocos hombres alcanzan conceptos claros.»

El general Beaufre, ilustre tratadista francés (1902-1975), refiere lo siguiente:

«Que, si bien se emplea con frecuencia el nombre de estrategia, las realidades que encubre son generalmente ignoradas» (7).

Para Clausewitz el estudio de la Historia debe quedar en el centro de cualquier análisis avanzado sobre la guerra (8). El conocimiento histórico de la evolución del concepto de estrategia resulta esencial para llegar a una definición y delimitación clara y actual. Aceptemos como válidas las palabras del pensador prusiano y hagamos un rápido recorrido histórico para esclarecer el «concepto de estrategia».

De todos es conocido que la palabra «estrategia» deriva del término griego estrategos que significa caudillo o jefe de la fuerza. Está formada con dos raíces: stratos y agein que significan «ejército» y «conductor». La Estrategia en su origen era conocida como la ciencia del general.

El profesor Coutau-Bégarie (9) resalta el hecho de que las palabras estrategia y estratagema tengan la misma raíz. Hay que tener en cuenta que la estratagema, como ardid de guerra, implica una acción inteligente del general. Así pues, en el contexto de la guerra y del conflicto, «la Estrategia introduce la acción de la inteligencia». En este sentido, el almirante Álvarez- Arenas equipara la Estrategia con el ingenio aplicado a la guerra (10).

En China, en el siglo V a. de C., el arte de la guerra, que no la Estrategia, conoce una época dorada. Sun Tzu, elabora el concepto bing-fa, que se traduce libremente por estrategia, aunque es un concepto más amplio, más próximo al arte de la guerra donde no hay normas fijas.

Sun Tzu mantiene que todo el arte de la guerra está basado principalmente en el engaño:

«Una operación militar implica engaño. Aunque seas competente aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstrate ineficaz» (11).


Los límites de la Estrategia

Durante muchos años el término estrategia estuvo en desuso. Fue el pensador francés Joly de Maizeroy quien en su libro: Teoría de la guerra publicado en el año 1771, lo retomó con éxito, diciendo:

«La conducción de la guerra es la ciencia del general, lo que los griegos denominaban estrategia, ciencia profunda, vasta, sublime, que encierra a otras muchas pero cuya base fundamental es la Táctica.»

El concepto de estrategia ha evolucionado con la Historia, primero estuvo circunscrito al campo de la guerra. Con la excepción de las legiones Romanas y su estrategia de Pax Romana basada en la disuasión para evitar los levantamientos dentro del vasto Imperio Romano, sólo se hacia estrategia durante las guerras, ya que los ejércitos se organizaban para la guerra disolviéndose al finalizarla. Fue Maquiavelo, quien a comienzos del siglo XVI, ideó una estrategia basada en la existencia de un ejército permanente que garantizara la supervivencia de la República de Florencia. La idea surgió como rechazo a los ejércitos de mercenarios que se agrupaban entorno a los condottieri, organizó la Milicia Florentina, ejército reclutado entre la población del ámbito rural para la defensa de Florencia. En su libro: El arte de la guerra establece las normas de funcionamiento e instrucción de dicho ejército como estrategia para garantizar la seguridad de la República. Se trataba de la estrategia aplicada al ámbito del arte militar, hasta que con el tiempo y siguiendo las teorías clausewitzianas de que la guerra y todo lo militar debía responder y supeditarse a los fines políticos, hizo que la Estrategia ampliara su campo de acción a la política. El teórico prusiano Von Bülow en su libro: El espíritu de la guerra moderna, escrito en 1799, dice:

«El arte de la guerra tiene dos ramas. La Estrategia y la Táctica. La primera es la ciencia de los ejércitos fuera del campo visual; comprende todas las operaciones en la guerra y es parte de la ciencia militar cuyas relaciones se encuadran con la política y la administración; el estratega es el arquitecto, el albañil, el táctico.»

Parecida diferenciación entre Estrategia y Táctica es la que plantea Mahan en el ámbito naval, indicando que la línea divisoria se sitúa en el lugar y el momento en que las fuerzas oponentes llegan al contacto (12). Hay que entender que se trata de contacto por el fuego. Si atendemos a la frontera inferior, hoy día se abre paso el concepto de «arte operacional» como transición entre la Estrategia y la Táctica, que podríamos definir como:

«El arte de ordenar las acciones tácticas para alcanzar o contribuir a la consecución de objetivos estratégicos.»

