"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

Buscar en este blog

Si usted tiene problemas para visualizar esta pagina, elimine los cookies en su navegador web ( Internet Explorer, Mozilla, Crome, etc ) y vuelva a cargar esta dirección en la barra de direcciones

Últimas Notas

28 ago. 2013

Balance de la izquierda independiente de la Capital Federal después de las PASO


Conversamos con referentes de listas de la izquierda independiente en Buenos Aires y Rosario.¿Cómo evalúan Camino Popular y el Frente de la Ciudad Futura esta primera incursión electoral ¿Qué aportan estas experiencias en la coyuntura que se abre? ¿Cómo se articulan las prácticas políticas que se desarrollan en la universidad y en los territorios con la dimensión electoral?

¿Qué diferencia hay entre este tipo de “partido” y los partidos clásicos de los que se diferencian?

--> Leer más...

Egipto bloqueó paso de bombarderos estadounidenses en canal de Suez


El ministro de Defensa y jefe del Ejército egipcio, el general Abdel Fatah al-Sisi, manifestó este miércoles que su país cerrará el canal de Suez a los destructores estadounidenses y británicos que navegan rumbo a Siria.

El canal de Suez es una vía de navegación que une el mar Mediterráneo con el mar Rojo, entre África y Asia; y se encuentra bajo soberanía egipcia.

El general Fatah al-Sisi sostuvo que Egipto no repetirá los errores de la guerra con Irak; al tiempo que destacó que se se cumplirá el acuerdo de defensa conjunta entre Egipto y Siria, por lo cual no se admitirá que los buques de guerra naveguen el canal de Suez para efectuar una injerencia bélica en el país árabe.

También en Egipto se pronunció el jefe de la diplomacia egipcia, Nabil Fahmi, quien manifestó este martes su negativa ante una ofensiva belicista en Siria; y reclamó una solución política al conflicto.

En funcionario sostuvo que una respuesta al supuesto uso de armas químicas en Siria debe consensuarse en los organismos internacionales, en especial, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).

La pasada semana, los terroristas sirios, que cuentan con apoyo de naciones extranjeras, acusaron al Gobierno de Siria de emplear armas químicas en los suburbios de Damasco (capital). Las autoridades siria rechazaron estas declaraciones.

Siria presentó este miércoles al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas diversas pruebas que vinculan a los opositores armados con el ataque químico de hace una semana en la localidad de Ghouta, situada a las afueras de la capital, y por el que murieron cientos de personas.

En 2011, dos buques de guerra iraníes penetraron en el canal de Suez por primera vez desde 1979, en una supuesta misión de entrenamiento en el Mediterráneo que Israel calificó como una provocación.
--> Leer más...

Assad: "Siria es un país soberano que está combatiendo a Al Qaeda"

En una reciente entrevista con el periódico ruso Uzvestia, el presidente sirio Bashar al-Assad enfatizó que la mayoría de los rebeldes que combaten su gobierno están conectados con Al Qaeda.

Cuando se le consultó qué partes de Siria continúan bajo el control de la oposición, Assad dijo que su gobierno ha tenido que lidiar con una “afluencia de grandes cantidades de terroristas desde otros países – estimados, a lo menos, en decenas de miles”.

“La mayoría de los que estamos combatiendo son takfiris, quienes adoptan la doctrina de Al Qaeda”, señaló.

Assad recalcó que los políticos estadounidenses debieran escuchar a su pueblo, en vez seguir instalando a “líderes títeres” en todo el mundo para satisfacer sus objetivos.

“Hoy hay muchos políticos occidentales, pero muy pocos hombres de Estado”, declaró. “Algunos de estos políticos no leen historia o han aprendido de ella, mientras que otros ni siquiera recuerdan eventos recientes… ¿Han aprendido, estos políticos, las lecciones de los últimos 50 años por lo menos?”

El mandatario sirio aseguró que Estados Unidos ha combatido muchas guerras desde Vietnam, pero ha fallado en alcanzar objetivos políticos en ellos.

“¿No han aprendido que no ganan nada de estas guerras, sino la destrucción de los países con los que luchan, lo cual tiene un efecto desestabilizador sobre Medio Oriente y otras partes del mundo?”, preguntó. “¿No han comprendido que todas estas guerras no hacen que la gente de la región los aprecie, o que crean en sus políticas?”

Las afirmaciones del presidente no debieran causar sorpresa, considerando la existencia de datos que corroboran sus afirmaciones, incluyendo admisiones de autoridades del gobierno de Estados Unidos.

En diciembre de 2012, el columnista Paul Joseph Watson reportó que a lo menos 29 grupos sirios de la oposición juraron lealtad al Frente Al Nusra, un grupo afiliado a Al Qaeda, responsable por el asesinato de tropas americanas en Irak.

“Rebeldes sirios han sido responsables de una gran cantidades de atrocidades, desde ataques terroristas y masacres, el obligar a personas a convertirse en suicidas con bombas, asaltos a iglesias cristianas y el hacer que niños lleven a cabo horrendas decapitaciones de prisioneros desarmados”, escribió Watson.

La ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, incluso admitió a la BBC que estos mismos rebeldes, en el lado de Estados Unidos en Siria, corresponden a grupos terroristas. “Tenemos un conjunto muy peligroso de actores en la región, Al Qaeda, Hamas, y aquellos que están en nuestra lista de terroristas, con seguridad, apoyando… diciendo apoyar a la oposición en Siria”, dijo.

El presidente Barack Obama ha apoyado abiertamente a los rebeldes sirios desde junio de este año, cuando oficializó la entrega de asistencia militar a éstos.
--> Leer más...

