"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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Últimas Notas

31 ene. 2013

El sistema político de la República Islámica de Irán

 
La propaganda de guerra contra Irán que sufrimos los ciudadanos del imperio dificulta el conocimiento de lo que realmente ocurre en esa nación, de cómo vive la gente y de cómo funcionan sus instituciones. Exiliadas iraníes convenientemente repartidas entre los distintos países occidentales y con tribuna en todos los medios nos describen a un país en el que se practica el "feminicidio sistemático"; los politólogos nos hablan de "una teocracia medieval agresiva y fanática que no tiene el menor escrúpulo en manifestar su vocación de odio y anhelo exterminador." Por no hablar de todas esas recurrentes noticias de lapidaciones por adulterio, ahorcamiento por homosexualidad, manos cortadas a niños hambrientos por robar comida o cárcel y latigazos por pasear al perro.

Esta basura informativa normalmente no suele convencer a una parte de la población, pero para ella se preparan mentiras más sutiles como, por ejemplo, la idea de que Irán es un régimen con dudosa legitimidad democrática. Muy a menudo, incluso entre los que ponen en cuarentena las mentiras mediáticas, se oye hablar del actual Presidente de la República, Ahmadineyad, como si fuera una suerte de autócrata, al estilo del rey de Marruecos o del emir de Qatar.


Sin embargo el sistema político iraní es extraordinariamente complejo y probablemente bastante más democrático en general que muchos regímenes occidentales.


A continuación procuraré ofrecer un esquema de su funcionamiento y un breve análisis de los principios en los que se basa.

Irán, una República Islámica.

 
Tras la Revolución de 1979, el Consejo Revolucionario redactó una Constitución que fue aprobada en referendum por aplastante mayoría el 2 de Diciembre de ese año. La Constitución define a Irán como "República Islámica." Esta definición puede resultar contradictoria, puesto que suponemos que una república no debería estar limitada por ningún credo o ideología. Sin embargo, un sano relativismo cultural y un análisis en profundidad de nuestra propia tradición republicana nos confirmará que cualquier república asume ideologías y credos, aunque no lo indique en su nomenclatura. Las repúblicas de los países occidentales no suelen llevar apelativos, quizá porque eso hace parecer que son las únicas posibles o las únicas auténticas. Pero bien podríamos llamarlas "liberales" o incluso "capitalistas." Sus credos asumidos (por ejemplo, la libertad de mercado o la propiedad privada de los medios de producción) son distintos a los de las repúblicas apellidadas "socialistas", como las de la URSS.

¿Con qué legitimidad es islámica la República de Irán? 

 
Con la misma con la que la francesa es liberal o la rusa fue socialista. Un proceso revolucionario popular reprimido durante años aspiraba a una república islámica y la república islámica fue la aspiración y el objetivo tanto de la mayoría popular como de las vanguardias revolucionarias. Nos puede gustar más o menos, pero es el tipo de república por el que luchó el pueblo iraní y por el que por mayoría aplastante votó en referendum.

¿"República Islámica" implica falta de libertad religiosa?

 
En absoluto. República Islámica significa que la forma de gobierno debe ejercerse de acuerdo con los principios islámicos de justicia social, no que los iraníes deban ser obligatoriamente musulmanes. De hecho, que la forma de gobierno se ejerza según principios islámicos implica necesariamente la tolerancia religiosa hacia cualquier creencia, pues la tolerancia religiosa es un mandato expreso del Corán.


La Constitución Iraní reconoce a las minorías religiosas del país: cristianos armenios y caldeos, zoroastrianos y judíos. Les otorga escaños exclusivos en el parlamento, les permite practicar libremente sus ritos, educar a sus hijos en centros de su religión y librar sus días festivos. Irán, acusado por la propaganda de guerra como país antisemita por excelencia, es el único país del mundo que recoge expresamente en su Constitución la obligatoriedad de que la comunidad judía esté representada en el Parlamento.

¿Quién manda en Irán?

 
La prensa nos presenta unas veces a Ahmadineyad como a un dictador que incluso cuenta con poderes judiciales, otras veces se da a entender que la separación de poderes no existe; otros medios nos explican que un viejo ayatolá fanático, Jamenei, es el que ejerce una dictadura del terror apoyada en un cuerpo paramilitar denominado "Guardianes de la Revolución"; otros nos presentan a Irán gobernado por un grupo de clérigos fundamentalistas. En alguna página sedicente marxista he llegado a leer que en Irán gobierna una oligarquía corrupta aliada con el capitalismo internacional.