En su definición, Von Bülow, establece la frontera superior de la Estrategia: la política, pero es Clausewitz el que va a enmarcar a la estrategia supeditada a la política. En su reflexión sobre las campañas de 1793 y 1794 llegó a la conclusión de que la guerra es un fenómeno político:
 
«La guerra no es un fenómeno independiente, sino la continuación de la política por medios diferentes» (13).

De acuerdo con Clausewitz es el político quien debe decidir el uso de la herramienta militar y debe hacerlo marcándole objetivos alcanzables a la estrategia, de hecho este objetivo político debe ser la más alta consideración en la conducción de la guerra, y debe estar presente en todas las fases del proceso bélico: en su planificación, en la ejecución y en la conclusión. El político en su toma de decisiones debe tener en cuenta la necesidad de armonizar los objetivos a alcanzar y los medios disponibles para hacer posible y creíble su estrategia. Si las Fuerzas Armadas se olvidan de los objetivos políticos una vez iniciado el conflicto bélico, es decir si se produce la supremacía de la Estrategia Militar sobre la política, nos encontramos que la guerra ha perdido su finalidad política convirtiéndose en un enfrentamiento militar de violencia ciega. Si por el contrario es la política quien ignora las posibilidades estratégicas, se produce una ruptura entre los fines y los medios, que impedirá alcanzar los objetivos políticos y en muchas ocasiones conducirá a un escenario peor que el de partida.

Pero si Clausewitz deja claro que la guerra está dirigida por la política y con ello marcó un concepto que hoy es aceptado por todo el mundo, no es menos cierto que el tratadista prusiano enmarcaba la Estrategia en el campo de la guerra. Con estos conceptos se llegó a la Gran Guerra de 1914 a 1918, donde el mariscal Foch del lado francés y el general Moltke en el alemán, aplicaron estrategias inspiradas en gran medida en las teorías de Clausewitz, con no muy buenos resultados para los fines de la guerra y con un desgaste en seres humanos como la humanidad antes no había conocido. Uno de los combatientes de esa guerra en el lado británico fue Liddell Hart, que combatió como capitán y que conmocionado por lo que vio, escribió su libro: La estrategia indirecta que supone una crítica y una revisión de las teorías de Clausewitz a la luz de la experiencia de la Primera Guerra Mundial y probablemente inspirado en gran medida por el libro El arte de la guerra de Sun Tzu. Liddell Hart define la Estrategia como:

«El arte de distribuir y hacer actuar los medios militares para alcanzar los fines de la política.»

El norteamericano Bernard Brodie define la Estrategia como el manejo general de los instrumentos de la guerra para que cumplan su propósito. En estas definiciones la estrategia ya no es, exclusivamente una disciplina para ser aplicada en la guerra. La Estrategia ha salido de su molde original y permite entrever su valor como herramienta a utilizar en tiempo de paz, conservando el concepto clausewitciano de estar al servicio de la política, si bien se limita al uso de los medios militares. En este sentido Mahan hizo una reflexión sobre la Estrategia como herramienta en paz y en guerra, diciendo que:

«Las definiciones que suelen darse de la palabra «estrategia», limitan su alcance al conjunto de combinaciones militares emprendidas en uno o más campos de acción que pueden o no estar enlazados entre sí, pero que se refieren siempre a escenas de la guerra, actuales o próximas» y añade «Ésta difiere de la estrategia militar en que es tan necesaria en la paz como en la guerra…» (14).

El general francés Beaufre combatiente en la Segunda Guerra Mundial, define la Estrategia como:

«El arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver un conflicto». (15).

A través de estas definiciones vemos como el término estrategia amplía su campo original, la guerra, al campo militar en tiempos de paz y de guerra y se generaliza para abarcar nuevos entornos en los que alcanzar los objetivos políticos.

Con la aparición del arma nuclear la Estrategia escapa del ámbito militar situando su nivel de decisión en el nivel político. Con el arma nuclear la Estrategia de la disuasión adquiere su máximo valor y es el político quien la utiliza, pues tanto la decisión de tener armas nucleares como la decisión última de emplearlas escapan de la decisión del mando militar.

Collins dice que:

«La Estrategia ya no es más un arte exclusivo de militares, así como tampoco trata únicamente sobre combates armados.» (16).

