"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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Últimas Notas

29 oct. 2012

El planeta de Alfa Centauri

Página 12 / FUTURO - Sábado, 27 de octubre de 2012

Era una de las noticias más esperadas de la astronomía contemporánea. Y hace poco más de una semana, finalmente, se hizo realidad: tras largas y meticulosas observaciones, un grupo de astrónomos europeos descubrió un planeta en el sistema de Alfa Centauri, la estrella más cercana al Sol. Y que en realidad no es una, sino dos. Y muy probablemente tres. Justamente: el exoplaneta, que se ha convertido en la sensación astronómica del año, gira alrededor de Alfa Centauri B, una de las integrantes del vecino sistema estelar. Y en consecuencia, ha pasado a ser el más cercano jamás encontrado: se llama Beta Centauri Bb y está a tan sólo 4,3 años luz de nosotros (quebrando el previo récord de Epsilon Eridani B, a 10,5 años luz). Pero además, se trata del planeta extrasolar (como también se los llama) más pequeño que se haya descubierto en torno de una estrella parecida al Sol: según sus descubridores, tendría una masa casi idéntica a la de la Tierra. Por todo esto, Beta Centauri Bb es un caso de especial atención en la ya larguísima y variada lista de casi 850 exoplanetas descubiertos durante las últimas dos décadas (vale la pena aclararlo: si bien parece una denominación algo juguetona, lo de “Bb” resulta del actual sistema de nomenclatura exoplanetaria, que aplica la letra “b” al primer planeta detectado en una estrella).

Desde el mismo momento en que los astrónomos pudieron medir la distancia a las primeras estrellas, hacia 1840, y notaron que el sistema de Alfa Centauri era el más próximo al Sol, comenzaron a soñar con sus posibles planetas. Y por qué no, hasta con sus eventuales chances de vida. Sin embargo, hasta ahora, toda búsqueda –ya sea por métodos observacionales directos o indirectos– había fracasado. En esta edición especial de Futuro, le echamos una generosa mirada a esta historia (ver notas aparte), y conversamos con el doctor Xavier Dumusque (Observatorio de Ginebra, Suiza), que encabezó el grupo de astrónomos que nos han traído esta buena nueva. Y que, además, fue uno de los autores principales del paper “Un planeta de masa terrestre orbitando a Alfa Centauri B”, publicado el pasado 17 de octubre en la siempre prestigiosa revista Nature.

–Primero, felicitaciones, doctor Dumusque: encontraron algo que toda la comunidad astronómica mundial estaba esperando. Ni más ni menos que un planeta en el sistema de Alfa Centauri. ¿Cómo fue la búsqueda?

–Este descubrimiento fue el resultado de muchos años de trabajo y es mérito de todo un equipo. Todo empezó con la propia construcción del espectrógrafo Harps, entre 2000 y 2003. Y enseguida nos pusimos a estudiar todos los posibles problemas instrumentales y a buscar la mejor estrategia observacional que sería necesaria para encontrar exoplanetas de baja masa. Y ya en 2008 empezamos con una campaña mucho más intensa: desde entonces, obtuvimos 450 mediciones de alta calidad de Alfa Centauri B. Y tras analizarlas meticulosamente, separando el posible “ruido” instrumental y las propias señales físicas de la estrella, pudimos detectar los efectos gravitatorios del planeta sobre ella. En enero de este año ya sabíamos que allí estaba. Pero la verdad es que nos tomó mucho tiempo encontrarlo, porque el efecto de Alfa Centauri Bb sobre Alfa Centauri B es realmente muy diminuto.

–Algunos volvieron a utilizar aquello de “encontrar una aguja en un pajar”...

–Y también tengamos en cuenta que esta detección requirió del Harps, el mejor instrumento que existe en el mundo para buscar planetas mediante la técnica de velocidad radial.

–Hablaremos del Harps y de las cuestiones técnicas en una nota aparte. Pero: ¿están realmente seguros del hallazgo, tratándose de una detección tan al límite de las posibilidades actuales?

–Como le decía, hicimos cientos de observaciones muy precisas y consideramos todas las variables. Ahora, nuestra data ya tiene carácter público y ciertamente será analizada por otros grupos de científicos. De hecho, estamos esperando el debate científico sobre este descubrimiento tan desafiante.

–Su compañero de equipo, Stéphane Udry, también se mostró muy convencido: dijo que las chances de error son “de 1 en 1000”...

–Sí. La solución planetaria es la más probable.

–Y, la verdad... ¿los sorprendió encontrar este planeta en el sistema de Alfa Centauri?


–No fue tan sorprendente. A partir de otras observaciones y de estudios estadísticos, sabemos que el 50 por ciento de las estrellas tendrían al menos un planeta con una masa menor a la de Saturno. Lo verdaderamente excitante de nuestro descubrimiento es que este planeta tiene una masa similar a la de la Tierra. Es el planeta extrasolar de menor masa encontrado, hasta ahora, en torno de una estrella parecida al Sol.

