"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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Últimas Notas

24 jun. 2013

Acerca de "revolución pasiva" brasileña, la democrácia popular revolucionaria y la dictadura del proletariado

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"El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico."
K. Marx. Tesis II . Tesis sobre feuerbach. 1844
Es una falacia afirmar que hubo una revolución en Brasil.  Más aún es un completo disparate llamar revolución pasiva a cualquier situación política que se pretenda describir.  Dado que nunca en la historia se ha dado tal cosa como una revolución pasiva. El razonamiento mismo es improcedente.  

Gramsci también se refiere en la misma mención al pasar, a una supuesta revolución sin revolución. Podriamos decir que Gramsci siempre estuvo equivocado al respecto, puesto que en la acción politica, aquellas que no pueden ser consideradas revoluciones, serán reformas. mas o menos conservadoras, pero "literalmente" no se puede gobernar un Estado inmovil. Este supuesto es irreal.

Aunque, debe quedar bien claro que estos terminos no son de su autoria y que al utilizarlos a manera de referencia ideologica cirscuntancial, se refería a la Italia de los años 20". Casi del mismo modo en que Marx utilizaba el ideario proudniano para cuestionar la idea de la "república social", Gramsci hacia mención a las "ideas de su época", o al "sentido común" de la época, siguiendo a un fulano llamado Vincenzo Cuoco muerto en 1823.

Es disparatado suponer que Antonio Gramsci imaginara los acontecimientos políticos brasileños casi un siglo por adelantado, del mismo modo en que Marx y Engels no podian imaginar otra clase de revolución que no fuese mas o menos semejante a aquellas que historicamente tuvieron lugar durante sus vidas. No es casual que las referencian permanentes en sus escritos fuesen los acontecimeintos de La comuna de Paris de 1870.

Tampoco es cierto que Gramsci utilizara los términos "revolución pasiva" para analizar aquellos procesos en donde se “revolucionaban” relaciones de producción “desde arriba”, es decir, desde la propia estructura del Estado. O donde "el impulso" a las relaciones capitalistas lo lideraran las clases dominantes. Sino que Gramsci se refiere, en un contexto histórico determinado, a las formas de la dominación política, y no en particular a las condiciones económicas y el régimen de propiedad que se sostienen gracias a ese orden político. Aunque para Gramsci, el cambio de regimén politico implicaba claramente un cambio en el régimen de propiedad.

En cualquier caso, ni los acontecimientos de los últimos días, ni siquiera los de los últimos años en Brasil se tratan de una revolución política, sino de "reformas" de estilo y forma de gestión de la gubernamentalidad, dentro de un proceso bonapartista posnacional, capitalista y dependiente del mercado financiero mundial. 

Bonapartismo que dado los distintos contextos Gramsci llamó "cesarismo", (aunque nunca los usara como sinónimos). No; no hubo ninguna revolución en Brasil en los últimos días. Ni activa ni de ninguna clase. solo un gran movimiento anti stablishment, espontáneo, que luego fue alentado y manipulado por los medios masivos burgueses y transnacionales.

Más aún, las reformas políticas tampoco son, ni pueden ser "pasivas", sino que necesariamente deberán ser activas. Incluso aquellas de curso antipopular o contrarevolucionarias. 

En todo caso la adjetivación "pasiva" en el caso de Gramsci, se refiere al papel del partido de la clase, en el caso específico del Partido comunista Italiano de los años veintes, en el proceso estatal de toma de decisiónes. Y no a los movimientos espontáneos de las masas brasileñas. Del mismo modo Carlos Marx nunca imaginó una revolución socialista motorizada y respaldada militarmente por un ejercito profesional como en el caso Venezolano.

No existe tal cosa como una "categoría" gramsciana de "revolución pasiva" que sea comparable o sinónimo de un proceso de modernización industrial capitalista.  

 

DEMOCRACIA Y CAPITALISMO NO SON SINÓNIMOS

“... Las condiciones que forman el régimen de la propiedad han estado sujetas siempre a cambios históricos, a alteraciones históricas constantes.