La política interactúa con y sobre la Estrategia de forma permanente. Y si bien originalmente la ejecución de la estrategia conservaba una cierta independencia de la política, hoy día con las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y concretamente con los nuevos sistemas de mando y control que permiten el enlace de los escalones más altos con los más bajos, la interrelación política-estrategia, es frecuente, e inevitable, aunque no siempre sea deseable esta interferencia de niveles.

La Estrategia queda delimitada en el campo que existe entre la Política y el «arte operacional» cuyo límite inferior es la Táctica. En todo caso se trata de límites poco nítidos.

El almirante francés Castex nos ofrece un ejemplo muy gráfico:

«La Estrategia es, en resumen como el espectro solar. Presenta una zona infrarroja que constituye el campo de la política y una zona ultravioleta que constituye el campo de la Táctica. Y, en la misma forma que el espectro solar pasa de las zonas invisibles por gradaciones imperceptibles, la Estrategia se reúne con la política y la Táctica cambiando gradualmente de tono hasta confundirse con las mismas. La política, la Estrategia y la Táctica forman, pues, un conjunto bien trabado y, de ninguna manera un tríptico de elementos separados entre sí» (17).

La Estrategia tiene un valor instrumental, no deja de ser una herramienta al servicio de la política. La Estrategia define el camino a recorrer para alcanzar los fines u objetivos señalados por la política. Precisamente este carácter instrumental es lo que ha hecho que el término «estrategia» trascienda el ámbito militar, aplicándose a todas las actividades de la sociedad.

Son diversos los procedimientos para establecer una estrategia, pero con carácter general podríamos citar el que consta de los siguientes pasos para realizar el estudio estratégico:

1. Determinar qué objetivos queremos alcanzar.  
2. Comprobar los medios a nuestra disposición y su adecuación a las exigencias de los objetivos. Pero la Estrategia no sólo utiliza los medios materiales, militares o no, sino que también se adentra en el campo de la Psicología para doblegar la voluntad del contrario. Clausewitz decía: 
 «La Estrategia no sólo comprende las fuerzas subceptibles de análisis matemático; no, el ámbito se extiende a la Psicología, donde nuestra inteligencia descubre que puede servir al soldado» (18).
3. Analizar el contexto en que deberemos utilizar estos medios.
4. Determinar la mejor de las soluciones posibles para cumplir nuestros objetivos.

Como conclusión podríamos establecer que la Estrategia es un instrumento, una herramienta para alcanzar unos fines, que establecen el adjetivo que califica la Estrategia.


¿La Estrategia es una ciencia o es un arte?

La palabra ciencia procede del verbo latino scire, que significa «saber», por lo tanto etimológicamente, ciencia equivale a saber. Sin embargo, no todo el saber puede catalogarse como ciencia. Aristóteles decía que al hombre que desea saber no le basta con la captación de lo externo, ni la lógica vulgar, ya que existen fenómenos que no se captan sólo con el nivel perceptivo. Es preciso superar la inmediatez de la certeza sensorial del conocimiento ordinario. Este salto, que no supone una discontinuidad es lo que permite catalogar al conocimiento de científico. La ciencia se define como el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. La mayor parte de los conocimientos que han utilizado los estrategas a lo largo de la Historia no habían sido sometidos al rigor del método científico, por ello, no es fácil calificar la Estrategia como una ciencia por mucho que sobre ella se haya escrito.

Clausewitz escribió:

«El arte es una capacidad desarrollada. Si es la expresión de uno mismo debe tener un propósito, como todo uso de las fuerzas existentes, y para alcanzar este fin es preciso tener medios... combinar fin y medios es crear. El arte es la capacidad de crear; la teoría del arte enseña esta combinación hasta el extremo que los conceptos pueden hacerlo. Así, se puede decir que la teoría es la representación del arte por medio de los conceptos. Fácilmente podemos ver que esto forma todo el arte, con dos excepciones: el talento, que es fundamental para todo, y la práctica» (19).

La Estrategia es un arte que se basa en los conocimientos teóricos aprendidos, lo que podríamos llamar el oficio y por otro lado desempeña un papel importante la experiencia, que ayuda a trasladar el conocimiento a cada caso real, sin olvidar, algo fundamental como es el ingenio del estratega, no en vano la Estrategia es un instrumento para aplicarlo en el futuro y los acontecimientos del futuro nunca son exactamente iguales a los del pasado, sin olvidar que en el diseño de la Estrategia hay que tener en cuenta al adversario, a quien la sorpresa e incluso el engaño, del que hablaba Sun Tzu, le debilita, situándonos en una posición de ventaja.