–¿Qué significa que el planeta tiene una masa “similar” a la de la Tierra? ¿Tienen números precisos a mano?

–Sí, estimamos que Alfa Centauri Bb tiene 1,13 masas terrestres. Y el margen de error es del 9 por ciento.

–Preciso, sí... –Además, nuestras mediciones de la velocidad radial de Alfa Centauri B nos indican que su pequeño planeta tiene una órbita de 3,2 días, a 6 millones de kilómetros de la estrella.

–¡Diez veces menos de la distancia que separa a Mercurio del Sol! Resulta difícil, entonces, pensar en Alfa Centauri Bb como un lugar amistoso para la vida.

–Así es. Está completamente afuera de la “Zona Habitable” de su estrella. No debe ser un lugar apto para la vida, al menos tal como la conocemos.

–¿Y cómo se lo imagina?

–Alfa Centauri Bb debe tener una temperatura superficial de más de 700ºC. Me lo imagino como un mundo rocoso, y con una superficie cubierta de lava.

–Si sólo sabemos que existe, y no lo hemos visto, ¿cómo saben que es un planeta de tipo rocoso, como el nuestro, y no, por ejemplo, un planeta gaseoso pequeño?

 –Lo que ocurre es que un planeta con una masa tan pequeña sólo puede ser de tipo rocoso, como la Tierra.

–Hablando de intentar “verlo”, aunque más no sea de modo indirecto: ¿buscarán posibles “tránsitos” de Alfa Centauri Bb por delante de su estrella?

–Sí, de hecho, ya hemos pedido tiempo de búsqueda con el Telescopio Espacial Hubble. Y esperamos obtenerlo muy pronto. Sin embargo, sabemos que detectar un eventual tránsito de Alfa Centauri Bb estaría en el límite de lo actualmente posible. Observar un posible tránsito no sólo confirmaría sin ninguna duda la existencia de este planeta, sino que además nos puede revelar su tamaño. La combinación del método de velocidad radial y las mediciones de tránsitos son realmente eficaces e ideales.

–Dado que los planetas masivos son más fáciles de detectar con el método de velocidad radial, ¿este hallazgo excluiría, en principio, la posibilidad de que haya un gran planeta en torno de Alfa Centauri B?

–Eso es cierto. Efectivamente, podemos ya descartar la presencia de un planeta grande, tipo Júpiter, pero sólo hasta cierta distancia de la estrella. Es decir, con un período de unos meses o a lo sumo unos pocos años. Pero si está más lejos, aun no podríamos detectarlo.

–¿Continuarán la búsqueda de otros exoplanetas en torno de Alfa Centauri B?

–Seguro que sí. Continuaremos buscando más planetas allí, dado que, por lo que sabemos, los planetas de baja masa no suelen estar solos alrededor de las estrellas, sino que forman parte de sistemas multiplanetarios. Como decía antes, sólo podemos excluir la presencia de un planeta gigante relativamente cercano a esa estrella. Pero quizás haya planetas pequeños, incluso dentro de la “Zona de Habitabilidad” de Alfa Centauri B.

–Estamos hablando continuamente de esta estrella y, a esta altura, no podemos dejar de preguntarle algo casi obvio: ¿buscaron planetas alrededor de las otras dos estrellas del sistema: Alfa Centauri A y Próxima Centauri?

 –Sí, también estamos buscando en Alfa Centauri A y en Próxima. Aunque no las hemos observado con la misma frecuencia. En el caso de la primera, sólo podemos descartar la presencia de un planeta muy masivo, como nuestro Júpiter, cerca de ella. Y en cuanto a Próxima Centauri, no debería tener ningún planeta de más de dos masas terrestres en sus cercanías, incluyendo su “Zona Habitable”.

–¿Veremos alguna vez una imagen, aunque sea “cruda”, de Alfa Centauri Bb? ¿Podremos saber algo más?

 –No sólo debe ser extremadamente pálido en relación con su estrella, sino que además está demasiado cerca de ella como para poder obtener imágenes directas. De todos modos, en los próximos años, nuevos telescopios, como el James Webb Space Telescope, y el E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande) podrán observar planetas extrasolares e incluso estudiar sus atmósferas. Con esos instrumentos, más la espectroscopía de alta precisión, seguramente tendremos información sobre las condiciones físicas de estos mundos.

–Por último: ¿cuáles son, a su criterio, las implicancias científicas del descubrimiento del planeta de Alfa Centauri?

–Pienso que se trata de un nuevo e importante paso hacia el descubrimiento de un planeta realmente parecido a la Tierra en la vecindad inmediata del Sol. Un planeta con condiciones similares al nuestro. Es un paso más en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. Vivimos tiempos apasionantes.
 





Gráfico que muestra la medición de la velocidad radial de la estrella Alfa Centauri B delatando la presencia de un planeta.


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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.