El individuo y la historia


 (Fragmentos)
El individuo y la historia  
por Karel Kosik

El ayuda de cámara pertenece al mundo del gran individuo y, por lo tanto, su mirada no puede ser nunca crítica, sino, directa o indirectamente, apologética: su misión consiste en contar o difundir “la pequeña historia”, en develar secretos de antecámara, en murmurar y favorecer intrigas menores. Podemos comprender así por qué, en esta concepción, lo ridículo, lo cómico, el humor y la sátira no existen más que bajo una forma anecdótica y en segundo plano, no tienen ninguna importancia histórica.

La historia, por el contrario, pertenece al dominio de lo serio, de la abnegación, y, como dice Hegel, los períodos de felicidad no aparecen en ella más que excepcionalmente. Los ayudas de cámara pueden contar anécdotas de sus dueños, pero sólo una mirada que parta de otro mundo, inaccesible a los ayudas de cámara, puede descubrir lo ridículo de un individuo histórico e interpretar su comportamiento como una comedia.(...)

Por la puesta en evidencia de las insuficiencias y contradicciones de esas dos concepciones, ha comenzadoa abrirse paso una cierta dialéctica en la que la relación de la historia y el individuo no se expresa ya bajo una forma antinómica, sino como un movimiento en el que se constituye la unidad interna de sus dos términos. Este nuevo principio es el principio del juego.

La terminología propia del juego y del teatro se encuentra en todo estudio consagrado a la historia (por ejemplo, términos como papel, máscara, actor, perder, ganar, etc.) y la idea de considerar la historia como una representación teatral es corriente en la filosofía clásica alemana,(...)

En Miseria de la filosofía, Carlos Marx caracteriza la concepción materialista de la historia como un método que estudia “la historia real, profana, de los hombres en cada siglo” y “representa a estos hombres a la vez como autores y actores de su propio drama. Pero desde el momento en que os representáis a estos hombres como los autores y los actores de su propia historia, habéis llegado, dando un rodeo, al verdadero punto de partida...” .(K. Marx, Misère de la Philosophie, Ed. Sociales, pág.124.)

La representación (jeu), en tanto que principio que realiza la unidad del individuo y de la historia, destruye ante todo las concepciones lineales y la abstracción. Por la representación (jeu) se establece un nexo interno entre elementos heterogéneos. El individuo y la historia no son ya entidades independientes una de la otra, sino que se interpenetran, pues tienen una base común. El principio de antinomia había hecho de la acción sobre la historia un privilegio, sin ofrecer explicaciones para gran número de fenómenos, a riesgo de deformarlos con construcciones arbitrarias, refutadas por la experiencia. En cambio, la historia como juego o representación está abierta a todos y cada uno de los hombres.

La historia es una representación (jeu) en la que toman parte las masas y los individuos, las clases y las naciones, las grandes personalidades y los individuos mediocres. Y es una representación (jeu) en la medida en que todos toman parte en ella y en que contiene todos los papeles, sin que nadie esté excluido de ella. Todas las posibilidades se dan en la historia: allí se encuentran lo trágico, lo cómico y lo grotesco. Por esto, y a partir de ahora, nos parece errónea la visión que transforma lo trágico en la historia en tragedia de la historia, o lo cómico en la historia en comedia de la historia, pues esta interpretación absolutiza así un único aspecto de la historia, subestimando, además, la estrecha relación de los diversos aspectos particulares con la historia en tanto que juego y representación.

Toda pieza teatral (jeu) exige actores y espectadores; la primera concepción previa de la historia como juego, es la relación entre un hombre y otro, entre unos hombres y otros, relación cuyas formas esenciales se expresan en modelos gramaticales (yo–tú, yo–nosotros, ellos–nosotros, etc.) y cuyo contenido concreto está determinado por la posición de cada uno en la totalidad de las condiciones y situaciones históricas y sociales (el esclavo, el capitalista, el revolucionario, etc.).

El conjunto de las relaciones entre un hombre y otro, entre un hombre y la humanidad, puede convertirse en un juego (jeu) si se cumple la segunda condición previa: que cada jugador o actor, en base al encuentro o enfrentamiento de su acción con la de los demás, pueda, por una parte, saber (o estar informado) quién es el otro y quién es él mismo, y por otra parte, saber disimular sus propósitos, enmascarar su rostro e, igualmente, ser engañado por los otros. En la representación (jeu), la relación de los hombres se concreta en la dialéctica del conocimiento y de la acción. El individuo cumple un cierto papel histórico con arreglo a sus conocimientos y a su saber. ¿Significa esto que el conocimiento es proporcional a la acción y que el individuo cumple tanto mejor su papel histórico cuanto más cosas sabe y conoce? La acción efectiva del individuo se funda no solamente en la cantidad y calidad de la información (conocimiento verdadero, conocimiento falso; información verdadera, verosímil o dudosa), sino también en una cierta interpretación de ésta. Por esta razón la eficacia de la acción no está y no debe estar obligatoriamente relacionada con la cantidad y la cualidad del conocimiento, es también por esto por lo que, en una actividad racional, pueden mezclarse actos irracionales. La relación entre acción y conocimiento se realiza en tanto que cálculo y previsión, en tanto que anterioridad, actualidad o retraso de la información y de la acción, en tanto que conflicto entre lo previsto y lo imprevisto.