Como conclusión, podemos decir que la Estrategia es un arte, en el que tiene gran importancia el conocimiento teórico, la experiencia y la inteligencia de quien la desarrolla.

(...)

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (vigesimaprimera edición) dice que el vocablo estrategia:

«Es el arte de dirigir las operaciones militares». Y en una segunda acepción indica que «es un proceso regulable, el conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.»

Ninguna de las dos acepciones podemos darla por válida para el ámbito que estamos tratando. En términos generales podríamos definir la Estrategia tal y como lo hizo Milksche:

«La Estrategia ha sido siempre el arte de armonizar la acción de sus fuerzas y de sus medios en el espacio y en el tiempo» (20).

La Estrategia trata de alcanzar los objetivos de la política. Objetivos que en el ámbito de la Seguridad Nacional son normalmente la protección de los intereses nacionales. La Estrategia se aplica en paz y en guerra y actúa en un campo que tiene como límite superior la política y como límite inferior la Táctica, con la que establece una zona de solape que corresponde a la estrategia operacional. Para ilustres pensadores como Liddell Hart, Moltke o Raymon Aron, la Estrategia es:

«El arte de emplear las fuerzas militares para alcanzar los resultados fijados por la política.»

A Beaufre esta definición le parece poco adecuada, puesto que la Estrategia se enmarca exclusivamente en el uso de la fuerza. Para Beaufre, la Estrategia no ha de ser una doctrina única, sino un método de pensamiento, que permite clasificar y jerarquizar los acontecimientos, para luego escoger los procedimientos más eficaces. La elección de los procedimientos no se limita solamente, en su opinión, a los de índole militar puesto que considera que en la actualidad la guerra es total, es decir, que abarca a todos los ámbitos: político, económico, diplomático y militar y por consiguiente, la Estrategia debe ser también total y no un patrimonio exclusivo de los militares.

Como consecuencia de lo expuesto, para Beaufre la Estrategia es un arte que permite, con independencia de toda técnica, dominar los problemas que conlleva toda confrontación para permitir precisamente emplear las técnicas con la máxima eficacia, definiéndola como:

«El arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver su conflicto.»

Alonso Baquer dice:

«Estructuralmente hablando, la Estrategia es concepción de planes, como quiere Clausewitz y funcionalmente, como quiere Thiers, es conducción de los ejércitos» (21).

Nosotros preferimos decir que la Estrategia planifica, ejecuta y controla...“


Notas:

(4) ALONSO BAQUER, Miguel: ¿En qué consiste la Estrategia?, p. 43. Ministerio de Defensa. Madrid, 2000.
(5) ALONSO BAQUER, Miguel: opus citada, pp. 37 y 26.
(6) CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra. Ediciones Ejército. Madrid, 1978.
(7) BEAUFRE, André: Introduction à la Stratégie. Librairie Armand Colin. París, 1963.
(8) CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra, p. 30. Ministerio de Defensa 1999.
(9) COUTAU-BÉGARIE, Hervé: Traité de Stratégie, p. 54. Economica. París, 1999.
(10) ÁLVAREZ-ARENAS Y PACHECO, Eliseo: Haceres de ingenio, p. 365. Editorial Naval. Madrid, 1992.
(11) SUN TZU: El arte de la guerra, p. 21. Arca de Sabiduría. Madrid, 2001.
(12) MAHAN Alfred, T.: La influencia del poder naval en la Historia, p. 9. Editorial Naval.
(13) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit, p. 28.
(14) MAHAN Alfred, T.: op cit, pp. 26-27.
(15) BEAUFRE, André: Introducción a la Estrategia, p. 49. Ediciones Ejército. Madrid, 1980.
(16) COLLINS, John M.: La gran estrategia, p. 14.
(17) CASTEX, Raoul: Teorías estratégicas. Escuela de Guerra Naval. Buenos Aires, 1942
(18) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit, p. 32.
(19) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit
(20) Citado por ALONSO BAQUER, Miguel en su libro: ¿En qué consiste la Estrategia?, p. 43.
(21) ALONSO BAQUER, Miguel: op cit, p. 26.

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