Así, por ejemplo, la Revolución francesa abolió la propiedad feudal para instaurar sobre sus ruinas la propiedad burguesa..."
K. Marx t F. Enges. El manfiesto comunista. 1848

Condiciones históricas (políticas). Revolución francesa (política)Nuevo regimen de propiedad

Dice Antonio Gramsci en la cita mencionada: 
“...El criterio histórico político en que debe basarse la investigación es éste: que una clase es dominante de dos maneras, esto es, es dirigente y dominante. Es dirigente de las clases aliadas, es dominante de las clases adversarias. Por ello, una clase ya antes de subir al poder puede ser “dirigente” [y debe serlo]; cuando está en el poder se vuelve dominante pero sigue siendo también dirigente. Los moderados siguieron dirigiendo el Partido de la Acción incluso después del 70, y el “transformismo” es la expresión política de esta acción de dirección. Toda la política italiana desde el 70 hasta hoy, se caracteriza por el “transformismo”, o sea, por la elaboración de una clase dirigente en los cuadros fijados por los moderados después del 48, con la absorción de los elementos activos surgidos de las clases aliadas, e incluso de las enemigas. La dirección política se convierte en un aspecto del dominio, en la medida en que la absorción de las élites de las clases enemigas, conduce a la decapitación de éstas y a su impotencia.

Puede y debe existir una "hegemonía política” incluso antes de llegar al gobierno y no hay que contar solo con el poder y la fuerza material que éste da para ejercer la dirección o hegemonía política. De la política de los moderados se desprende claramente esta verdad y es la solución de este problema los que hizo posible el Risorgimento en las formas y dentro de los límites en que se efectuó, de revolución sin revolución, revolución pasiva (según la expresión de V. Cuoco) ¿En qué formas lograron los moderados establecer el aparato de su dirección política? En formas que pueden llamarse "liberales', o sea a través de la iniciativa individual, "privada" (no por un programa "oficial" de partido, según un plan elaborado y constituido con anterioridad a la acción práctica y organizativa).

Esto era “normal”, dada la estructura y la función de las clases representadas por los moderados de las cuales los moderados eran la capa dirigente, los “intelectuales" en sentido orgánico.
 A. Gramsci: Cuadernos de la Cárcel  Edición crítica del Instituto Gramsci
a cargo de Valentino Gerratana Tomo 1 Cuadernos 1 (XVI) 1929·1930
¿Cual es la revolución entonces? La revolución es siempre política.


 ACERCA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

“…El pretender realizar en la historia un postulado abre la brecha de todo un marxismo libertario (que no es de liberación) que se quita el piso bajo sus pies y queda imposibilitado de toda acción político-estratégica factible.
Así como Marx procede en la economía, de la misma manera deberemos proceder en política en el nivel de la factibilidad macro-institucional. La “disolución del Estado” debe ser definido como un postulado político. El intentarlo empíricamente lleva a la “falacia anti-institucional” y a la imposibilidad de una política crítico transformativa. Decir que hay que transformar el mundo sin ejercer el poder de las instituciones, incluyendo el Estado (que hay que transformar radicalmente digo yo, pero no eliminar) es la “falacia” en la que caen Negri y Holloway.”
Enrique Dussel. "Holloway y la disolución del Estado”- Dialogo con John Holloway. 2001


Marx y Engels sostienen en el Manifiesto Comunista que es condición de la propia naturaleza revolucionaria “una acción despótica sobre la propiedad” como medida revolucionaria fundante del nuevo orden económico social. Mas tarde en La guerra civil en Francia Carlos Marx lo planteara como “una acción dictatorial que destruye y elimina en seguida los restos de las viejas instituciones“. Cuando se refiere a la Comuna de París de 1870, lo hace como un hecho histórico dado, en un contexto determinado, y recuerda la consigna de república social.


Marx no imagina una “dictadura” prolongada en el tiempo, como orden antagónico a las formas democrático-republicanas de gobierno, que impliquen la supresión de derechos y garantías “liberales”, republicanas, por tiempo indeterminado. Aunque cuestiona claramente el parlamentarismo asambleario y constitucionalista de la “República social” durante la comuna de París de 1870-1871 por su inoperancia, que según su opinión paraliza la revolución. Marx imagina una insurrección victoriosa y una transición sino inmediata, muy rápida, a una sociedad sin clases, y por tanto sin necesidad de un Estado meramente administrativo. 