La tercera condición previa de la historia como juego, es la relación del pasado, el presente y el futuro. En la concepción metafísica de la historia, el porvenir está determinado en cuanto a su esencia y su generalidad, y sólo en sus detalles continúa abierto e incierto: es en esta esfera secundaria, que no puede replantear o suprimir el sentido fundamental predeterminado, donde se ejerce la actividad de los individuos, sean éstos importantes o no. El principio del juego (jeu) infringe las reglas de este determinismo metafísico, pues no considera que el porvenir esté constituido en lo esencial y libre en los detalles, sino que lo entiende como una apuesta y un riesgo, como una certeza y una ambigüedad, como una posibilidad que se introduce tanto en las tendencias fundamentales como en los detalles de la historia. El juego (jeu) de la historia sólo se constituye a partir del conjunto de estas tres condiciones previas o elementos de base.(...) para Marx, la historia es a la vez un juego real y el juego de la realidad por la posición de cada uno en la totalidad de las condiciones y situaciones históricas y sociales (el esclavo, el capitalista, el revolucionario, etc.).(...) en Marx, el juego (jeu) no está determinado antes de que la historia esté escrita, pues el curso y los resultados de ésta están contenidos en el juego mismo, es decir, resultan de la actividad histórica de los hombres.(...) para Marx, la racionalidad de la historia no existe más que como racionalidad en la historia y se realiza en su lucha contra lo irracional. La historia es un drama real: su resultado, la victoria de la razón o de lo irracional, de la libertad o de la esclavitud, del progreso o del oscurantismo, no se adquiere nunca por anticipado o fuera de la historia, sino únicamente en la historia y en el desarrollo de ésta. También el elemento de incertidumbre, de incalculabilidad, de apertura y de falta de conclusión, que se presenta ante el individuo en acto, bajo la forma de la tensión y de la imprevisibilidad, es un componente constitutivo de la historia real. La victoria de la razón no se consigue jamás definitivamente: si fuese de otro modo, significaría la abolición de la historia. Cada época emprende una lucha por su racionalidad, contra lo irracional que le es propio; cada época realiza, con sus medios, el paso a un grado accesible de racionalidad.

Este inacabamiento de la historia confiere al presente su verdadera significación en tanto que momento de la elección y la decisión y, al mismo tiempo, devuelve a cada individuo su responsabilidad ante la historia. Confiar, sea cual sea, en la solución final del porvenir, es hacerse juguete de una ilusión o de una mistificación.

La historia no implica solamente actores, sino también espectadores; el mismo individuo puede, unas veces, participar activamente en un acto y, en otras, contentarse con observar. Desde luego, hay diferencias entre los espectadores: está el que ya ha jugado y ha perdido, el que todavía no ha entrado en el juego y lo observa con la intención de participar en él algún día y el que es a la vez actor y espectador y que, en tanto que participante, reflexiona sobre el sentido del juego (jeu). Hay, efectivamente, una diferencia entre las consideraciones referidas al sentido del juego y la reflexión sobre el modo de asimilar la técnica y las reglas del juego para que éste tenga un sentido para quien lo ha entendido como su propia oportunidad y la ocasión de hacer valer sus posibilidades.

¿Puede el individuo entender, verdaderamente, el sentido del juego que se desarrolla en la historia? ¿Hay que salir de la historia para comprenderla? ¿Hay que haber perdido antes en la historia para descubrir su verdad? ¿O es necesario primero jugar hasta el final y el sentido de la historia se manifiesta al individuo en la muerte, que se convierte así en un momento privilegiado del desvelamiento de la verdad?¿O es necesario primero jugar hasta el final y el sentido de la historia se manifiesta al individuo en la muerte, que se convierte así en un momento privilegiado del desvelamiento de la verdad? (...)

La historia no es una necesidad en acto, sino un acto en el que se interpenetran necesidad y contingencia y en el que amos y esclavos, verdugos y víctimas no son elementos de la necesidad, sino factores de una lucha cuyo desenlace nunca se decide por adelantado y en el curso de la cual juegan su papel la mistificación y la desmistificación.

O bien las víctimas entenderán el juego de los verdugos, los acusados el de los jueces y los herejes el de los inquisidores, como un juego falso, y rechazarán interpretar el papel que se les ha asignado, destruyendo el juego por esto mismo, o bien no lo comprenderán así. En este caso se someterán a un juego (jeu) que les priva no sólo de su libertad, sino también de su independencia; representarán su propia acción y considerarán su propia existencia con los ojos de sus compañeros de juego, expresando esta capitulación y esta derrota por fórmulas prescritas, (...) Como obran y hablan en tanto que prisioneros de los jugadores del campo opuesto, no han superado el horizonte de estos últimos, y los futuros observadores podrán pensar que han jugado un juego convenido previamente.(...)

Si se arranca al individuo su máscara social y no hay bajo esta máscara nada de individual, esta privación no prueba más que una ausencia (de valor) de individualidad, pero en absoluto la no existencia de esta última.

El individuo sólo puede intervenir en la historia, es decir, en los procesos y las leyes de continuidad objetiva, porque es ya histórico, y esto por dos razones: porque se encuentra siempre siendo ya de hecho el producto de la historia, y, al mismo tiempo, es potencialmente el creador de la historia. La historicidad no es lo que se añade al individuo únicamente en el momento de su entrada en la historia o de su captación por ella, sino que es en sí misma la condición previa de la existencia de la historia, en tanto que la historia es objeto y ley de la continuidad. Todos los individuos se benefician de la historicidad; ésta no es un privilegio, sino un elemento constitutivo de la estructura del ser del hombre, al que llamamos praxis. No se podría, en absoluto, proyectar la historia como forma objetiva, y los acontecimientos históricos en la vida del hombre, si el individuo no poseyera un elemento de historicidad. La historicidad no impide al hombre convertirse en la víctima de los acontecimientos o en un juguete en el juego de las condiciones sociales y de las contingencias: la historicidad no excluye la contingencia; la implica.

La historicidad no impide al hombre convertirse en la víctima de los acontecimientos o en un juguete en el juego de las condiciones sociales y de las contingencias: la historicidad no excluye la contingencia; la implica. Igualmente, la historicidad no significa que todos los hombres podrían ser grandes hombres y que, si no lo son, es únicamente como consecuencia de circunstancias particulares, ni que en el porvenir, después de la supresión de la reificación, todos podrían convertirse en grandes hombres.

