"...Hoy en día el escritor que quiera combatir la mentira y la ignorancia y quiere decir la verdad debe luchar al menos con cinco dificultades. Precisa coraje para decir la verdad que en todas partes está sofocada. Inteligencia para reconocerla dado que en todas partes está escondida. El arte de tornarla manejable como un arma. Suficiente criterio para elegir a aquellos en cuyas manos será eficaz. Y finalmente suficiente astucia para difundirla entre ellos..." Bertolt Brech

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Últimas Notas

29 sept. 2012

Ahí está la poesía: de pie contra la muerte



Texto completo del discurso de Juan Gelman al recibir el premio Cervantes de Literatura
Juan Gelman:

https://lh5.googleusercontent.com/-7M2ID05155o/UGZlb8w7meI/AAAAAAAABqQ/Spg78gu1jME/s512/Gelman.jpg
Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señoras y señores:

Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, “que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa” para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en “Viaje del Parnaso”,
“puede pintar en la mitad del día
la noche, y en la noche más escura
el alba bella que las perlas cría…
Es de ingenio tan vivo y admirable
que a veces toca en puntos que suspenden,
por tener no se qué de inescrutable”.
A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de 5 años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que “un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía”, Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de másvida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?

Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino “que no es sino morir muchas veces”, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra “desaparecido” es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada”, que nada me decía, salvo la mención de sus “alegres ojos”. Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.

Declaro que, en verdad. quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en “Viaje del Parnaso” y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.

Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: “el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto”, uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?

Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: “Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos”.

Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras.

Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.

Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿”En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos -dice Sancho-, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”?

He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.

Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!”, exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.

Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque “esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso”. Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran “lastimándolo” desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice “siempre mañana y nunca mañanamos” agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: “[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección”. Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir.
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28 sept. 2012

Antonio Gramsci: ciencia, saber y conciencia

"...Son las condiciones objetivas; es la producción material de la vida social, la que determina las formas de conciencia. Pero el planteo del problema como de una búsqueda de leyes, líneas constantes, regulares, uniformes, está vinculado a una exigencia, concebida de un modo un poco pueril e ingenua, de resolver perentoriamente el problema práctico de la previsibilidad de los hechos históricos. Puesto que "parece", por una extraña inversión de las perspectivas que las ciencias naturales proporcionan la capacidad de prever la evolución de los procesos naturales, la metodología histórica ha sido "científicamente" concebida sólo si y en cuanto habilita abstractamente para "prever" el porvenir de la sociedad. De donde resulta la búsqueda de las causas esenciales o, mejor, de la "causa primera", de la "causa de las causas". Pero las tesis sobre Feuerbach ya habían criticado anticipadamente esta concepción simplista. En realidad, se puede prever "científicamente" la lucha, pero no sus momentos concretos, los cuales sólo pueden ser el resultado de fuerzas contrastantes, en continuo movimiento, jamás reductibles a cantidades fijas, porque en ellas la cantidad deviene calidad. Realmente se "prevé" en la medida en que se obra, en que se aplica un esfuerzo voluntario y, por lo tanto, se contribuye concretamente a crear el resultado "previsto". La previsión se revela, por consiguiente, no como un acto científico de conocimiento, sino como la expresión abstracta del esfuerzo que se hace, el modo práctico de crear una voluntad colectiva.

¿Cómo podría la previsión ser un acto de conocimiento? Se conoce lo que ha sido o lo que es, no lo que será, que es un "no existente" y, por lo tanto, incognoscible por definición. La previsión es, por ello, un acto práctico, que no puede, en cuanto no sea una futileza o una pérdida de tiempo, tener otra explicación que la expuesta más arriba. Es necesario ubicar exactamente el problema de la previsibilidad de los acontecimientos históricos para estar en condiciones de criticar en forma exhaustiva la concepción del causalismo mecánico, para vaciarla de todo prestigio científico y reducirla a un puro mito, que quizás hubiese sido útil en el pasado, en el período primitivo de desarrollo de ciertos grupos sociales subalternos.

Pero el concepto de "ciencia", como resulta del Ensayo popular, es el que hay que destruir críticamente; éste se halla totalmente prisionero de las ciencias naturales, como si éstas fuesen las únicas ciencias o la ciencia por excelencia, según el concepto del positivismo. Pero en el Ensayo popular (la obra de Croce) el término ciencia es empleado con muchos significados, algunos explícitos y otros sobreentendidos o apenas indicados. El sentido explícito es el que tiene "ciencia" en las investigaciones físicas. Otras veces, en cambio, parece indicar el método. Pero ¿existe un método en general? Y si existe, ¿qué otra cosa significa, sino la filosofía? Podría significar otras veces solamente la lógica formal. Pero ¿se puede llamar a ésta un método y una ciencia? Es preciso fijar que cada investigación tiene su método determinado y construye su ciencia determinada, y que el método se ha desarrollado y elaborado junto con el desarrollo y la elaboración de dicha investigación y ciencia determinadas, formando un todo único con ella. Creer que se puede hacer progresar una investigación científica aplicando un método tipo, elegido porque ha dado buenos resultados en otra investigación con la que se halla consustanciada, es un extraño error que nada tiene que ver con la ciencia. Existen, sin embargo, criterios generales que, puede decirse, constituyen la conciencia crítica de cada hombre de ciencia, cualquiera sea su "especialización", y que deben ser siempre vigilados espontáneamente en su trabajo. Así, se puede decir que no es hombre de ciencia aquel que demuestra poseer escasa seguridad en sus criterios particulares, quien no tiene un pleno conocimiento de los conceptos que maneja, quien tiene escasa información e inteligencia del estado precedente de los problemas tratados, quien no es cauto en sus afirmaciones, quien no progresa de manera necesaria, sino arbitraria y sin concatenación; quien no sabe tener en cuenta las lagunas existentes en los conocimientos alcanzados y las soslaya, contentándose con soluciones o nexos puramente verbales, en vez de declarar que se trata de posiciones provisionales que podrán ser retomadas y desarrolladas, etcétera.

Una recriminación que puede hacerse a muchas referencias polémicas del Ensayo es el desconocimiento sistemático de la posibilidad de error de parte de cada uno de los autores citados, por lo cual se atribuye a un grupo social, del cual los científicos serían siempre los representantes, las opiniones más dispares y las intenciones más contradictorias. Esta recriminación se vincula a un criterio metodológico más general: no es muy "científico", o más simplemente, "muy serio", elegir a los adversarios entre los más mediocres y estúpidos; y tampoco, elegir de entre las opiniones de los adversarios las menos esenciales y las más ocasionales, y presumir así de haber "destruido" a "todo" el adversario porque se ha destruido una de sus opiniones secundarias e incidentales; o de haber destruido una ideología o una doctrina porque se ha demostrado la insuficiencia teórica de sus defensores de tercero o cuarto orden. Sin embargo, "es preciso ser justos con los adversarios", en el sentido de que es necesario esforzarse por comprender lo que éstos han querido decir realmente, y no detenerse maliciosamente en los significados superficiales e inmediatos de sus expresiones. Ello siempre que el fin sea elevar el tono y el nivel intelectual de los propios discípulos, y no el de hacer el vacío en torno a sí mismo con cualquier medio y de cualquier manera. Es necesario colocarse en este punto de vista: que el propio discípulo debe discutir y mantener su punto de vista, enfrentándose con adversarios capaces e inteligentes, no sólo con personas rústicas y carentes de preparación, que se convencen "autoritariamente" o por vía "emocional". La posibilidad de error debe ser afirmada y justificada, sin menoscabo de la propia concepción, puesto que lo que importa no es la opinión de Tizio, Cayo o Sempronio, sino el conjunto de las opiniones que se han tornado colectivas, un elemento de fuerza social. A éstas es preciso refutarlas en sus exponentes teóricos más representativos, y aun dignos de respeto por la altura de su pensamiento y también por "desinterés" inmediato, sin pensar que con ello se ha "destruido" el elemento y la fuerza social correspondiente (lo que sería puro racionalismo iluminista), sino solamente que se ha contribuido a: 1) mantener y reforzar en el propio partido el espíritu de distinción y de separación; 2) crear el terreno para que los propios partidarios absorban y vivifiquen una doctrina original, correspondiente a sus propias condiciones de vida..."