Su concepción no es totalitaria, sino, profundamente democrática, profundamente liberadora. A pesar de un sinnúmero de interpretaciones mas o menos ortodoxas de su pensamiento; Marx incluso utiliza los conceptos democracia y socialismo como sinónimos. Su horizonte inmediato y también teórico político, es la liberación del hombre de la esclavitud asalariada, y la construcción de una sociedad de hombres libres. Al respecto de las formas democrático representativas podemos encontrar referencias de Marx como estas:
“No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo. Es verdad que existen algunos comunistas que, de forma simplista, se niegan a tolerar la libertad personal y desearían eliminarla del mundo, porque consideran que es un obstáculo a la completa armonía. Pero nosotros no tenemos ninguna intención de cambiar libertad por igualdad.
Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático en el que cada partido podría ganar, hablando o por escrito, a la mayoría para sus ideas.”
  K. Marx y F. Engels. Declaración de los Comunistas Democráticos alemanes de Bruselas, 1847
Según la interpretación de Lenin:

 “…en 1852 Marx no plantea todavía el problema concreto de con qué se sustituirá la máquina del Estado que ha de ser destruida. La experiencia no había suministrado todavía materiales para esta cuestión, que la historia puso al orden del día más tarde, en 1871.
Lenin. El Estado y la revolución. 1919

Este es Marx:

“El imperialismo [se refiere al segundo Imperio de Luis Bonaparte] es la forma más prostituida y al mismo tiempo la forma última de aquel poder estatal que la sociedad burguesa naciente había comenzado a crear para emanciparse del feudalismo y que la sociedad burguesa adulta acabó transformando en un medio para la esclavización del trabajo por el capital.
La antítesis directa del Imperialismo era la comuna. El grito de “república social”, con que la revolución de febrero fue anunciada por el proletariado de París, no expresaba más que el vago anhelo de una república que no acabase solo con la forma monárquica de la dominación de clase, sino con la propia dominación de clase.
La Comuna era la base positiva de esta república. “
C. Marx. La guerra civil en Francia . 1871

“…El mitin convocado para conmemorar el aniversario del 18 de marzo de 1871 ha adoptado las siguientes resoluciones:
I. Considera que el glorioso movimiento iniciado el 18 de marzo es la aurora de la gran revolución social llamada a liberar para siempre a la humanidad de la sociedad de clases.
II. Declara que las necedades y los crímenes de las clases burguesas, coligadas en toda Europa por su odio hacia los trabajadores, han condenado la vieja sociedad a la muerte, sean las que sean las formas de gobierno, monárquicas o republicanas.
III. Proclama que la cruzada de todos los gobiernos contra la Internacional y el terrorismo, tanto de los asesinos de Versalles como de sus vencedores prusianos, prueban la inanidad de sus éxitos y afirman que tras la heroica vanguardia destruida por las fuerzas mancomunadas de Thiers y de Guillermo se encuentra el amenazante ejército del proletariado universal.”
Carlos Marx. Resoluciones del mitín convocado para conmemorar el [primer] aniversario de la comuna de París . 1872



Lenín sin embargo haber formulado mas tarde toda una nueva interpretación de lo que llamará, en primer termino, dictadura democrática socialista, [1905] (todo un oximoron ¿no es cierto?) no se detiene en formulas teóricas, dogmáticas o definitivas. A Lenin le obsesiona la política. Para Lenin la tarea fundamental de los revolucionarios rusos es conquistar el poder político, liberar primero a los trabajadores rusos del hambre, y defender la revolución de los intentos reaccionarios y contrarrevolucionarios. 

“…Las tareas políticas concretas hay que plantearlas en una situación concreta. Todo es relativo, todo fluye, todo se modifica […] No existe la verdad abstracta, la verdad es siempre concreta.”