La historicidad del hombre no reside en la facultad de evocar el pasado, sino en el hecho de integrar, en su vida individual, trazos comunes a lo humano en general. El hombre en tanto que praxis, está ya penetrado por la presencia de los otros (sus contemporáneos, precursores y sucesores) y recibe y transforma esta presencia o bien adquiriendo su independencia, y con ella su propio rostro y su personalidad, o bien perdiendo su independencia o no alcanzándola. La independencia significa estar de pie y no de rodillas (la posición natural del ser humano es la posición en pie y no arrodillado); en segundo lugar, es tener su propio rostro, sin esconderse tras una máscara ajena; en tercer lugar, es el valor y no la cobardía. Pero la independencia significa también, en cuarto lugar, ser capaz de retroceso en relación a sí mismo y en relación con el mundo en que vivimos, poder salir del presente y de la inserción de este presente en la totalidad histórica, para poder distinguir en él lo particular de lo general, lo contingente de lo real, lo bárbaro de lo humano, lo auténtico de lo inauténtico.

El tan conocido debate sobre si un revolucionario prisionero puede ser libre y si es más libre que su carcelero, se sustenta sobre un malentendido. El fondo de la querella es una ausencia de diferenciación entre la libertad y la independencia. Un revolucionario prisionero está privado de su libertad, pero puede salvaguardar su independencia. La independencia no significa hacer lo que hacen los otros, pero no significa tampoco hacer cualquier cosa sin tener en cuenta a los demás.

No significa que no se dependa en nada de los demás o que uno se aísle de ellos. Ser independiente es tener con los demás una relación tal que la libertad puede producirse en ella, es decir, realizarse en ella. La independencia es la historicidad: es un centro activo donde se interpenetran el pasado y el porvenir, es una totalización en la que se reproduce y se anima en lo particular (en lo individual) lo que es común a lo humano.

El individuo no puede transformar el mundo más que en colaboración y en relación con los otros. Pero, tanto en el marco de una realización reificada, como en el momento de la transformación de la realidad en deseo o de una transformación realmente revolucionaria de la realidad, cada individuo en tanto que tal, tiene la posibilidad de expresar su humanidad y de conservar su independencia. Se comprende, en este contexto, por qué el objeto de los cambios de estructura de la sociedad y el sentido de la praxis revolucionaria no son, para Marx, ni el gran escritor, ni el Estado fuerte, ni un potente imperio, ni un pueblo elegido, ni una sociedad de masas próspera, sino:
... el desarrollo de una individualidad rica, tan universal en su producción como en su consumo y cuyo trabajo no aparezca ya como trabajo,sino como pleno desarrollo de la actividad: bajo su forma inmediata, la necesidad natural ha desaparecido, porque en lugar de la necesidad natural ha surgido la necesidad producida históricamente”.

... Es pues, el libre desarrollo de las individualidades. No se trata ya, a partir de este momento, de reducir el tiempo de trabajo necesario para desarrollar el sobretrabajo, sino de reducir, en general, el trabajo necesario de la sociedad a un mínimo. Por lo tanto, esta reducción supone que los individuos reciben una formación artística, científica, etc., gracias al tiempo liberado y a los medios creados en beneficio de todos”. 6

5 Karl Marx, Fondaments de la critique de l’économie politique (Grundrisse), Ed. Anthropos, París, volumen I, pág. 273.
6 Id., vol. II, pág. 222.

--> Leer más...

La mentira tarifada por Fidel Castro


27 de agosto de 2013


Me mueve a escribir el hecho de que muy pronto ocurrirán acontecimientos graves. No transcurren en nuestra época diez o quince años sin que nuestra especie corra peligros reales de extinción. Ni Obama ni nadie podría garantizar otra cosa; lo digo por realismo, ya que solo la verdad nos podría ofrecer un poco más de bienestar y un soplo de esperanza. Hemos llegado en materia de conocimientos a la mayoría de edad. No tenemos derecho a engañar ni a engañarnos.

En su inmensa mayoría la opinión pública conoce bastante sobre el nuevo riesgo que está a sus puertas.

No se trata simplemente de que los cohetes cruceros apunten hacia objetivos militares de Siria, sino que ese valiente país árabe, situado en el corazón de más de mil millones de musulmanes, cuyo espíritu de lucha es proverbial, ha declarado que resistirá hasta el último aliento cualquier ataque a su país.

Todos conocen que Bashar al Assad no era político. Estudió medicina. Se graduó en 1988 y se especializó en oftalmología. Asumió un papel político al morir su padre Hafez al Assad en el año 2000 y tras la muerte accidental de un hermano antes de asumir aquella tarea.

Todos los miembros de la OTAN, aliados incondicionales de Estados Unidos y unos pocos países petroleros aliados al imperio en aquella zona del Medio Oriente, garantizan el abastecimiento mundial de combustibles de origen vegetal, acumulados a lo largo de más de mil millones de años.

La disponibilidad de energía procedente, en cambio, de la fusión nuclear de partículas de hidrógeno, tardará por lo menos 60 años. La acumulación de los gases de efecto invernadero continuará así creciendo a elevados ritmos y tras colosales inversiones en tecnologías y equipos.

Por otro lado se afirma que en el 2040, en apenas 27 años, muchas tareas que hoy realiza la policía como imponer multas y otras tareas, serían realizadas por robots. ¿Se imaginan los lectores cuán difícil será discutir con un robot capaz de hacer millones de cálculos por minuto? En realidad era algo inimaginable años atrás.

Hace apenas unas horas, el lunes 26 de agosto, despachos de agencias clásicas bien conocidas por sus servicios sofisticados a Estados Unidos, se dedicaron a difundir la noticia de que Edward Snowden se había tenido que establecer en Rusia porque Cuba había accedido a las presiones de Estados Unidos.

Ignoro si alguien en algún lugar le dijo algo o no a Snowden, porque esa no es mi tarea. Leo lo que puedo sobre noticias, opiniones y libros que se publican en el mundo. Admiro lo valiente y justo de las declaraciones de Snowden, con lo que a mi juicio prestó un servicio al mundo al revelar la política repugnantemente deshonesta del poderoso imperio que miente y engaña al mundo. Con lo que no estaría de acuerdo es que alguien, cualesquiera que fuesen sus méritos, pueda hablar en nombre de Cuba.