No vamos aquí a entrar en el problema de quién manda de facto en Irán, pero, vista la desinformación que provoca la propaganda de guerra, será útil conocer la estructura política de Irán según lo estipulado en su Constitución.


Es complicado explicar su funcionamiento, ya que la Constitución pretende crear un sistema de equilibrios que impida que un organismo o cargo acumule excesivo poder: los organismos controlan y están a su vez controlados por otros, de modo que se genera una compleja red de interdependencias. Nos detendremos en las instituciones de gobierno más importantes.

El Líder Supremo

 
Seguramente éste sea el puesto individual que acapara mayor poder en el sistema iraní. El Líder Supremo marca las líneas generales de la política del país, puede convocar referendums, declarar la guerra, firmar la paz y es el jefe de las Fuerzas Armadas.
 

El cargo de Líder Supremo tiene una duración indefinida. Esto, unido a su carácter de líder religioso a la par que político, sirve para que la propaganda de guerra lo califique de tirano. El trotskista y exiliado iraní Houshang Sepehr termina así su artículo "Un Califato disfrazado de República":


"(...) este sistema no tiene nada que ver con una República o un moderno estado racional. Es un régimen teocrático disfrazado con una máscara de república, en otras palabras, un Califato."

Esto lo dice el representante de la clase obrera iraní, desde la sede de su partido en la Rue Dumesnil de Paris, en el seno de una auténtica República racional y moderna, como la Francia colonialista de Sarkozy.
 
Sin embargo, será bueno recordar lo siguiente:


-El cargo de Líder Supremo es elegido por la Asamblea de Expertos, un órgano que, a su vez, es elegido por sufragio universal.


-Puede ser destituído en cualquier momento si así lo decide esa misma Asamblea de Expertos.


-El cargo no tiene el menor carácter hereditario. Ningún familiar del actual ni del anterior Líder Supremo posee ni ha poseído cargos importantes en el Gobierno.


Hasta ahora Irán solo ha tenido dos Líderes Supremos: Jomeini, el líder de la Revolución y Ali Jamenei, que le sustituyó tras su muerte en 1989 y que aun sigue ocupando el puesto.


La propaganda de guerra afirma también a menudo que el cargo de Líder Supremo no es elegido por el voto popular. Como es elegido por la Asamblea de Expertos, argumentan que ello supone un serio déficit democrático. No les importa, por lo visto, que la Asamblea de Expertos sí haya sido elegida por voto popular, ya que al parecer, exigen que el cargo de Líder Supremo sea elegido de modo directo. Este tipo de exigencias se efectúan desde un país como España en el que:


a) El Jefe de Estado y de las Fuerzas Armadas no se elige ni directa ni indirectamente: es hereditario.
 

b) El Presidente del Gobierno tampoco se elige de manera directa (cosa que sí sucede en Irán) sino indirectamente, a través del Congreso de Diputados.

El Presidente:

 
El Presidente de Gobierno en Irán es elegido cada cuatro años por sufragio directo. No puede repetir más de dos legislaturas. Preside el Poder Ejecutivo, excepto en los ámbitos que corresponden al Líder Supremo. El actual presidente es Ahmadineyad y ya es su segundo mandato. Es el segundo presidente no clérigo que tiene Irán, después de Banu Sadr.

Consejo de Guardianes:

 
El Consejo de Guardianes es un órgano formado por doce miembros. Cada tres años se renueva la mitad de sus miembros. La otra mitad se renueva a los tres años siguientes. La mitad de ellos son teólogos y los elige el Líder Supremo. La otra mitad son juristas y los elige el Parlamento.
El Consejo de Guardianes tiene básicamente una función de veto y se asemejaría a una especie de Tribunal Constitucional con poderes aumentados. Su función es vetar los Proyectos de Ley y los candidatos al Parlamento, a la Presidencia y a la Asamblea de Expertos que se considere que no cumplen con los principios de la Constitución.

Parlamento:

 
El Parlamento (denominado Majlis) ostenta el poder legislativo. Puede destituir al Presidente o a cualquier ministro previa moción de censura. Se elige por sufragio universal cada cuatro años. Es el único órgano que es absolutamente indisoluble e inclausurable. Cualquier otro órgano o cargo, incluido el de Líder Supremo puede ser destituído por otro, pero el Parlamento nunca lo es, ni siquiera en caso de guerra. El Parlamento, como vimos es también el que elige a la mitad del Consejo de Guardianes.