Cuadernos de la cárcel, Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce,
Buenos Aires, Nueva Visión, 2003, p. 143)



Paso del saber al comprender, al sentir, y viceversa, del sentir al comprender, al saber.

"...El elemento popular "siente", pero no siempre comprende o sabe; el elemento intelectual "sabe", pero no siempre comprende y, sobre todo, no siempre "siente". Los dos extremos son, pues, la pedantería y el filisteísmo, por un lado, y la pasión ciega y el sectarismo por otro. No es que el pedante no pueda ser apasionado, al contrario; la pedantería apasionada es tan ridícula y peligrosa como el sectarismo y la demagogia más desenfrenados. El error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender y, especialmente, sin sentir y estar apasionado (no sólo por el saber en sí sino también por el objeto del saber), es decir, que el intelectual sólo puede llegar a intelectual (no a puro pedante) si se diferencia y se separa del pueblo-nación, o sea, sin sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas, explicándolas y justificándolas en la determinada situación histórica, y relacionándolas dialécticamente con las leyes de la historia, con una concepción superior del mundo, científica y coherentemente elaborada, el "saber"; no se hace política-historia sin esta pasión, es decir, sin esta conexión sentimental entre los intelectuales y el pueblo-nación. Al faltar este nexo, las relaciones del intelectual con el pueblo-nación son relaciones de orden puramente burocrático, formal, o se reducen a ellas; los intelectuales se convierten en una casta o en un sacerdocio (llamado centralismo orgánico).

Sólo si la relación entre los intelectuales y el pueblo-nación, entre los dirigentes y los dirigidos -entre los gobernantes y los gobernados- viene dada por una adhesión orgánica en la cual el sentimiento-pasión se convierte en comprensión y, por tanto, en saber (no mecánicamente sino de modo vivo), sólo en este caso, decimos, la relación es de representación y se produce el intercambio de elementos individuales entre gobernados y gobernantes, entre dirigidos y dirigentes, es decir, se realiza la sola vida de conjunto que es fuerza social; se crea el "bloque histórico".

Cuadernos de la cárcel, Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, Obras Completas, Einaudi - en Introducción a la filosofía de la Praxis. Selección y traducción de J. Solé-Tura
Nueva Colección Ibérica. Ediciones Península
Primera edición: abril de 1970. pag 78-79

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Obama y Perón, dos gotas de agua


“No se si Obama habrá leído a Perón pero déjenme decirles que se le parece mucho...” 

Cristina Fernández de Kirchner
Viernes, 06 de febrero de 2009
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Acuerdos con Monsanto: amistades peligrosas

SURsuelo

¿Qué acuerdos se ocultan tras los anuncios de inversiones, grandes rendimientos y gigantescas ganancias que realizaron en conjunto la multinacional Monsanto y el gobierno nacional? .

Monsanto comenzó sus operaciones en Argentina en 1956, 55 años después de haber nacido como Monsanto Chemical Works en St. Louis, Estados Unidos, donde mantiene su sede. Este gigante de los agroquímicos actualmente emplea a 14 mil personas alrededor del mundo. Y aunque declara como objetivo “ayudar a alimentar a la creciente población mundial y preservar nuestra naturaleza y medioambiente a través de la más avanzada biotecnología”, lo que ha logrado cosechar en todo el globo han sido millares de detractores que denuncian sus agresivas políticas empresariales de desprecio a las economías y al medio ambiente local.

Su fundador, John Francis Queeny, empleado durante 30 años en la industria farmacéutica, comenzó su propio negocio fabricando productos para la industria alimenticia y farmacéutica. La compañía recibió el apellido de soltera de su esposa Olga Méndez Monsanto. El primer producto de la compañía fue la sacarina y, entre 1903 y 1905, su producción total fue enviada a una compañía de bebidas que se iniciaba en Georgia llamada Coca-Cola.

En sus comienzos en el país, Monsanto se dedicó a la producción y comercialización de productos químicos, en especial plásticos derivados del estireno, y en 1978 inauguró la planta acondicionadora de semillas híbridas (girasol) en Pergamino, provincia de Buenos Aires.

Durante los primeros años de la década del ‘80, Monsanto empezó a formular y a envasar agroquímicos en la planta de Zárate hasta llegar a la producción de herbicidas entre los que se encontraba el que sería su producto estrella en la guerra por monopolizar la disputa mundial del mercado: el “Roundup”.

Sin embargo, a comienzos de la década del ‘90, los cañones comerciales de la multinacional no definían su blanco y dicha planta producía y comercializaba productos plásticos derivados del estireno y agroquímicos simultáneamente. Apostando en el ‘91 a los plásticos, se aliaron en la creación de Unistar con la empresa Pasa (Petroquímica Argentina S.A.). Pero esta sociedad duró hasta el ‘96, cuando el camino de Monsanto comenzaba a tomar el rumbo y el objetivo actual: ser el amo y señor de la agricultura mundial.

El negocio de Monsanto se concentró en tres áreas:
  • Agrícola: dedicada a la producción de herbicidas y semillas, incluyendo productos de biotecnología.
  • Nutrición y Consumo: orientada a la producción de una nueva generación de alimentos de consumo masivo.
  • Farmacéutica: desarrollo, producción y comercialización de medicamentos.
Dentro de esta estrategia a nivel mundial, Monsanto Argentina contaba hacia 1996 con plantas de formulación y envasado de herbicidas Roundup (a base de glifosato), Harness y Guardian (a base de acetoclor), Flucsol (a base de fluorocloridona) y una planta de producción de edulcorantes (NutraSweet), desprendiéndose a nivel mundial del negocio de los plásticos, que en nuestro país significó disolver Unistar, vendiéndole su parte a Pasa.

Paralelamente, y pasando casi desapercibido para la mayoría de los argentinos, el entonces secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (y actual acompañante del kirchnerismo), Felipe Solá, aprobó con su firma el uso de una semilla que cambiaría para siempre la fisonomía y la economía de la Argentina: la soja RR (Roundup Ready), el primer cultivo genéticamente mejorado aprobado en nuestro país y tolerante al herbicida a base de glifosato.

En estos tiempos que corren, prácticamente el 100% de la soja que se cultivará será transgénica,  resistente al herbicida glifosato (soja RR). En base al modelo matemático de simulación SIGMA desarrollado por el INTA, se calculan en más de 20 mil millones de dólares los beneficios económicos generados por la soja de Monsanto hasta el 2006.

En 1998 y profundizando el negocio de las semillas, Monsanto, que a esa altura facturaba alrededor de 7500 millones de dólares, compró las semilleras Dekalb Genetics Corporations y Delta & Pine Land Company, con la que un año antes se había asociado para la producción y comercialización de semillas de algodón mejoradas mediante ingeniería genética (sociedad que dio origen a Genética Mandiyú S.R.L). También suscribió ese año una carta de intención de asociación con el otro gran gigante del negocio de los alimentos en el mundo: Cargill.

El ‘98 fue el año de la “nacionalización” del glifosato. Se iniciaron en la planta de Zárate las obras de un plan de inversión de 136 millones de dólares en el negocio de agroquímicos, con el objetivo de instalar una planta de producción de glifosato (que hasta ese momento se importaba de los Estados Unidos), una línea de producción de herbicidas sólidos granulados (Roundup Dry) y una línea de envasado automático de Roundup.