La mentira tarifada. ¿Quién la afirma? El diario ruso “Kommersant” ¿Qué es este libelo? Según explica la propia agencia Reuters el diario cita a fuentes próximas al Departamento de Estado norteamericano: “el motivo de ello fue que en el último minuto Cuba informó a las autoridades que impidieran que Snowden tomara el vuelo de la aerolínea Aeroflot.

“Según el rotativo, […] Snowden pasó un par de días en el consulado ruso de Hong Kong para manifestar su intención de volar a Latinoamérica vía Moscú.”

Si yo quisiera podría hablar de estos temas sobre los que conozco ampliamente.

Hoy observé con especial interés las imágenes del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, durante su visita al buque insignia del destacamento ruso que visita a Venezuela después de su anterior escala en los puertos de La Habana y Nicaragua.

Durante la visita del Presidente venezolano a la nave me impresionaron varias imágenes gráficas. Una de ellas fue la amplitud de los movimientos de sus numerosos radares capaces de controlar las actividades operativas de la nave en cualquier situación que se presente.

Por otra parte, indagamos sobre las actividades del mercenario rotativo “Kommersant”. En su época fue uno de los más perversos medios al servicio de la extrema derecha contrarrevolucionaria, la cual disfruta que el gobierno conservador y lacayo de Londres envíe sus bombarderos a la Base Aérea en Chipre, listos para lanzar sus bombas sobre las fuerzas patrióticas de la heroica Siria, mientras en Egipto, calificado como el corazón del mundo árabe, miles de personas son asesinadas por los autores de un grosero golpe de Estado.

En esa atmósfera se preparan los medios navales y aéreos del imperio y sus aliados para iniciar un genocidio contra los pueblos árabes.

Es absolutamente claro que Estados Unidos tratará siempre de presionar a Cuba como hace con la ONU o cualquier institución pública o privada del mundo, una de las características de los gobiernos de ese país y no sería posible esperar de sus gobiernos otra cosa, pero no en balde se resisten 54 años defendiendo sin tregua —y el tiempo adicional que fuera necesario—, enfrentando el criminal bloqueo económico del poderoso imperio.

Nuestro mayor error es no haber sido capaz de aprender mucho más en mucho menos tiempo.

Fidel Castro Ruz
Agosto 27 de 2013
8 y 34 p.m.

--> Leer más...

26 ago. 2013

Los conceptos de Táctica y Estrategia, explicados por la inteligencia militar española de la OTAN


(Apuntes de una tesis militar Española)

FUNDAMENTOS DE LA ESTRATEGIA
PARA EL SIGLO XXI

Por Miguel Ángel Ballesteros Martín

CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS DE LA DEFENSA NACIONAL
Ministerio de Defensa de España

Diciembre de 2003
Capítulo I
Concepto de estrategia
En busca de una definición actualizada

Para hablar de estrategia es preciso delimitar con exactitud el termino. Son numerosas las definiciones de estrategia publicadas. El general Alonso Baquer cita 29 definiciones (4) de diferentes pensadores y él mismo aporta la suya propia:

«La Estrategia es tanto el arte de concebir planes de operaciones, coherentes con los fines legítimos de una comunidad política, como el arte de conducir los ejércitos hacia objetivos decisivos» (5).

Esta definición, como la mayoría de las anteriores, se circunscribe al ámbito militar y no es válida para ser aplicada en el campo de la Seguridad Nacional. El general Alonso Baquer dice:

«La Estrategia media entre el plan de guerra, cuya base es esencialmente política y el plan de campaña, de base esencialmente técnica.»

No es fácil definir que entendemos por estrategia en el campo de la Seguridad Nacional. Clausewitz en la segunda nota que cierra el capítulo primero de su libro: De la guerra (6) dice:

«La teoría de la gran guerra o la llamada estrategia tiene extraordinarias dificultades y se puede afirmar que muy pocos hombres alcanzan conceptos claros.»

El general Beaufre, ilustre tratadista francés (1902-1975), refiere lo siguiente:

«Que, si bien se emplea con frecuencia el nombre de estrategia, las realidades que encubre son generalmente ignoradas» (7).

Para Clausewitz el estudio de la Historia debe quedar en el centro de cualquier análisis avanzado sobre la guerra (8). El conocimiento histórico de la evolución del concepto de estrategia resulta esencial para llegar a una definición y delimitación clara y actual. Aceptemos como válidas las palabras del pensador prusiano y hagamos un rápido recorrido histórico para esclarecer el «concepto de estrategia».

De todos es conocido que la palabra «estrategia» deriva del término griego estrategos que significa caudillo o jefe de la fuerza. Está formada con dos raíces: stratos y agein que significan «ejército» y «conductor». La Estrategia en su origen era conocida como la ciencia del general.

El profesor Coutau-Bégarie (9) resalta el hecho de que las palabras estrategia y estratagema tengan la misma raíz. Hay que tener en cuenta que la estratagema, como ardid de guerra, implica una acción inteligente del general. Así pues, en el contexto de la guerra y del conflicto, «la Estrategia introduce la acción de la inteligencia». En este sentido, el almirante Álvarez- Arenas equipara la Estrategia con el ingenio aplicado a la guerra (10).

En China, en el siglo V a. de C., el arte de la guerra, que no la Estrategia, conoce una época dorada. Sun Tzu, elabora el concepto bing-fa, que se traduce libremente por estrategia, aunque es un concepto más amplio, más próximo al arte de la guerra donde no hay normas fijas.

Sun Tzu mantiene que todo el arte de la guerra está basado principalmente en el engaño:

«Una operación militar implica engaño. Aunque seas competente aparenta ser incompetente. Aunque seas efectivo, muéstrate ineficaz» (11).