V. I. Lenin. Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática.  1905

Así explica las tareas democráticas fundamentales de los revolucionarios diciendo:
“…Pero -nos preguntaran y nos preguntan ya los partidarios excesivamente celosos del “estrecho contacto orgánico con la lucha proletaria”-, si debemos encargarnos de la organización de denuncias de los abusos cometidos por el gobierno en las que realmente participe todo el pueblo, ¿en que se manifestará entonces el carácter de clase de nuestro movimiento? ¡Pues precisamente en que seremos nosotros, los socialdemócratas, quienes organicemos esas campañas de denuncias en las que intervenga todo el pueblo; en que todas las cuestiones planteadas en nuestra agitación serán esclarecidas desde un punto de vista invariablemente socialdemócrata, sin ninguna indulgencia […] Pero uno de los rasgos más característicos del “economismo” es precisamente no comprender esta relación, aún más: no comprender el hecho de que la necesidad más urgente del proletariado (educación política en todos los aspectos, por medio de la agitación política y de las denuncias políticas) coincide con idéntica necesidad del movimiento democrático general.”
V. I. Lenin. ¿Que Hacer?. 1902
Lenin se valió de dos o tres menciones insignificantes, en cuanto a la producción intelectual de Marx y Engels; para sostener una comprensión del socialismo marxiano. Stalin fue, mas tarde, el principal artífice político de esta reinvención del socialismo marxista, transfigurado en dictadura de una burocracia nacionalista.


El militarismo que es también un rasgo característico de las épocas de post guerra; épocas que son siempre momentos marcados por circunstancias y acontecimientos de profunda significación política; fue también un carácter de toda la política en esos años. Los diferentes gobiernos de Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, actuando conjuntamente como potencias imperiales, también participaron durante todo ese periodo, de la conjura anti-soviética\anti-comunista. Y desde entonces nunca han dejado de hacerlo, mas o menos públicamente, en todo el mundo. 
 
La concepción leninista del Estado socialista o sea la dictadura del proletariado según el modelo soviético-bolchevique es cuestionada brillantemente por Rosa Luxemburgo en su artículo La Revolución Rusa.

 "... El error básico de la teoría Lenin-Trotsky es que ellos también, igual que Kautsky, oponen la dictadura a la democracia. “Dictadura o democracia”, es como plantean la cuestión tanto los bolcheviques como Kautsky [socialdemocracia]. Este se decide naturalmente en favor de “la democracia”, es decir de la democracia burguesa, precisamente porque la opone a la alternativa de la revolución socialista oponiéndola a la democracia, y por lo tanto, a favor de la dictadura. Lenin y Trotsky, por otro lado, se deciden a favor de la dictadura de un puñado de personas, es decir de la dictadura según el modelo burgués. Son dos polos opuestos, ambos igualmente distantes de una genuina política socialista..."
Rosa Luxemburg - Democracia y dictadura; "La revolución Rusa"
 
Rosalux.org

ACERCA DE LA VIOLENCIA 
"...Los comunistas no tienen porqué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran, que sus objetivos sólo pueden alcanzarse, derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, sino sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar..."
Este es uno de los párrafos finales del Manifiesto de los comunistas, es muy interesante y muy conocido, aunque no tanto como aquel del comienzo: "Un fantasma recorre Europa"; el mismo está precedido de un párrafo que explica en parte mi opinión sobre lo que yo considero es el carácter democrático de la concepción del socialismo de Marx y dice: "los comunistas laboran por llegar a la unión y a la inteligencia de los partidos democráticos de todos los países..." y dice luego, para finalizar "proletarios de todos los países Uníos". En ningún lugar dice, "Comunistas unios"... Marx y los socialistas jovenhegelianos le hablan a la clase obrera, a la suya, si, pero en especial a los hombres y mujeres por nacer.
"... Pero no queremos detenernos mas tiempo en los reproches de la burguesía contra el comunismo. ya dejamos dicho que el primer paso de la revolución obrera será la elevación del proletario a clase dominante, la conquista de la democracia...".
K. Marx y F. Engels.  Manifiesto Comunista. Cap II. Proletarios y comunistas. "La cuestión Judía y otros escritos" Pag 269. . Editorial Planeta

Es decir, socialismo significa literalmente conquista de la democracia. Mejor dicho Comunismo es sinónimo de democracia obrera y libertad. A la acusación de que los comunistas predican la violencia, el manifiesto responde diciendo:
" Claro está que al principio esto solo podrá llevarse mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción ...." [...]  "estas medidas [económico-políticas] no podrán ser las mismas, naturalmente, en todos los países..".
A continuación enumera una serie de medidas posibles. 