Los proyectos de expansión finalizaron en el 2000 con la inauguración de la planta de glifosato con capacidad de producción de 120 millones de litros equivalentes de Roundup. Para acompañar “el crecimiento”, el menemismo le dio otro empujoncito a la multinacional aprobando la siembra, consumo y comercialización del maíz Bt y del algodón Bt. Y en 2001, mientras los argentinos empezábamos a pensar que se tenían que ir todos, el directorio de Monsanto festejaba quedarse a través de otra expansión de la mano del Estado: la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación aprobó la siembra y comercialización del algodón RR, también con tolerancia al herbicida Roundup a base de glifosato.

En 2002, ya con gran parte de la Argentina y de América Latina inundada de las semillas modificadas por Monsanto, la empresa se transformó en una compañía única dedicada exclusivamente a la agricultura, concentrándose en la investigación, desarrollo y producción de herbicidas, semillas y productos de biotecnología. Dos años después, se repitió la historia. La empresa inauguró una planta de investigación y desarrollo de semillas y agroquímicos en Fontezuela, partido de Pergamino, provincia de Buenos Aires y, paralelamente, recibió del Estado la aprobación para la siembra, consumo y comercialización de un nuevo cultivo transgénico: el maíz RR.

En 2007, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación aprobó el primer evento doble para maíz (MGRR2) y en 2009 el primer evento apilado para el cultivo de algodón. Las variedades de algodón con tecnología BG/RR tienen, en la misma planta, dos modificaciones genéticas.

Finalmente, luego de firmar en agosto de 2009 un acuerdo con Syngenta para vender sus activos mundiales en girasol a esta compañía, Monsanto se enfocó en semillas y eventos biotecnológicos de sus cultivos claves -maíz, soja, algodón y vegetales- y firmó un Acuerdo de Colaboración con la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid).

Monsanto modelo 2012

Actualmente, repitiendo la historia de inversiones por aprobaciones, luego del anuncio de inversiones en Córdoba para una nueva planta industrial para la producción de semillas de maíz, Monsanto consiguió la firma del secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, que dispuso la liberación comercial de la soja “Intacta RR2 Pro”, modificada genéticamente para lograr un cultivo resistente al glifosato pero también al ataque de insectos. Una firma que promete profundizar el camino que arrancó en el ‘96 con la firma de Solá: más soja transgénica, más glifosato y más ganancias para la multinacional.

Desde aquella firma, la tierra sembrada con soja resistente a los herbicidas pasó de 370 mil hectáreas en 1996 a las actuales 18.8 millones de hectáreas. En Argentina se sembrarán en la próxima temporada 22 millones de hectáreas de soja transgénica bajo la técnica de siembra directa. Esto ha hecho que la compañía estadounidense gane fortunas. Monsanto declaró que las ganancias generales aumentaron un 44% en 2007 con respecto al año anterior y un 120% en el 2008 en relación con el 2007. Y en la primera mitad de su ejercicio fiscal 2012 ganó 1337 millones de dólares, el 30,2% más interanual, impulsado por el crecimiento de sus negocios en América Latina. Y es entendible. Este año se aplicarán más de 300 mil millones de litros de glifosato sobre toda la superficie cultivada con soja en Argentina (100 mil más que en 1996).

En 2011/2012, casi el 100% de la superficie de soja fue sembrada con soja tolerante al herbicida glifosato (18.8 millones de hectáreas), la superficie total de transgénicos fue de 23,6 millones de hectáreas, unas 0,8 millones de hectáreas más que en la campaña anterior (equivale a un aumento del 3,2%). Con el 15% de la superficie global de organismos genéticamente modificados (OGM), Argentina es el tercer país productor de transgénicos después de Estados Unidos y Brasil.

Pero el Gobierno nacional parece analizar desde otra óptica esta “nueva amistad”. Dinero fresco para el 2013, un año electoral. Según un trabajo realizado por el Dr. Eduardo Trigo para el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología, ArgenBio, este proceso de adopción le ha reportado al país a lo largo del período 1996/2010 un beneficio bruto acumulado de 72.645,52 millones de dólares. Norberto Yahuar, el actual ministro de Agricultura, afirmó que la aprobación de esta nueva soja transgénica permitirá incrementar en un 11% la producción del grano en la misma cantidad de suelo, según estudios ya realizados en Brasil.

Y ese parece ser el mayor atractivo de la alianza. Se prevé que en 2012/13 se siembre una superficie mayor a 22 millones de hectáreas que, en condiciones climáticas normales, arrojaría una cosecha de más de 60 millones de toneladas. El Estado argentino recauda unos 12 mil millones de dólares por año en concepto de retenciones a las exportaciones de soja, casi el 9% de la recaudación total. Y con esta aprobación aumentaría considerablemente la cifra al incrementarse la productividad por hectárea.

Ley a medida

Pero no todo fue siempre un idilio de ganancias millonarias y firmas regaladas entre la multinacional y el Estado argentino.

Como se mostró en el informe especial de la edición de enero de 2011 de SURsuelo sobre la discusión de la ley de semillas: “Monsanto no patentó la soja RR en Argentina cuando la introdujo, sino que en el 94/95 ‘dejó’ que ingresara a través de subsidiarias como Asgrow, Nidera o Syngenta. En aquel momento el negocio central de implantar la soja RR nada tenía que ver con las semillas sino, principalmente, con el gran negocio del glifosato, con un mercado casi monopólico por ser los únicos proveedores. Cuando se termina la patente sobre el glifosato, la empresa empieza a plantear la cuestión de la patente de la soja RR y el Inti aclara que no puede dársela porque no es novedad. Como no lograron avanzar en el chantaje a la Argentina, intentaron embargos en los destinos de nuestra producción de harina y aceite de soja en Holanda, Alemania, España y Bélgica. La UE le dice que primero no lo patentó en Argentina y especifica que en los barcos de harina de soja el ‘evento patentado’ no  tiene ningún rol sino que tiene facultades en la semilla. No se puede extender por lo cual la petición no corresponde. Y en los cargamentos de granos tampoco corresponde el reclamo porque los mismos son utilizados para comida y materia prima, por lo cual no hay situación que proteger. De esta manera, Monsanto pierde una de las guerras comerciales más grandes de su historia”.

Segundo round

Pero ahora parece venir por la revancha, y esta vez atando los cabos que allá por 1996 quedaron sueltos.

La Ley de Semillas actual 20.247 se basa en dos pilares: la adopción del principio del derecho del obtentor como sistema de propiedad intelectual y la adhesión que hace la Argentina en 1978 al convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Upov/Acta 78) que refuerza como propiedad intelectual el derecho del obtentor. Según comentaba Luis Contigiani, actual secretario de los Sistemas Agropecuario, Agroalimentario y de Biocombustibles de la provincia de Santa Fe: “Desde la década del ‘90 existen fuertes presiones de las grandes corporaciones y multinacionales -principalmente ‘yanquis’- para equiparar el derecho del obtentor al derecho industrial o de patentes”.

En la ley actual, basándose en el principio del obtentor (aquel que ha creado, descubierto y puesto a punto una variedad), quien patenta un evento genético no se transforma en dueño de la semilla sino que le da exclusividad con fines comerciales. No puede limitar el uso propio ni la futura investigación. Hoy cuando el productor tiene su semilla fiscalizada y legal, la guarda y la vuelve a utilizar para sembrar en la nueva campaña agrícola o cuando es utilizada como materia prima sin finalidad de comercialización, no entra dentro del control del obtentor.