Los límites de la Estrategia

Durante muchos años el término estrategia estuvo en desuso. Fue el pensador francés Joly de Maizeroy quien en su libro: Teoría de la guerra publicado en el año 1771, lo retomó con éxito, diciendo:

«La conducción de la guerra es la ciencia del general, lo que los griegos denominaban estrategia, ciencia profunda, vasta, sublime, que encierra a otras muchas pero cuya base fundamental es la Táctica.»

El concepto de estrategia ha evolucionado con la Historia, primero estuvo circunscrito al campo de la guerra. Con la excepción de las legiones Romanas y su estrategia de Pax Romana basada en la disuasión para evitar los levantamientos dentro del vasto Imperio Romano, sólo se hacia estrategia durante las guerras, ya que los ejércitos se organizaban para la guerra disolviéndose al finalizarla. Fue Maquiavelo, quien a comienzos del siglo XVI, ideó una estrategia basada en la existencia de un ejército permanente que garantizara la supervivencia de la República de Florencia. La idea surgió como rechazo a los ejércitos de mercenarios que se agrupaban entorno a los condottieri, organizó la Milicia Florentina, ejército reclutado entre la población del ámbito rural para la defensa de Florencia. En su libro: El arte de la guerra establece las normas de funcionamiento e instrucción de dicho ejército como estrategia para garantizar la seguridad de la República. Se trataba de la estrategia aplicada al ámbito del arte militar, hasta que con el tiempo y siguiendo las teorías clausewitzianas de que la guerra y todo lo militar debía responder y supeditarse a los fines políticos, hizo que la Estrategia ampliara su campo de acción a la política. El teórico prusiano Von Bülow en su libro: El espíritu de la guerra moderna, escrito en 1799, dice:

«El arte de la guerra tiene dos ramas. La Estrategia y la Táctica. La primera es la ciencia de los ejércitos fuera del campo visual; comprende todas las operaciones en la guerra y es parte de la ciencia militar cuyas relaciones se encuadran con la política y la administración; el estratega es el arquitecto, el albañil, el táctico.»

Parecida diferenciación entre Estrategia y Táctica es la que plantea Mahan en el ámbito naval, indicando que la línea divisoria se sitúa en el lugar y el momento en que las fuerzas oponentes llegan al contacto (12). Hay que entender que se trata de contacto por el fuego. Si atendemos a la frontera inferior, hoy día se abre paso el concepto de «arte operacional» como transición entre la Estrategia y la Táctica, que podríamos definir como:

«El arte de ordenar las acciones tácticas para alcanzar o contribuir a la consecución de objetivos estratégicos.»

En su definición, Von Bülow, establece la frontera superior de la Estrategia: la política, pero es Clausewitz el que va a enmarcar a la estrategia supeditada a la política. En su reflexión sobre las campañas de 1793 y 1794 llegó a la conclusión de que la guerra es un fenómeno político:
 
«La guerra no es un fenómeno independiente, sino la continuación de la política por medios diferentes» (13).

De acuerdo con Clausewitz es el político quien debe decidir el uso de la herramienta militar y debe hacerlo marcándole objetivos alcanzables a la estrategia, de hecho este objetivo político debe ser la más alta consideración en la conducción de la guerra, y debe estar presente en todas las fases del proceso bélico: en su planificación, en la ejecución y en la conclusión. El político en su toma de decisiones debe tener en cuenta la necesidad de armonizar los objetivos a alcanzar y los medios disponibles para hacer posible y creíble su estrategia. Si las Fuerzas Armadas se olvidan de los objetivos políticos una vez iniciado el conflicto bélico, es decir si se produce la supremacía de la Estrategia Militar sobre la política, nos encontramos que la guerra ha perdido su finalidad política convirtiéndose en un enfrentamiento militar de violencia ciega. Si por el contrario es la política quien ignora las posibilidades estratégicas, se produce una ruptura entre los fines y los medios, que impedirá alcanzar los objetivos políticos y en muchas ocasiones conducirá a un escenario peor que el de partida.

Pero si Clausewitz deja claro que la guerra está dirigida por la política y con ello marcó un concepto que hoy es aceptado por todo el mundo, no es menos cierto que el tratadista prusiano enmarcaba la Estrategia en el campo de la guerra. Con estos conceptos se llegó a la Gran Guerra de 1914 a 1918, donde el mariscal Foch del lado francés y el general Moltke en el alemán, aplicaron estrategias inspiradas en gran medida en las teorías de Clausewitz, con no muy buenos resultados para los fines de la guerra y con un desgaste en seres humanos como la humanidad antes no había conocido. Uno de los combatientes de esa guerra en el lado británico fue Liddell Hart, que combatió como capitán y que conmocionado por lo que vio, escribió su libro: La estrategia indirecta que supone una crítica y una revisión de las teorías de Clausewitz a la luz de la experiencia de la Primera Guerra Mundial y probablemente inspirado en gran medida por el libro El arte de la guerra de Sun Tzu. Liddell Hart define la Estrategia como:

«El arte de distribuir y hacer actuar los medios militares para alcanzar los fines de la política.»

El norteamericano Bernard Brodie define la Estrategia como el manejo general de los instrumentos de la guerra para que cumplan su propósito. En estas definiciones la estrategia ya no es, exclusivamente una disciplina para ser aplicada en la guerra. La Estrategia ha salido de su molde original y permite entrever su valor como herramienta a utilizar en tiempo de paz, conservando el concepto clausewitciano de estar al servicio de la política, si bien se limita al uso de los medios militares. En este sentido Mahan hizo una reflexión sobre la Estrategia como herramienta en paz y en guerra, diciendo que:

«Las definiciones que suelen darse de la palabra «estrategia», limitan su alcance al conjunto de combinaciones militares emprendidas en uno o más campos de acción que pueden o no estar enlazados entre sí, pero que se refieren siempre a escenas de la guerra, actuales o próximas» y añade «Ésta difiere de la estrategia militar en que es tan necesaria en la paz como en la guerra…» (14).