Asamblea de Expertos:

 
Este órgano de 86 miembros es elegido por sufragio universal, pero los candidatos deben ser clérigos.
 

Recordemos que un clérigo del chiísmo duodecimano (la religión mayoritaria en Irán) no es equivalente a un clérigo católico. Un clérigo chií no tiene poderes ni votos especiales ni está integrado en una estructura jerárquica paralela a la estatal. Es simplemente alguien que ha obtenido un "doctorado" en Teología. Y, por cierto, también pueden ser mujeres.
 

Todas estas aclaraciones acerca del perfil sociológico del clero chií están justificadas porque la propaganda de guerra pretende hacer creer que éste no se diferencia de el de un clérigo católico.
La Asamblea de Expertos tiene la función crucial de elegir al Líder Supremo, de controlar su política y, llegado el caso, de destituírlo.

Consejo de Discernimiento:

 
Este órgano de arbitraje interno fue creado por iniciativa de Jomeini en 1988 para intentar resolver el bloqueo institucional que suponían las desavenencias entre el Parlamento y el Consejo de Guardianes (recordemos que el Consejo de Guardianes tiene la potestad de vetar Proyectos de Ley.) Su cometido es ocuparse de las cuestiones sin relación directa con las leyes islámicas dejando los temas estrictamente religiosos al Consejo de Guardianes. En la actualidad está formado por 36 miembros que representan a los distintos estamentos del gobierno. De ellos, 9 son permanentes: los tres presidentes de cada uno de los tres poderes (judicial, legislativo y ejecutivo) y seis miembros del Consejo de Guardianes. Los demás varían en función del asunto a tratar y pueden ser ministros, líderes de los diferentes grupos parlamentarios, etc.

¿Teocracia?

 
Habitualmente la propaganda de guerra tacha a Irán de "régimen teocrático" utilizando el término no con el ánimo de describir sino de provocar rechazo. "Régimen teocrático" nos invita a pensar en feudalismo, en ignorancia y en tiranías fanáticas y represivas. De eso se trata.


Pero utilizando el lenguaje de modo menos tendencioso podemos aceptar que, en efecto, la Constitución de Irán posee rasgos teocráticos. Pero será bueno aclarar en qué consiste esa teocracia y, sobre todo, en qué no consiste.


La definición más antigua de Teocracia que se conoce nos la ofrece el historiador judío del siglo I Flavio Josefo y aun hoy puede considerarse como perfectamente válida.

"(...) aquella que pone a Dios como gobernante supremo de todas las cosas, asignando a los sacerdotes en general la administración de los asuntos más importantes, y confiando al sumo sacerdote la jefatura de los sacerdotes."
 Esta definición cuadra con ciertas fases del gobierno del Egipto faraónico y de Mesopotamia, con el antiguo gobierno del Tibet, del Vaticano o con algunas fases del antiguo reino de Israel. También coincide con ciertos períodos del Califato. Pero ¿es adecuada para Irán? Veámoslo en la Constitución.

El artículo 2 establece con suficiente claridad en qué sentido es teocrática la República:
 

La República Islámica es un sistema establecido sobre la base de la fe en los siguientes puntos:
 
5- El imanato y la guía permanentes y su papel fundamental para asegurar un proceso revolucionario islámico ininterrumpido.

El apartado 4 es una declaración de fe que en realidad no afecta al desarrollo político de la república. Decir que Dios influye o ha de gobernar en los asuntos terrenales es algo que recogen muchos textos constitucionales. Solo en el ámbito hispanoparlante, podemos comprobar esto. Pongamos tres ejemplos (aunque hay muchos más):



"(...)invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina." (Constitución argentina)
"Nosotros, representantes del pueblo brasileño (...) promulgamos, bajo la protección de Dios" (Constitución de la República Federativa de Brasil)

"El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios (...)" (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela)

No podemos, por tanto, decir que Irán sea una república teocrática solo porque considere a Dios como la fuente de toda justicia. Eso es teología, no política. El punto 5, en cambio, sí que contiene un elemento especial.