Sesenta años mas tarde en "El estado y la revolución" dice Lenin citando a Engels en su discusión con Dühring dentro del partido socialdemócrata Alemán, mientras intenta sostener su tesis de "la dictadura del proletariado" y luego de "la extinción del estado obrero"; algo que ninguna revolución victoriosa ha podido demostrar hasta ahora;  y dice:
"recordemos que la violencia es la partera de toda vieja sociedad  [Marx sostiene que esa vieja sociedad] que lleva en sus entrañas otra nueva. [Marx afirma que según lo demuestra la historia] la violencia es [ha sido] el instrumento con el cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas polìticas muertas y fosilizadas..."
Lenin en el mismo libro, apenas dos párrafos antes de la cita anterior afirma. 
"...Nosotros [los comunistas rusos en 1917] somos partidarios de la república democrática como la mejor forma de estado para el proletariado bajo el capitalismo ..."
Lenin no lograba imaginar una revolución socialista democratica, sobre todo porqué habia observado como, todos los intentos de revolución democratica, en que se habia visto envuelta la clase obrera durante el siglo XIX, habian sido aplastados y combatidos criminalmente por los gobiernos, republicanos o monárquicos de toda Europa.

Lo demás es decir lo que Lenin llama "un panegírico de Engels sobre el uso de la violencia", no es Marx llamando a la lucha armada como algunos pretendieron interpretar; sino en todo caso una interpretación de Engels en pleno debate marxista
con aquellos dirigentes del partido Alemán que negaban el uso de la violencia, incluso como método de autodefensa de la clase obrera.  Recordemos además que la tesis de la extinción del estado socialista le pertenece a Engels.
 
Se trata en todos los casos de una discusión política acerca de los métodos de lucha, y no de las características o el carácter de esa lucha.
 
El estado burocrático soviético y los demás Estados del "socialismo real", también incluidos China, Vietnan, Cuba, Siria, Corea del Norte, e incluso Venezuela, no han sido, ni tampoco son aùn, estados socialistas, sino capitalismos dependientes y subdesarrollados tecnológicamente, o capitalismos de Estado. Es decir algo completamente diferente al programa político de Carlos Marx y los primeros comunsitas. Fidel Castro lo llamó periodo especial. SIn emabrgo el socialismo marvista es sobretodo, una profunda concepción del mundo, sostenida por una inumerable cantidad de argumentos filosóficos, tecnicos, cientificos, instrumentales, analíticos, culturales, e históricos 
Los estados proletarios, las dictaduras de gobierno, no le dieron paso a la extinción de los aparatos de estado, o a democracias obreras revolucionarias, ni siquiera a colectivismos igualitaristas, sino mas bien a enormes aparatos burocráticos totalitarios.

En síntesis: que el primer deber de los socialistas revolucionarios es luchar contra cualquier forma de dictadura. Eso es el marxismo.
Marxismo es democracia social revolucionaria. Lucha contra la esclavitud asalariada.

Una parte muy importante de la propaganda anticomunista consistió en asimilar el marxismo, al stalinismo soviético, y a ese estereotipo propagandístico creado por las agencias de seguridad “occidentales”, ubicarlo en la misma categoría de cualquier otra corriente autoritaria burguesa, 

Esta operación ideológica de propaganda estuvo diseñada para situar al pensamiento socialista en el terreno autoritario, y de esta forma presentarlo como antítesis ideológica y política del modelo “democrático” capitalista. Modelo que siempre ha sido utilizado como formula ideal por la propaganda de la clase dominante. 
La guerra fría provocará una situación de binarización mundial de toda la política” ya no hay pueblos aislados” dirá Ernesto Guevara, en su recordada mención al cobarde asesinato de Patrice Lumumba presidente de la República del Congo.