El general francés Beaufre combatiente en la Segunda Guerra Mundial, define la Estrategia como:

«El arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver un conflicto». (15).

A través de estas definiciones vemos como el término estrategia amplía su campo original, la guerra, al campo militar en tiempos de paz y de guerra y se generaliza para abarcar nuevos entornos en los que alcanzar los objetivos políticos.

Con la aparición del arma nuclear la Estrategia escapa del ámbito militar situando su nivel de decisión en el nivel político. Con el arma nuclear la Estrategia de la disuasión adquiere su máximo valor y es el político quien la utiliza, pues tanto la decisión de tener armas nucleares como la decisión última de emplearlas escapan de la decisión del mando militar.

Collins dice que:

«La Estrategia ya no es más un arte exclusivo de militares, así como tampoco trata únicamente sobre combates armados.» (16).

La política interactúa con y sobre la Estrategia de forma permanente. Y si bien originalmente la ejecución de la estrategia conservaba una cierta independencia de la política, hoy día con las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y concretamente con los nuevos sistemas de mando y control que permiten el enlace de los escalones más altos con los más bajos, la interrelación política-estrategia, es frecuente, e inevitable, aunque no siempre sea deseable esta interferencia de niveles.

La Estrategia queda delimitada en el campo que existe entre la Política y el «arte operacional» cuyo límite inferior es la Táctica. En todo caso se trata de límites poco nítidos.

El almirante francés Castex nos ofrece un ejemplo muy gráfico:

«La Estrategia es, en resumen como el espectro solar. Presenta una zona infrarroja que constituye el campo de la política y una zona ultravioleta que constituye el campo de la Táctica. Y, en la misma forma que el espectro solar pasa de las zonas invisibles por gradaciones imperceptibles, la Estrategia se reúne con la política y la Táctica cambiando gradualmente de tono hasta confundirse con las mismas. La política, la Estrategia y la Táctica forman, pues, un conjunto bien trabado y, de ninguna manera un tríptico de elementos separados entre sí» (17).

La Estrategia tiene un valor instrumental, no deja de ser una herramienta al servicio de la política. La Estrategia define el camino a recorrer para alcanzar los fines u objetivos señalados por la política. Precisamente este carácter instrumental es lo que ha hecho que el término «estrategia» trascienda el ámbito militar, aplicándose a todas las actividades de la sociedad.

Son diversos los procedimientos para establecer una estrategia, pero con carácter general podríamos citar el que consta de los siguientes pasos para realizar el estudio estratégico:

1. Determinar qué objetivos queremos alcanzar.  
2. Comprobar los medios a nuestra disposición y su adecuación a las exigencias de los objetivos. Pero la Estrategia no sólo utiliza los medios materiales, militares o no, sino que también se adentra en el campo de la Psicología para doblegar la voluntad del contrario. Clausewitz decía: 
 «La Estrategia no sólo comprende las fuerzas subceptibles de análisis matemático; no, el ámbito se extiende a la Psicología, donde nuestra inteligencia descubre que puede servir al soldado» (18).
3. Analizar el contexto en que deberemos utilizar estos medios.
4. Determinar la mejor de las soluciones posibles para cumplir nuestros objetivos.

Como conclusión podríamos establecer que la Estrategia es un instrumento, una herramienta para alcanzar unos fines, que establecen el adjetivo que califica la Estrategia.


¿La Estrategia es una ciencia o es un arte?

La palabra ciencia procede del verbo latino scire, que significa «saber», por lo tanto etimológicamente, ciencia equivale a saber. Sin embargo, no todo el saber puede catalogarse como ciencia. Aristóteles decía que al hombre que desea saber no le basta con la captación de lo externo, ni la lógica vulgar, ya que existen fenómenos que no se captan sólo con el nivel perceptivo. Es preciso superar la inmediatez de la certeza sensorial del conocimiento ordinario. Este salto, que no supone una discontinuidad es lo que permite catalogar al conocimiento de científico. La ciencia se define como el conjunto de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método científico. La mayor parte de los conocimientos que han utilizado los estrategas a lo largo de la Historia no habían sido sometidos al rigor del método científico, por ello, no es fácil calificar la Estrategia como una ciencia por mucho que sobre ella se haya escrito.

Clausewitz escribió:

«El arte es una capacidad desarrollada. Si es la expresión de uno mismo debe tener un propósito, como todo uso de las fuerzas existentes, y para alcanzar este fin es preciso tener medios... combinar fin y medios es crear. El arte es la capacidad de crear; la teoría del arte enseña esta combinación hasta el extremo que los conceptos pueden hacerlo. Así, se puede decir que la teoría es la representación del arte por medio de los conceptos. Fácilmente podemos ver que esto forma todo el arte, con dos excepciones: el talento, que es fundamental para todo, y la práctica» (19).

La Estrategia es un arte que se basa en los conocimientos teóricos aprendidos, lo que podríamos llamar el oficio y por otro lado desempeña un papel importante la experiencia, que ayuda a trasladar el conocimiento a cada caso real, sin olvidar, algo fundamental como es el ingenio del estratega, no en vano la Estrategia es un instrumento para aplicarlo en el futuro y los acontecimientos del futuro nunca son exactamente iguales a los del pasado, sin olvidar que en el diseño de la Estrategia hay que tener en cuenta al adversario, a quien la sorpresa e incluso el engaño, del que hablaba Sun Tzu, le debilita, situándonos en una posición de ventaja.

Como conclusión, podemos decir que la Estrategia es un arte, en el que tiene gran importancia el conocimiento teórico, la experiencia y la inteligencia de quien la desarrolla.

(...)

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (vigesimaprimera edición) dice que el vocablo estrategia:

«Es el arte de dirigir las operaciones militares». Y en una segunda acepción indica que «es un proceso regulable, el conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.»