El imanato y la guía es una función que en la religión chií ejercen los fuqaha (plural de faqih), es decir, los expertos en jurisprudencia islámica (fiqh). A estos expertos es a lo que llamamos "clérigos." Ya hemos visto que el concepto de clérigo en el chiísmo no se parece en casi nada al concepto cristiano. Lo que la Constitución exige en este principio y desarrolla luego a lo largo de el articulado es el principio del Velayat-e faqih que significa "La vigilancia del faqih", la vigilancia del experto en jurisprudencia islámica.


Ahora bien, "vigilancia" no implica "gobierno". Los fuqaha no gobiernan. Como escribió Murtadha Muttahari:

"El papel de Faqih en los países islámicos, donde la gente acepta el Islam como una ideología y se obliga a sí misma a respetar esta ideología, es el de ideólogo, no el de gobernante. Un ideólogo se encarga de la vigilancia y control de la ejecución correcta de la ideología."

Un paralelismo no perfecto pero si orientativo puede ofrecerlo el papel del Partido Comunista de Cuba, que vela porque los principios de la Revolución se mantengan en la práctica del gobierno. El PCC no gobierna, pero sí controla que el gobierno no se desvíe de los principios socialistas. El PCC no se presenta a las elecciones (en Cuba, como en Irán no se vota a partidos, sino a individuos) ni tampoco es necesario estar afiliado al PCC para presentarse a las elecciones (tampoco es necesario ser faqih en Irán). Por otra parte, el PCC tiene un funcionamiento interno democrático y sus líderes son votados por voto secreto y directo (al igual que ocurre con la Asamblea de Expertos en Irán.) La diferencia más importante es que para ser miembro del PCC no se requiere más que desear serlo y ser faqih exige años de duro estudio.

Por tanto, no se cumplen de momento dos de las características fundamentales de toda teocracia. Los clérigos no gobiernan en la República de Irán y, además, tampoco están organizados en una estructura de mando jerárquica paralela a la del gobierno.

A ello hay que añadir que ningún faqih, ni siquiera el Líder Supremo, se arroga la facultad de poseer poderes divinos o de ser infalibles. Tampoco basan su legitimidad en principios divinos. El faqih no es faqih por un don sobrenatural, sino por sus dotes y sus años dedicados al estudio. Y su legitimidad para ejercer la vigilancia ideológica no emana de Dios, sino de la soberanía popular, pues es el pueblo el que los elige. Por todas estas razones, la "teocracia" iraní se encuentra bastante alejada de lo que tradicionalmente entendemos con este nombre.

Valoración personal
 
Independientemente de que sea musulmán o no, un lector imbuído del cuento chino de la democracia liberal, según el cual cualquiera puede ser presidente del gobierno, según el cual el Parlamento es realmente el lugar donde se toman las decisiones y según el cual cualquier ideología puede ser llevada a la práctica, este sistema plantea serias deficiencias. Especialmente en lo referido al control ideológico.

Pero para un marxista éste no es el caso. El marxista sabe que sin control ideológico, las conquistas sociales del pueblo se esfuman. Un pueblo como el iraní o el cubano que ha derramado su sangre para acabar con la explotación y el colonialismo no puede permitirse el lujo de dejar que los explotadores vuelvan al poder por las buenas, cuando fue necesario echarlos por las malas y con mucho sufrimiento y sacrificios. Soros o Rotschild pueden financiar de su bolsillo una apabullante campaña mediática para lograr que un títere entrenado por la NED gane unas elecciones en Irán o en Cuba. Es lo que hacen cada cuatro años en Europa y en el resto de países vasallos del imperio y así nos va. El papel de un órgano de control ideológico es el de impedir que eso ocurra. "Opine usted lo que quiera, pero no intente reinstaurar las dictaduras títeres de Batista o el Shá. No queremos volver a sufrir aquello."

No pretendemos afirmar aquí que el sistema político iraní sea perfecto. Indudablemente es perfeccionable y además es imprescindible comprender que lo que a mí me gusta o me parece bueno no tiene por qué parecerle bueno a la mayoría de los iranies. Pero lo que está claro, analizando con objetividad su estructura política, es que la inmensa mayoría de lo que nos llega sobre este asunto, también a través de autores supuestamente marxistas, es pura propaganda política. ¿A qué se debe semejante campaña masiva y permanente?

Bueno, eso también puede averiguarse leyendo la Constitución iraní. Se trata de un breve mandato inserto en el artículo 43:

"Evitar la dominación de la economía extranjera sobre la economía del país"

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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.