En cambio, con la Ley de Patentes (similar a la Ley de Patentes Industriales) que impulsan los grandes semilleros, apuntan a transformarse en dueños de todo. Y la tendencia es tratar de extender esa propiedad a los derivados de las semillas. Al ser dueños de la patente de una variedad, por lo cual son propietarios de determinada semilla, se les puede ocurrir pedir que en el derivado de esa semilla, su evento genético tenga algún efecto económico o de control, por lo que les daría derechos sobre ese derivado.

“Las señales que hemos visto recientemente del Gobierno argentino han sido muy contundentes y muy claras. La Argentina ha sido amigable con esta tecnología desde el principio y ahora está nuevamente tomando las medidas necesarias”, dijo el responsable de los negocios de Monsanto en el mundo, Jesús Madrasa.

Y en ese sentido resulta por lo menos sugerente que paralelamente a la aprobación de este nuevo evento transgénico (RR2 PRO), las autoridades nacionales anuncien la pronta aprobación de una nueva Ley de Semillas. Según la edición del 22 de agosto del diario Página/12: “El ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, adelantó ayer que se enviará al Congreso para su tratamiento un proyecto de una nueva Ley de Semillas antes de fin de año. Anticipó que el núcleo de la iniciativa apuntará a ‘respetar la propiedad intelectual’”. Y completó: “Lo lógico es que todo el desarrollo que hacen tanto el Estado como empresas privadas tengan un respaldo en el resguardo de esa propiedad intelectual”.

En ese marco, la Federación Agraria denunció que la empresa comenzó antes de la aprobación de la nueva soja a realizar acuerdos privados con grandes productores en los que los compromete a una serie de condiciones leoninas para permitirles el uso de su semilla. Entre ellas, eliminar la posibilidad del uso propio o directamente limitar el uso de la semilla a quienes no hayan firmado ese acuerdo.

Lo preocupante de estas afirmaciones es cuál será el concepto de propiedad intelectual que se utilice. Si la nueva Ley de Semillas logra introducir, en aras de una supuesta modernización, conceptos similares a los utilizados en la industria sobre las patentes (como el de las regalías extendidas), Monsanto y los dueños mundiales del negocio de la genética habrán ganado otra batalla.

Menos agricultores, más contaminación, más Monsanto

Si la lucha de los pueblos fumigados por su salud y por una regulación que impida la contaminación masiva que sufren a lo largo y ancho del país y el avance de la frontera sojera sobre los territorios indígenas parecen importar poco en las cuentas del gobierno, menos parece importar que para profundizar el “modelo Monsanto” se necesiten menos productores y más concentración de tierras.

Como aclara el estudio de la consultora Morning Star, firmado por el analista Jeffrey Stafford al exponer las dificultades de la introducción de las semillas de Monsanto masivamente en China: “En nuestra opinión, una diferencia clave entre los mercados de semillas chinas y brasileñas es el tamaño de las granjas. La granja promedio en Brasil es mucho mayor que en China, grandes extensiones han llegado a dominar el paisaje agrícola en América del Sur. De hecho, las granjas en Brasil son generalmente más grandes que las de los Estados Unidos. 

En China, la mayoría de los productores de maíz sólo tienen unas pocas hectáreas de tierra y gran parte del trabajo se sigue haciendo a mano. Creemos que la capacidad de Monsanto para dirigir un menor número de agricultores en América del Sur ha llevado a la penetración acelerada. En China, la tasa de penetración de Monsanto en el mercado podría ser más baja al tener que tratar de cambiar las decisiones de compra de semillas de muchos más agricultores”.

Pero aquí, en Argentina, el camino parece estar liberado con la desaparición de más de 60 mil productores del 2002 al 2008, el desalojo de comunidades originarias, la invisibilización de los efectos perjudiciales a la salud de los agroquímicos, el reinado de los pooles de siembra y los terratenientes.
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27 sept. 2012

Barone, el progresismo reaccionario K y la memoria selectiva



UPPPSSS al mercenario, quinta columna, Orlando "Gurca" Barone se le salió la cadena...

Orlando Barone que trabajó toda la dictadura en el diario Clarín, recordó el secuestro de Ana Guzzetti; aunque de un modo un poco especial. 

"A veces" la propaganda ideológica cómplice "funciona así" 

 Las conferencias de prensa son anodinas o trascendentes, siempre dependiendo del protagonista

Transcripción de la rueda de prensa, charla entre Perón y Ana Guzzetti:

-Ana Guzzetti: Señor presidente, cuando usted tuvo la primera conferencia de prensa con nosotros, yo le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para parar la escalada de atentados fascistas que sufrían los militantes populares. A partir de los hechos conocidos por todos, de Azul, y después de su mensaje llamando a defender al gobierno, esa escalada fascista se ha ampliado mucho más. En el término de dos semanas hubo exactamente veinticinco unidades básicas voladas, que no pertenecen precisamente a la ultraizquierda; hubo doce militantes muertos, y ayer se descubrió el asesinato de un fotógrafo. Evidentemente, todo esto está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.

-Perón: ¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tiene que probar. (dirigiéndose al edecán aeronáutico dijo) ¡Tomen los datos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra esta señorita!

-Ana Guzzetti: ¡Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar tantos atentados fascistas!

-Perón: Las que se están tomando, esos son asuntos policiales que están provocados por la ultraizquierda y la ultraderecha; la ultraizquierda, que son ustedes (señalado a la periodista con el dedo) y la ultraderecha, que son los otros. De manera que arreglense entre ustedes; la policía procederá y la justicia también. Indudablemente que el poder ejecutivo lo único que puede hacer es detenerlos a ustedes y entregarlos a la justicia; a ustedes y a los otros. Lo que nosotros queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.

Ana Guzzetti: Le aclaro que soy militante del Movimiento Peronista desde hace trece años.

- Perón: ¡Hombre, lo disimula muy bien!

La clausura del diario El Mundo se produjo de inmediato. Guzzetti fue secuestrada y torturada.
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"Pibe Trosko" y la marca de la gorra

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Juan Domingo Perón en el golpe militar fascista de 1930

En primer plano el joven Perón custodiando el automóvil del general golpista 
Felix Uriburu, el día del golpe fascista. 6 de septiembre de 1930
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26 sept. 2012

La menopausia pequeñoburguesa y desclasada Argentina dá cátedra en New York

Cristina Fernández habló hoy en la apertura de la cátedra "Argentina" en la universidad de Georgetown, en New York, Estados Unidos.

Como es habitual entre fabulaciones del estilo "según el INDEC los trabajadores argentinos tendrían el mejor salario después de Haití" y luego de comparar a Mitre con el general Lee y a Juan Manuel de Rosas con George Washington; se encargó de explicarles a los gringos que los Argentinos podríamos haber sido muy buenos Yanquis, de no haber tomado el barco equivocado.

Mencionó sin embargo, que las injerencias Estadounidenses, pero también las de la izquierda "Rusa soviética", habían sido las responsables de las masacres y dictaduras, en especial desde que comenzó la historia moderna de este país, es decir desde Yrigoyen y en particular desde el primer gobierno de Perón. Siempre salvando claro está, el honroso caso de la intervención de las embajadas Yanqui e Israelí, que le salvaron la vida al "prócer revolucionario" Jacobo Timerman.

La guerra fría y la voluntad soviética de "la izquierda" videlista fueron las responsables de la represión indiscriminada. Perón seria algo así como el Jimmy Carter nacional socialista (a veces mas nacional a veces mas socia-listo) y Maradona el "Babe" Ruth Castrista del subdesarrollo..

En fin; algo por el estilo. Por el estilo Pacho O`Donnel de reescribir la historia.