Ninguna de las dos acepciones podemos darla por válida para el ámbito que estamos tratando. En términos generales podríamos definir la Estrategia tal y como lo hizo Milksche:

«La Estrategia ha sido siempre el arte de armonizar la acción de sus fuerzas y de sus medios en el espacio y en el tiempo» (20).

La Estrategia trata de alcanzar los objetivos de la política. Objetivos que en el ámbito de la Seguridad Nacional son normalmente la protección de los intereses nacionales. La Estrategia se aplica en paz y en guerra y actúa en un campo que tiene como límite superior la política y como límite inferior la Táctica, con la que establece una zona de solape que corresponde a la estrategia operacional. Para ilustres pensadores como Liddell Hart, Moltke o Raymon Aron, la Estrategia es:

«El arte de emplear las fuerzas militares para alcanzar los resultados fijados por la política.»

A Beaufre esta definición le parece poco adecuada, puesto que la Estrategia se enmarca exclusivamente en el uso de la fuerza. Para Beaufre, la Estrategia no ha de ser una doctrina única, sino un método de pensamiento, que permite clasificar y jerarquizar los acontecimientos, para luego escoger los procedimientos más eficaces. La elección de los procedimientos no se limita solamente, en su opinión, a los de índole militar puesto que considera que en la actualidad la guerra es total, es decir, que abarca a todos los ámbitos: político, económico, diplomático y militar y por consiguiente, la Estrategia debe ser también total y no un patrimonio exclusivo de los militares.

Como consecuencia de lo expuesto, para Beaufre la Estrategia es un arte que permite, con independencia de toda técnica, dominar los problemas que conlleva toda confrontación para permitir precisamente emplear las técnicas con la máxima eficacia, definiéndola como:

«El arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver su conflicto.»

Alonso Baquer dice:

«Estructuralmente hablando, la Estrategia es concepción de planes, como quiere Clausewitz y funcionalmente, como quiere Thiers, es conducción de los ejércitos» (21).

Nosotros preferimos decir que la Estrategia planifica, ejecuta y controla...“


Notas:

(4) ALONSO BAQUER, Miguel: ¿En qué consiste la Estrategia?, p. 43. Ministerio de Defensa. Madrid, 2000.
(5) ALONSO BAQUER, Miguel: opus citada, pp. 37 y 26.
(6) CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra. Ediciones Ejército. Madrid, 1978.
(7) BEAUFRE, André: Introduction à la Stratégie. Librairie Armand Colin. París, 1963.
(8) CLAUSEWITZ, Carl von: De la guerra, p. 30. Ministerio de Defensa 1999.
(9) COUTAU-BÉGARIE, Hervé: Traité de Stratégie, p. 54. Economica. París, 1999.
(10) ÁLVAREZ-ARENAS Y PACHECO, Eliseo: Haceres de ingenio, p. 365. Editorial Naval. Madrid, 1992.
(11) SUN TZU: El arte de la guerra, p. 21. Arca de Sabiduría. Madrid, 2001.
(12) MAHAN Alfred, T.: La influencia del poder naval en la Historia, p. 9. Editorial Naval.
(13) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit, p. 28.
(14) MAHAN Alfred, T.: op cit, pp. 26-27.
(15) BEAUFRE, André: Introducción a la Estrategia, p. 49. Ediciones Ejército. Madrid, 1980.
(16) COLLINS, John M.: La gran estrategia, p. 14.
(17) CASTEX, Raoul: Teorías estratégicas. Escuela de Guerra Naval. Buenos Aires, 1942
(18) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit, p. 32.
(19) CLAUSEWITZ, Carl von: op cit
(20) Citado por ALONSO BAQUER, Miguel en su libro: ¿En qué consiste la Estrategia?, p. 43.
(21) ALONSO BAQUER, Miguel: op cit, p. 26.
--> Leer más...

Archivo por temas

A Proxi Mada Mente (61) Afganistán (1) África (1) Agrotóxicos y transgénicos (45) Antropologia (11) Apuntes (46) Arte contemporáneo (4) Aviones de Guerra (7) Black Power (1) Bolivia (5) Brasil (1) Campesinos (14) Canadá (1) Cerdos y pescados (20) Chile (18) China (1) Ciencia (20) CINE (36) Collage (18) Colombia (13) Crítica Social (53) Cuba (21) Cultura Blog (6) Debates (40) Declaraciones y comunicados (51) Deportivas (4) Derechos Humanos (90) Económicas (39) Ecuador (2) Escuchar este blog (1) Europa (24) Euskal Herria (3) Filosofía (22) Fotos Periodísticas (14) Fu Turismo (45) Grecia (1) Guattari (2) Haití (4) Historia Política (119) Historietas y Cómics (5) Honduras (1) Humor (12) Imperialismo y Guerra Permanente (203) Indignados (16) Internet (27) Investigaciones Periodisticas (17) Iran (10) Israel (7) Japón radioactivo (4) Juegos de Pc (1) Karl Korsch (1) Kurdistan (1) Latinoamérica (58) Líbano (2) Libia (39) Libros (24) Literatura (16) Literatura Fantastica (3) Mates en la paz (3) México (6) Mirá lo que te digo (35) Mitos y fabulas (5) Mujeres (5) Música como bandera (63) Nicaragua (10) Noticias de Ayer (25) Pachamama (8) Paleontólogia-Genética-Evolución (5) Palestina (12) Paraguay (2) Peronismo (47) Perros (4) Perú (4) Pierre Lévy (1) Poesia (30) Politica (149) Presentaciones (2) Pueblos Originarios (29) Radio (18) Revista (9) Sindicales (18) Siria (34) Soledad Rosas (1) Solidaridad (7) Teoría Política (95) Terrorismo estatal a cielo abierto (58) Tv (16) Venezuela (65) Videos de Internet (6) Viejas costumbres (55) Vietnam (4) Yanquilandia (36) Zapata Vive (3)

La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.