La revolución cubana, y los modelos de “democracias populares” soviéticas o sovietizantes de post guerra, incorporaron nuevas categorías y nuevos debates alrededor de las formas de gobierno en los periodos de transición al socialismo. Debates que nunca fueron saldados. Salvando la excepción de la república de Cuba y su pueblo, los acontecimientos, las guerras civiles y la rapiña imperialista, postergaron en todo el mundo esta discusión durante casi treinta años, al menos, hasta la apertura del proceso Venezolano.


Para la mayoría de los intelectuales “progresistas”, la propia discusión no tenia ningún sentido. Ellos mataron y enterraron al fantasma de la Comuna de París igual que sus patrones burgueses. Puras ilusiones, “son ilusiones que se hacen” adelantaba Fidel Castro en 1994. 

Más de cien años ocuparon los mas grandes criminales de la historia de la humanidad en esa tarea. Pero ahora su fracaso es absoluto. El fantasma goza de perfecta salud. Otra vez ante el asombro de la calaña fascista mundial. Otra vez el ejemplo socialista, revolucionario y democrático de los obreros de París; recorre las calles de Europa y el mundo. Justo en medio de su fiesta de sangre en medio oriente.


Volvamos a la primera mención a un tipo de acción de gobierno dictatorial, que aparece, cronológicamente hablando, en una carta personal de 1852 de Carlos Marx a Weydemeyer, publicada en 1907 en Neue Zeit dos años después de Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática de Lenin en 1905. Pero que recién cobrará real importancia teórica mundial y significación política, después de ser incluida como referencia en El Estado y la revolución, como un nuevo apartado incluido en la segunda edición del año 1919, Esta carta es citada en abierta polémica intelectual con los socialistas reformistas alemanes y también con Rosa Luxemburgo y el ala izquierda del socialismo Alemán y, dice Lenin, que Marx dice: 

“ …la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado. 3) que esta misma dictadura no es de por si, más que el transito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases …”
Dice Engels:
“…últimamente, las palabras “dictadura del proletariado” han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien caballeros, ¿queréis saber qué faz presenta esta dictadura? Mirad la comuna de París: ¡he ahí la dictadura del proletariado

F. Engels. Prologo a La guerra civil en Francia. 1891


Estas son las ocasiones, a lo largo de la enorme producción intelectual de Marx y Engels, en que se utilizan los términos “dictadura del proletariado”. Con estas referencias, es decir: una carta privada, y una mención histórica de Federico Engels, Lenin y los bolcheviques desarrollaron una nueva corriente dentro del socialismo mundial. Pero el pensamiento marxista no solo se trata de una cuestión formal, sino de toda una comprensión acerca de la propia naturaleza del poder.

Acerca de la autoridad, que es la propia naturaleza del poder político, Engels escribió: 
“…Algunos socialistas han emprendido últimamente una verdadera cruzada contra lo que ellos llaman principio de autoridad. Basta con que se les diga que este o el otro acto es autoritariopara que lo condenen. Hasta tal punto se abusa de este método sumario de proceder, que no hay más remedio que examinar la cosa un poco más de cerca. Autoridad, en el sentido de que se trata, quiere decir: imposición de la voluntad de otro a la nuestra; autoridad supone, por otra parte, subordinación. Ahora bien; por muy mal que suenen estas dos palabras y por muy desagradable que sea para la parte subordinada la relación que representan, la cuestión está en saber si hay medio de prescindir de ella, si -dadas las condiciones actuales de la sociedad- podemos crear otro régimen social en el que esta autoridad no tenga ya objeto y en el que, por consiguiente, deba desaparecer. Examinando las condiciones económicas, industriales y agrícolas, que constituyen la base de la actual sociedad burguesa, nos encontramos con que tienden a reemplazar cada vez más la acción aislada por la acción combinada de los individuos. La industria moderna, con grandes fábricas y talleres, en los que centenares de obreros vigilan la marcha de máquinas complicadas movidas a vapor, ha venido a ocupar el puesto del pequeño taller del productor aislado: los coches y los carros para grandes distancias han sido sustituidos por el ferrocarril, como las pequeñas goletas y falúas lo han sido por los barcos a vapor. La misma agricultura va cayendo poco a poco bajo el dominio de la máquina y del vapor, los cuales remplazan, lenta pero inexorablemente, a los pequeños propietarios por grandes capitalistas, que cultivan, con ayuda de obreros asalariados, grandes extensiones de tierra. La acción coordinada, la complicación de los procedimientos, supeditados los unos a los otros, desplaza en todas partes a la acción independiente de los individuos. Y quien dice acción coordinada dice organización. Ahora bien, ¿cabe organización sin autoridad?
Supongamos que una revolución social hubiera derrocado a los capitalistas, cuya autoridad dirige hoy la producción y la circulación de la riqueza.