En cuanto a la situación económica y política, para Fernández, Monsanto, Cargil, Ford, etc, etc. son compañías humanitarias que aportan al desarrollo de la Argentina, como potencia pagadora de deudas externas fraudulentas.  De paso; y el acto fallido explica muy bien su opinión sobre la realidad latinoamericana; Fernández confundió a Rafael Correa con Hugo Chávez al referirse al "presidente Correa de Venezuela".

El proceso socialista Bolivariano no fue mencionado nunca, en el relato autista y pequeñoburgués de Fernández de Kirchner, salvo para marcar las "profundas" diferencias con Colombia. Chávez y Venezuela son el elemento extorsivo, anacrónico y disfuncional de la reestructurada dinámica capitalista sudamericana, según el discurso neoperonista.

Fernandez volvió a mentir afirmando que su gobierno "ha pagado" la deuda externa cuando en realidad no ha hecho otra cosa que refinanciarla, reconocer deuda ilegitima, pagar intereses  usurarios y quizás apenas el 10 % de capital mal auditado. Al tiempo que insistió también con la vieja fabula del rol de estado como mediador entre los intereses "públicos" y los intereses privados. El capitalismo serio no causa ninguna gracia.

Para terminar su intervención recordó el 54% omnipresente, (a los que debe restarse el 20% del total del padrón que no votó en las elecciones presidenciales del año pasado), olvidando mencionar como es natural, que en una elección solo se elige lo que hay para elegir, y que los partidos burgueses cuentan con un orden imperante heredado, al cual tributan y del cual han sido parte sustancial. Y con la cultura dominante dentro de ese orden, como mecanismo de reproducción de los intereses de la clase dominante que esos grupos de marketing y gerenciamiento politico representan. Para Fernandez la política es ese asunto de ir a votar cada cuatro años, al menos peor de los candidatos de las transnacionales.

La señora también olvidó mencionar que el orden social establecido y su casta dirigente cuentan además con la ignorancia de las mayorías sobre cuestiones de índole macroeconómico o ideológico político, y con la propaganda ideológica permanente, generada por los aparatos de publicidad y los laboratorios de guerra psicológica privados y de Estado que sostienen todos los andamiajes del Status Quo capitalista. 

La cátedra Argentina en la universidad de New York no es ni mas ni menos, que otra plataforma de propaganda política de la casta dirigente Argentina y sus socios internacionales. Un sector social integrado a los sectores dominantes a nivel mundial,  una casta alumbrada a la luz de las crisis que ellos mismos generaron, y de la cuales hablan como si hubiesen sido sus victimas.


En síntesis el ideal que nos propone la presidente Argentina desde New York, es convertir a Argentina en una potencia capitalista criminal y psicópata como Estado Unidos. Una idea fantástica según sus interlocutores, futuros tecnócratas burgueses Estadounidenses. Muy aplaudida y festejada por los grupos transnacionales. Tan impracticable como aquella fantasía Montominera de inventar una pequeñoburguesia patriótica y "progre", o como aquella de la "Argentina Potencia" de Perón en el 73-74


Solo por ejemplo: acerca de la realidad de los pueblos originarios, de las condiciones de vida de los trabajadores rurales, o urbanos precarizados que alcanzan a mas de la mitad de la población económicamente activa; de la legislación neoliberal aún vigente en casi absolutamente todas las áreas de la economía y la vida social, de los miles de desaparecidos y asesinados en la democracia, clasista, del tráfico de personas, de la guerra mundial corporativa global, o los problemas migratorios, NI UNA SOLA PALABRA.


El alineamiento con el stablisment demócrata de los Estado Unidos es casi absoluto. La política del péndulo y de tercera posición según el viejo esquema de relaciones internacionales Peronista es impracticable, y olvida la complicidad en los modelos de opresión, crimen y saqueo de los recursos naturales del mundo entero. Olvida el hambre y la miseria de más de mil quinientos millones de seres humanos en el mundo y también en este país. Condiciones de las cuales los socios de negocios del Kirchnerismo se benefician diariamente.

No hay ninguna tercera posición frente al crímen, el saqueo y la guerra de rapiña. Eso se llama y solo puede llamarse complicidad.

Mañana la señora presidente hablara en la universidad de Harvard. Hasta el momento nadie ha podido precisar si el profesor Domingo Cavallo asistirá a la disertación.
 
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24 sept. 2012

Democracia y capitalismo según el progresismo Argentino: notas a un artículo de Atilio Borón (segunda y tercera parte)


por Ariel Mayo 
(sociólogo y profesor universitario argentino)

Segunda Parte


En la nota anterior hicimos referencia a la tesis de Borón acerca de la existencia de una incompatibilidad entre el neoliberalismo y la democracia. Esta tesis descansa en una particular concepción de la democracia y del capitalismo, que es propia del progresismo.

El capitalismo es una forma de organización social basada en la propiedad privada de los medios de producción y en el trabajo asalariado. Gracias a la propiedad privada, la burguesía explota a los trabajadores, apropiándose de manera gratuita del plusvalor generado en el proceso de trabajo. La explotación de la clase trabajadora (la apropiación de plusvalor) es el mecanismo por el cual la burguesía produce y reproduce su poder social. A diferencia de las clases dominantes propias de formas de organización social anteriores, la burguesía sólo emplea la violencia directa contra el conjunto de la clase trabajadora de manera excepcional. En condiciones normales, ejerce su dominación por medio de la “coerción económica”; desprovistos de medios de producción y envueltos en una sociedad mercantil en la que todo se compra con dinero, los trabajadores se ven compelidos por la fuerza de la necesidad a vender su fuerza de trabajo en el mercado a cambio de un salario. Mientras que en otras sociedades el Estado era indispensable para extraer el excedente de los productores, en el capitalista puede permanecer de manera aparente al margen de la explotación, pues la misma cobra la apariencia de un asunto privado, fruto del acuerdo entre empresarios y trabajadores, rubricado en un contrato. De este modo, se esfuma parcialmente el carácter de instrumento de dominación que posee el Estado en cuanto tal.

A pesar de su carácter esquemático, la descripción presentada en el párrafo precedente es fundamental para comprender la naturaleza de la relación entre capitalismo y democracia. La omnipotencia del empresario en el proceso de producción (él decide qué, cómo y en qué cantidad se produce) es la contracara de la supuesta neutralidad del Estado en los conflictos sociales, argumento esgrimido al momento de defender su carácter de “árbitro” en los mismos. La distinción entre lo público y lo privado, propia del capitalismo, encuentra su basamento en la dictadura del empresario en el lugar de trabajo. Trasladada la explotación al ámbito de lo privado, lo público se constituye como ámbito de la “libertad”. Esta “libertad” es funcional a la dictadura capitalista, pues su presencia anula el carácter político de la dominación capitalista en el lugar de trabajo. Marx expresa esto al aludir a “la doble liberación del trabajador” bajo el capitalismo. En ese sentido, cabe decir que la democracia brota de las entrañas mismas del capitalismo, y que la democracia es tanto más profunda cuanto es más sólida la explotación de los trabajadores.

Capitalismo y democracia no son incompatibles: la democracia capitalista es la garantía más sólida de la profundización de la explotación capitalista, entendida esta última en los términos en que la hemos definido más arriba.

Borón pasa por alto las consideraciones que hemos formulado en los párrafos precedentes. Para defender su tesis de la incompatibilidad entre capitalismo y democracia, Borón se ve obligado a efectuar una seria de reducciones. La primera de ellas consiste en reducir el capitalismo a “los mercados”. No es casual que el apartado del artículo dedicado a analizar la incompatibilidad entre capitalismo y democracia se titula precisamente “Mercados y democracia. Cuatro contradicciones” (p. 104).

Borón caracteriza a la globalización como un período de “auge de los mercados” (p. 104). Más en detalle: “la naturaleza de los mercados, las clases y las instituciones económicas del capitalismo cambió extraordinariamente a lo largo del último medio siglo” (p. 118).