Supongamos, para colocarnos por entero en el punto de vista de los antiautoritarios, que la tierra y los instrumentos de trabajo se hubieran convertido en propiedad colectiva de los obreros que los emplean.

¿Habría desaparecido la autoridad, o no habría hecho más que cambiar de forma? Veamos.

Tomemos, a modo de ejemplo, una fábrica de hilados de algodón. El algodón, antes de convertirse en hilo, tiene que pasar, por lo menos, por seis operaciones sucesivas; operaciones que se ejecutan, en su mayor parte, en diferentes naves. Además, para mantener las máquinas en movimiento, se necesita un ingeniero que vigile la máquina de vapor, mecánicos para las reparaciones diarias y, además, muchos peones destinados a transportar los productos de un lugar a otro, etc. Todos estos obreros, hombres, mujeres y niños están obligados a empezar y terminar su trabajo a la hora señalada por la autoridad del vapor, que se burla de la autonomía individual. Lo primero que hace falta es, pues, que los obreros se pongan de acuerdo sobre las horas de trabajo; a estas horas, una vez fijadas, quedan sometidos todos sin ninguna excepción. Después, en cada lugar y a cada instante surgen cuestiones de detalle sobre el modo de producción, sobre la distribución de los materiales, etc., cuestiones que tienen que ser resueltas al instante, so pena de que se detenga inmediatamente toda la producción. Bien se resuelvan por la decisión de un delegado puesto al frente de cada rama de producción o bien por el voto de la mayoría, si ello fuese posible, la voluntad de alguien tendrá siempre que subordinarse; es decir, que las cuestiones serán resueltas autoritariamente. El mecanismo automático de una gran fábrica es mucho más tiránico que lo han sido nunca los pequeños capitalistas que emplean obreros. En la puerta de estas fábricas, podría escribirse, al menos en cuanto a las horas de trabajo se refiere: Lasciate ogni autonomía, roi che entrate!.(“Quien entre aquí, renuncie a toda autonomía!” parafraseado de la Divina comedia de Dante.)Si el hombre, con la ciencia y el genio inventivo, somete a las fuerzas de la naturaleza, éstas se vengan de él sometiéndolo, mientras las emplea, a un verdadero despotismo, independientemente de toda organización social.

Querer abolir la autoridad en la gran industria, es querer abolir la industria misma, es querer destruir las fábricas de hilados a vapor para volver a la rueca. 

Tomemos, para poner otro ejemplo, un ferrocarril. También aquí es absolutamente necesaria la cooperación de una infinidad de individuos, cooperación que debe tener lugar a horas muy precisas, para que no se produzcan desastres. También aquí, la primera condición para que la empresa marche es una voluntad dominante que zanje todas las cuestiones secundarias. Esta voluntad puede estar representada por un solo delegado o por un comité encargado de ejecutar los acuerdos de una mayoría de interesados. Tanto en uno como en otro caso existe autoridad bien pronunciada. Más aún: ¿qué pasaría con el primer tren que arrancara, si se aboliese la autoridad de los empleados del ferrocarril sobre los señores viajeros?

Pero, donde más salta a la vista la necesidad de la autoridad, y de una autoridad imperiosa, es en un barco en alta mar. Allí, en el momento de peligro, la vida de cada uno depende de la obediencia instantánea y absoluta de todos a la voluntad de uno solo.

Cuando he puesto parecidos argumentos a los más furiosos antiautoritarios, no han sabido responderme más que esto: «¡Ah! eso es verdad, pero aquí no se trata de que nosotros demos al delegado una autoridad, sino ¡de un encargo!» Estos señores creen cambiar la cosa con cambiarle el nombre. He aquí cómo se burlan del mundo estos profundos pensadores.