¿En qué consisten los cambios experimentados por el capitalismo entre 1950 y 2000?

Borón afirma que: “Los mercados se han vuelto crecientemente oligopólicos, su competencia despiadada, y la gravitación de las firmas planetarias es inmensa. Además se proyectan en una dimensión planetaria.” (p. 118). O sea, su definición de la globalización gira en torno a la consideración del mercado como el nivel privilegiado del análisis, y al reconocimiento de que las empresas transnacionales (ETN a partir de aquí) se han convertido en los factores decisivos en la economía capitalista.

Borón remarca el peso adquirido por las ETN en la economía mundial, y el impacto político del mismo: “Nos importa, ante todo, señalar la magnitud del desequilibrio existente entre el dinamismo de la vida económica – que ha potenciado la gravitación de las grandes firmas y empresas monopólicas en las estructuras decisorias nacionales – y la fragilidad o escaso desarrollo de las instituciones democráticas eventualmente encargadas de neutralizar y corregir los crecientes desequilibrios entre el poder económico y la soberanía popular en los capitalismos democráticos.” (p. 119; la cursiva es mía). Más aún: “En virtud de estas transformaciones, los monopolios y las grandes empresas que «votan todos los días en el mercado» han adquirido una importancia decisiva (…) en la arena donde se adoptan las decisiones fundamentales de la vida económica y social.” (p. 120). “…las empresas transnacionales y las gigantescas firmas que dominan los mercados se han convertido en protagonistas privilegiados de nuestras débiles democracias.” (p. 121). Para Borón, las ETN que dominan los mercados se han vuelto más poderosas que los Estados, y son ellas las que toman las decisiones fundamentales de la vida económica, social y política. La explicación es seductora y resulta atractiva para el progresismo, pues permite imaginar al capitalismo como un sistema gobernado por una “mesa chica” de ETN (las “corporaciones” tan caras a nuestro discurso progresista). Las teorías conspirativas se sienten en su salsa en este escenario. Los “malos” pueden ser identificados y todos contentos. No obstante, cabe acotar que, como ocurre al momento de fundamentar el carácter de la globalización, Borón aporta muy pocas pruebas de sus lapidarias afirmaciones. En el artículo analizado, hay apenas algunos datos comparativos sobre el tamaño de las ETN y el PBI de varios Estados (p. 119).

“El predominio de los nuevos leviatanes en esta «segunda decisiva arena» de la política democrática, que es la que verdaderamente cuenta a la hora de tomar las decisiones fundamentales, confiere a aquéllos una gravitación fundamental en la esfera pública y en los mecanismos decisorios del Estado, con prescindencia de las preferencias en contrario que, en materia de políticas públicas, ocasionalmente pueda expresar el pueblo en las urnas.” (p. 121). El camino que va desde la centralidad del mercado y la hegemonía del capital financiero hasta la entronización de las ETN como sujetos decisivos de la economía capitalista, termina conduciendo a una teoría conspirativa del capitalismo, que postula que las políticas estatales son dictadas por los “leviatanes” (las ETN). La globalización no sería otra cosa que la expresión de la voluntad de estas empresas. Cabe decir que este argumento, desarrollado por el progresismo durante la década del ’90, se modificó en su forma, pero no en su esencia, en la primera década del siglo XXI.  Así, por ejemplo, el “kirchnerismo” afirmó repetidas veces que su enemigo eran las corporaciones, planteando que existía un antagonismo entre éstas y la reafirmación de la acción estatal. Tanto en uno y otro caso, las interpretaciones progresistas niegan el carácter de clase del Estado, atribuyéndole a las ETN (hoy las corporaciones) todos los males del mundo. Según este punto de vista, el capitalismo no es una totalidad, una forma de organización social total, sino que es un rejuntado de lógicas individuales, entre las que priman las de las ETN. Para lograr esto es preciso dejar de lado el nivel de la producción. En otras palabras, se deja de lado la explotación de la clase obrera por la clase capitalista y se pasa al terreno gelatinoso de la “maldad” y /o el “egoísmo” de las corporaciones. El lector imaginará ya que clase social se beneficia con la adopción de esta concepción de la sociedad…

“La fenomenal aceleración experimentada por la velocidad de rotación del capital – gracias al desarrollo de la microelectrónica, las telecomunicaciones y la computación -  (…) Por una parte, (…) estas modificaciones en el desarrollo de las fuerzas productivas tuvieron una influencia considerable (…) a la hora de definir la pugna hegemónica en favor del capital financiero y en desmedro de los sectores de la burguesía más ligados a la producción de bienes y servicios, revirtiendo de ese modo el resultado que había cristalizado en la fase de la inmediata posguerra.” (p. 118). A la caracterización de la globalización formulada en el párrafo anterior hay que agregarle, pues, la hegemonía del capital financiero sobre la burguesía industrial. Hay que decir que Borón es muy parco al abordar esta cuestión, a punto tal que no vuelve a tratar el tema en el resto del artículo. La resolución de la supuesta pugna hegemónica entre capital financiero y capital industrial se despacha con el pasaje citado.

La teoría de Borón sobre la globalización puede ser resumida así: la nueva etapa del capitalismo se caracteriza por el predominio del capital financiero sobre el capital industrial y por el dominio de las ETN sobre los Estados.

Ahora bien, hasta donde sabemos, el capitalismo es una forma de organización social estructurada en torno a la apropiación por la burguesía del plusvalor generado por la clase trabajadora. Suena antiguo, pero ninguna “revolución cultural” ha conseguido modificar este dato de la realidad. La fuente primordial del poder capitalista se encuentra en el nivel de la producción, entre otras cosas, porque sin plusvalor no hay capital ni dominación capitalista. Suena simple, y probablemente sea esquemático, pero lo simple es lo más difícil de aprehender en el campo de la teoría social.  

Decir que se ha producido un desplazamiento del poder desde el capital industrial hacia el capital financiero implica oscurecer el papel de la producción en la constitución de la sociedad capitalista. Implica dejar de lado, como cosa secundaria, aquello que la mayoría de las personas hacen la mayor parte de sus vidas, que es trabajar.

El argumento de Borón parece impresionante y cuenta con muchos adeptos en estos tiempos que corren. El capitalismo ha sido corrompido por la especulación desarrollada a partir de la hegemonía del capital financiero, y se trata de volver a su pureza virginal, encarnada por el capital industrial. Sin embargo, por mucho que se esfuerce Borón, un peso depositado en un banco no se reproduce a sí mismo por el mero hecho de estar depositado allí. El dinero no engendra dinero, no se fecunda a si mismo. Para poder multiplicarse, requiere ser incorporado al ciclo del capital productivo. Si esto no ocurre, no hay capital financiero que valga. A lo sumo, si se crea dinero “ficticio”, las crisis con su tendal de destrucción de fuerzas productivas, se encargan de poner las cosas en orden. Nada nuevo bajo el sol, pero Borón deja prolijamente de lado estas cuestiones.

Para hacerse una idea del significado político de la teoría defendida por Borón es conveniente revisar su descripción de la impotencia política de los trabajadores bajo el imperio de la globalización: “Los trabajadores podrán organizar huelgas, invadir tierras, ocupar fábricas y sitios urbanos, y casi invariablemente la respuesta oficial oscilará entre la represión y la indiferencia, pero pocas veces será el temor.” (p. 121). Borón sitúa las causas de dicha impotencia en el nivel del mercado, en la omnipotencia de las ETN que dominan los mercados y en el predominio del capital financiero. Y deja de lado las derrotas que profundizaron la debilidad de la clase obrera en el nivel de la producción. En un sentido, en la teoría de la globalización planteada por Borón, los trabajadores aparecen un una posición de exterioridad frente al centro de la sociedad, que es el mercado.

En la siguiente nota examinamos las consecuencias políticas de la concepción de la globalización defendida por Borón.



Buenos Aires, sábado 22 de septiembre de 2012

Tercera Parte
 
Ya hemos visto en las notas anteriores que Borón sostiene que democracia y mercado son incompatibles. Los gobiernos neoliberales de la década del ’90 expresaron dicha incompatibilidad recortando al máximo las instancias propias del “capitalismo democrático”. El debilitamiento de los Estados y su subordinación a las ETN son los indicadores más crudos de esta tendencia. Este es, palabras más, palabras menos, el núcleo del argumento defendido por Borón.

“La soberanía popular que se expresa en un régimen democrático debe necesariamente encarnarse en un estado nacional (…) ¿Cuál es el drama de la de nuestra época? Que los estados, especialmente en la periferia capitalista, han sido conscientemente debilitados, cuando no salvajemente desangrados, por las políticas neoliberales a los efectos de favorecer el predominio sin contrapesos de los intereses de las grandes empresas. Como consecuencia de lo anterior los estados latinoamericanos se convirtieron en verdaderos «tigres de papel» incapaces de disciplinar a los grandes actores económicos y, mucho menos, de velar por la provisión de los bienes públicos que constituyen el núcleo de una concepción de la ciudadanía adecuada a las exigencias de fin de siglo.” (p. 124).

¿Cómo es posible hablar de soberanía popular en un sentido fuerte si la sociedad es capitalista? El capitalismo supone la explotación y el sometimiento de los trabajadores. Ambos se verifican en el proceso de producción. Soberanía popular implica (si la expresión quiere decir algo) que el pueblo decide de manera autónoma sobre su propio destino; más claro, significa que cada persona tiene autonomía para tomar las decisiones que atañen a su existencia. Autonomía equivale a control sobre las condiciones materiales que la hacen posible. Un trabajador que pasa su vida pensando en como hacer para llegar a fin de mes carece de control sobre sus condiciones de existencia. ¿Cómo puede, entonces, ser soberano? Por más que el progresismo de vueltas en torno a esta cuestión, la falta de autonomía no se transmuta en soberanía.

Ahora bien, Borón sostiene su argumento tomando como punto de partida la escisión entre economía y política. Todas sus disquisiciones y elucubraciones acerca de las diferencias entre mercado y democracia se apoyan en la supuesta separación entre las mencionadas esferas de la sociedad, escisión que se da bajo el capitalismo. A nuestro juicio, todas las limitaciones del progresismo se derivan de la incomprensión de la relación entre economía y política. Borón puede contraponer la democracia y la soberanía popular al mercado porque considera que economía y políticas son compartimentos separados, y que una puede imponerse sobre la otra a partir de una determinada relación de fuerzas; así, en el neoliberalismo, la economía dicta su mandato a la política; así, en el capitalismo “democrático” de la segunda posguerra, la política sometió a la economía. Es, por cierto, una forma de pensar no dialéctica.

La relación entre economía y política puede ser abordada adecuadamente si se considera que ambas esferas de actividad sólo son separables con fines analíticos. Economía y política son dos aspectos de una misma totalidad, que es la sociedad capitalista. En este sentido, mercado y democracia, para usar los términos empleados por Borón, son las dos caras de la misma moneda. Considerarlos como esferas antagónicas implica «comprar» la explicación que el capitalismo da de sí mismo. Además, desde un punto de vista práctico, significa negar el hecho de que existe una democracia capitalista que es perfectamente funcional a la explotación de la fuerza de trabajo. En la década del ’90 el neoliberalismo latinoamericano coexistió sin grandes sobresaltos con un abanico de gobiernos democráticos. La incompatibilidad planteada por Borón no se manifestó en el terreno de lo real.

Lejos de la incompatibilidad pregonada por Borón, el capitalismo requiere de una democracia (capitalista) para legitimar la explotación de la fuerza de trabajo. A diferencia de otras formas de organización social, en las que la violencia jugaba un papel central en la apropiación del excedente por la clase dominante, el capitalismo se basa en la apropiación de la plusvalía generada por trabajadores libres. Los productores directos son sujetos jurídicos iguales a los patrones. Marx expresó esta situación aludiendo a “la doble liberación” de los trabajadores bajo el capitalismo; el obrero es “libre” de la propiedad de los medios de producción, pero al mismo tiempo se ha visto liberado de toda forma de dependencia personal (esclavitud, servidumbre, etc.). Es esta “doble liberación” la que genera la posibilidad misma de la democracia capitalista. La igualdad jurídica en el mercado (derivada de la igualación de las mercancías en tanto productos del trabajo humano abstracto) requiere de la figura del ciudadano. El capital, cuya dominación adquiere la forma de dictadura en la fábrica a partir de la propiedad privada de los medios de producción, necesita de la ciudadanía y de lo público para esconder su dictadura, para presentarla como el resultado del libre consentimiento de las partes en el contrato. En el capitalismo no hay explotación si los trabajadores son libres; dicho con otras palabras, la legitimidad de la dictadura es producto de la libertad del trabajador. Esta libertad entra en contradicción con un estado que únicamente otorgue la ciudadanía a grupos privilegiados. ¿Cómo legitimar la dictadura en el proceso de trabajo si la esfera política es también una dictadura? La dictadura requiere de la democracia, de la forma capitalista de democracia. A su vez, la ciudadanía, para dejar de ser una mera abstracción, requiere de la presencia de su contrario (la ausencia de derechos), porque así puede adquirir legitimidad. Las reflexiones de Borón sobre el papel del Estado permiten explicar este último punto.

De la crítica de Borón al neoliberalismo se desprende que una de sus características de éste es la pérdida de peso del Estado en los países dependientes. Sin entrar a discutir la pertinencia de esta caracterización, cabe decir que concibe al Estado como independiente o autónomo respecto a la lógica del capital, puesto que Borón dice que su papel es “disciplinar a los grandes actores económicos” (p. 124).

Borón lamenta el debilitamiento del Estado y sostiene en varios pasajes del artículo que la salida del neoliberalismo pasa por la recuperación de la capacidad de regulación del Estado sobre la economía. Para no multiplicar las citas textuales, basta con reproducir el siguiente pasaje:

“…la fenomenal desproporción entre estados y megacorporaciones constituye una amenaza formidable al futuro de la democracia en nuestros países. Para enfrentarla es preciso, (a) construir nuevas alianzas sociales que permitan una drástica reorientación de las políticas gubernamentales y, por otro lado, (b) diseñar y poner en marcha esquemas de cooperación e integración supranacional que hagan posible contraponer una renovada fortaleza de los espacios públicos democráticamente constituidos al poderío gigantesco de las empresas transnacionales.” (p. 125).

O sea que la democracia existía en América Latina con anterioridad al neoliberalismo. Si no, no tendría sentido afirmar, como lo hace Borón, que el futuro de la democracia está amenazado. Además, la democracia pre-neoliberalismo se caracterizaba, al parecer, por su capacidad para actuar como contrapeso de las grandes empresas. Nada de esto es verdad en términos históricos, pero nuestro autor no se achica ante las dificultades.

La frase que sigue contiene el núcleo del pensamiento de Borón:

“La «locura» de pretender acabar con el desempleo, redistribuir ingresos, recuperar el control social de los principales procesos productivos, profundizar la democracia y afianzar la justicia social no es más irreal y «utópica» que la que, en su momento, encarnó la propuesta neoliberal de Hayek y Friedman.” (p. 131). Las “locuras” de Borón son el horizonte político del progresismo, sobre todo de su variante de izquierda. Profundización de la democracia y justicia social son las “locuras” propuestas. Según Borón, esto es posible mediante el fortalecimiento del Estado.