Hemos visto, pues, que, de una parte, cierta autoridad, delegada como sea, y de otra, cierta subordinación, son cosas que, independientemente de toda organización social, se nos imponen con las condiciones materiales en las que producimos y hacemos circular los productos.

Y hemos visto, además, que las condiciones materiales de producción y de circulación se extienden inevitablemente con la gran industria y con la gran agricultura, y tienden cada vez más a ensanchar el campo de esta autoridad. Es, pues, absurdo hablar del principio de autoridad como de un principio absolutamente malo y del principio de autonomía como de un principio absolutamente bueno. La autoridad y la autonomía son cosas relativas, cuyas esferas varían en las diferentes fases del desarrollo social. Si los autonomistas se limitasen a decir que la organización social del porveni restringirá la autoridad hasta el límite estricto en que la hagan inevitable las condiciones de la producción, podríamos entendernos; pero, lejos de esto, permanecen ciegos para todos los hechos que hacen necesaria la cosa y arremeten con furor contra la palabra.

¿Por qué los antiautoritarios no se limitan a clamar contra la autoridad política, contra el Estado? Todos los socialistas están de acuerdo en que el Estado político, y con él la autoridad política, desaparecerán como consecuencia de la próxima revolución social, es decir, que las funciones públicas perderán su carácter político, trocándose en simples funciones administrativas, llamadas a velar por los verdaderos intereses sociales. Pero los antiautoritarios exigen que el Estado político autoritario sea abolido de un plumazo, aun antes de haber sido destruidas las condiciones sociales que lo hicieron nacer. Exigen que el primer acto de la revolución social sea la abolición de la autoridad. ¿No han visto nunca una revolución estos señores? 

Una revolución es indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el acto por medio del cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medíos autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por medio del terror que sus armas inspiran a los reaccionarios. ¿La Comuna de París habría durado acaso un solo día, de no haber empleado esta autoridad de pueblo armado frente a los burgueses? ¿No podemos, por el contrario, reprocharle el no haberse servido lo bastante de ella?

Así pues, una de dos: o los antiautoritarios no saben lo que dicen, y en este caso no hacen más que sembrar la confusión; o lo saben, y en este caso traicionan el movimiento del proletariado. En uno y otro caso, sirven a la reacción."
Federico Engels. De la autoridad. 1872
Una vez más; Engels se refiere a la revolución política y social, tal y como se había presentado históricamente. No se trata de hipótesis, ni de expresiones de deseos, sino de aconteciéntos políticos particulares, en condiciones particulares, en circunstancias particulares.
Y, sin embargo, cuando este Manifiesto vio la luz, no pudimos bautizarlo de Manifiesto socialista. En 1847, el concepto de “socialista” abarcaba dos categorías de personas. Unas eran las que abrazaban diversos sistemas utópicos, y entre ellas se destacaban los owenistas en Inglaterra, y en Francia los fourieristas, que poco a poco habían ido quedando reducidos a dos sectas agonizantes. En la otra formaban los charlatanes sociales de toda laya, los que aspiraban a remediar las injusticias de la sociedad con sus potingues mágicos y con toda serie de remiendos, sin tocar en lo más mínimo, claro está, al capital ni a la ganancia.  Gentes unas y otras ajenas al movimiento obrero, que iban a buscar apoyo para sus teorías a las clases “cultas”. El sector obrero que, convencido de la insuficiencia y superficialidad de las meras conmociones políticas, reclamaba una radical transformación de la sociedad, se apellidaba comunista. Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos: el del “ícaro” Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania.  En 1847, el “socialismo” designaba un movimiento burgués, el “comunismo” un movimiento obrero.  El socialismo era, a lo menos en el continente, una doctrina presentable en los salones; el comunismo, todo lo contrario.  Y como en nosotros era ya entonces firme la convicción de que “la emancipación de los trabajadores sólo podía ser obra de la propia clase obrera”, no podíamos dudar en la elección de título..."
F. Engels. Manifiesto Comunista
Prólogo a la edición alemana de 1890

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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.