En este punto cobra sentido la cita realizada más arriba, en la que Borón sostiene que el problema principal de nuestra época es el debilitamiento de los Estados de la periferia. El drama de nuestra época no es la pérdida de la capacidad de control del Estado, sino las derrotas experimentadas por la clase obrera en las décadas del ´70 y del ’80. Como indicamos oportunamente, Borón deja de lado esta cuestión. Prestar atención a la lucha de clases supondría considerar que política y economía van juntas, de modo que ya no podría postularse la autonomía del Estado tal como lo hace nuestro progresista.

Si el Estado constituye una esfera más o menos autónoma de la economía, tiene sentido afirmar que el drama de nuestra época es la debilidad del Estado. Pero si el Estado (y la forma capitalista de la democracia) es inseparable de la acumulación capitalista y resulta moldeado por la lógica del capital, el discurso progresista de Borón termina por reafirmar, aunque no sea esa su intención, la dominación capitalista.

El Estado, lejos de ser neutral o independiente, es el representante de la clase capitalista en su conjunto. Los capitalistas se ven compelidos, por la acción de la ley del valor, a competir entre sí. Esta competencia puede poner en riesgo las condiciones para la reproducción de la sociedad capitalista. Por ejemplo, si la extensión de la jornada laboral quedara en manos de los empresarios, la misma se extendería a 14, 16, 18 o quién sabe cuántas horas, afectando la salud de la clase trabajadora. Al fijar límites precisos a la jornada laboral, el Estado promueve una explotación más racional de la fuerza de trabajo.

La escisión economía–política cultivada por el pensamiento progresista ignora el papel fundamental desempeñado por el Estado en la reproducción del capital. La lógica del Estado moderno es la lógica del capital. La preocupación del Estado por el crecimiento económico es, en las condiciones del capitalismo, preocupación por la expansión de la plusvalía, es decir, es preocupación por el mantenimiento y la racionalización de la explotación capitalista.

Al representar los intereses de la clase capitalista en su conjunto, el Estado interviene poniendo en caja a los empresarios que se pasan de rosca en la explotación de la fuerza de trabajo. Al hacer esto, el Estado aparece como el representante de los intereses de la sociedad, como el árbitro entre intereses contrapuestos. De este modo, los “excesos” de la dictadura capitalista en el proceso de producción son la fuente de legitimación del Estado. La democracia capitalista se monta sobre esa actuación del Estado. Los progresistas separan la actuación del Estado de su relación con la lógica del capital y terminan recomendando la expansión del Estado para “enfrentar” al capital. Su prédica, lejos de poner en dificultades al capital, no hace más que reforzar la dominación capitalista.

Adam Smith escribió alguna vez que el gobierno era una creación de los ricos para defender sus propiedades de los pobres. Sería bueno que el progresista Borón tuviera en cuenta las palabras del liberal Smith antes de alzar la voz a favor de la expansión del Estado como solución al “drama de nuestra época”.

Buenos Aires, lunes 1 de octubre de 2012

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Un adelanto de la politica del "nuevo" narco gobierno Priístita


Los y las zapatistas recientemente agredidos por grupos paramilitares en el Nuevo Poblado Comandante Abel, ofrecen su testimonio sobre los recientes ataques sufridos, la huida de su comunidad, las condiciones extremas en las que se encuentran los que se quedaron y su resistencia.
ESPACIO DE LUCHA CONTRA EL OLVIDO Y LA REPRESION DE LA RED CONTRA LA REPRESION Y POR LA SOLIDARIDAD CHIAPAS.
CARAVANA DE SOLIDARIDAD Y DOCUMENTACION A COMANDANTE ABEL


dsc09098San Marcos, Chiapas: “Ya estábamos entumidas de miedo cuando llegamos aquí, no sentíamos nuestros cuerpos, sentí que hay un tigre detrás de mí, me perdí, estaba espantada, sentí que ya no estaba en el mundo”, relata Lucía, base de apoyo zapatista refugiada ahora en la comunidad de San Marcos, a donde llegó, junto con sus compañeras, huyendo de la violencia con la que los paramilitares del grupo Paz y Justicia asolan a la comunidad Comandante Abel.

Al final del largo valle que se extiende desde Sabanilla hacia Tabasco se encuentra la comunidad autónoma zapatista de San Marcos, a un lado del río Sabanilla, que se cruza por un puente-hamaca.  Aquí un grupo de mujeres y autoridades de la comunidad reciben a la Caravana de Solidaridad y Documentación que ha llegado a recabar testimonios.
La solidaridad de estas familias ha hecho que reciban a las desplazadas de la comunidad Comandante Abel, a pesar de tener que ceder la escuela de los niños para su refugio, y de tener que compartir su maíz, que de por sí es escaso. Cuatro mujeres y dos integrantes de la Junta de Buen Gobierno comparten aquí sus historias con los y las integrantes de este grupo de observación. (Imágenes de la resistencia zapatista dentro y fuera de la comunidad Comandante Abel, septiembre de 2012 (Leer +)


Caravana de Solidaridad y Documentación a Comandante Abel
 
CÁPSULA DE AUDIO

Caravana de Solidaridad y Documentación a Comandante Abel
Audio testimonios de los pobladores de la comunidad zapatista “Comandante Abel”.
(Audio en bajo nivel)Escucha el testimonio (9’26”)
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La guerra psicologica permanente

Las características de la guerra actual, por el control de los mercados y de los recursos naturales no renovables del planeta que implica en todos los casos, el reordenamiento económico, político, social y cultural de grandes regiones del mundo mediante la absoluta supremacía tecnológica, es definida como "guerra de cuarta generación". Sin embargo y a pesar de los eufemismos, la guerra aún consiste en imponer la voluntad propia al adversario, por cualquier medio. El secreto fundamental de la guerra es el secreto, dice el clásico manual militar de operaciones, ¿entonces como operar en un universo en el que todos estamos siendo observados? En escenario en el que las corporaciones están en guerra contra cualquier forma de disidencia que no pueda ser usada en su beneficio, por vía directa o indirecta. En el que el control de los aparatos militares, de gobierno, de legislación y de justicia, responden directamente al control de estas corporaciones . Y en el que cualquiera por banalidad o indiscreción, es capaz de grabar o tomar imágenes o vídeo, de cualquier persona o acontecimiento. Mientras que tres o cuatro compañías controlan todo el tráfico informativo, nuestras preferencias y nuestras conductas son tipificadas y analizadas. Somos espiados todo el tiempo. En un mundo virtual en donde renunciamos a nuestra privacidad casi voluntariamente, alentados por las practicas socialmente instituidas. Por tanto la resistencia necesariamente debe ser global. La guerra actual es sobretodo tecnológica, de control, propaganda y desinformación masiva, es una Guerra Irregular, Asimétrica. Ésta es operada sobre nuestra voluntad mediante la propaganda sistemática y masiva, y repite como siempre lo ha hecho la propaganda de guerra, "tu eres débil", "tu no tienes posibilidades de ganar, ni siquiera tu propia salvación", "tú solo puedes claudicar antes o después", RÍNDETE .

"...En ésta clase de guerra, (<< psicológica permanente, irregular, asimétrica, de cuarta generación >>), no puedes -no debes- medir el éxito del esfuerzo a través del número de puentes destruidos, edificios tumbados, vehículos quemados, o bajo cualquier otro estándar que ha sido utilizado en la guerra regular tradicional. La tarea es destruir la eficacia y la efectividad de los esfuerzos del adversario y su capacidad de utilizar a la población para sus propios fines..."

Curtis E. Lemay

General Estadounidense

El problema del capitalismo serio es similar al de las hadas y los duendes, es decir: nadie ha conseguido pruebas de su existencia salvo en la mitología.